<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880</id><updated>2011-04-21T23:10:04.424+02:00</updated><title type='text'>SOSPECHAS DE UNA NOTICIA</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>24</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-8955165358735038868</id><published>2008-07-12T00:01:00.003+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:11.459+01:00</updated><title type='text'>ÚLTIMO CAPÍTULO: LA ROSA DE TU VIDA</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SHfZFV819QI/AAAAAAAAAD4/VxWlpCHHIjo/s1600-h/1%2520rosa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221880978774291714" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SHfZFV819QI/AAAAAAAAAD4/VxWlpCHHIjo/s200/1%2520rosa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Trató de carraspear suavemente aunque de su boca salió una tos brusca, casi grosera. A su público no le importó. Sonrió felizmente al escuchar el inicio de la música. Movió la bata de cola sobre el reducido escenario y se llevó una ovación sólo con la acompasada coreografía de sus brazos.&lt;br /&gt;- Como una ola, tu amor llegó a mi vida. Como una ola, de fuerza desmedida, de espuma blanca y rumor de caracola…&lt;br /&gt;El aplausó casi enmudeció la voz de La Toñi. Estaba siendo una de sus mejores actuaciones. Una lágrima resbaló por la mejilla de Jimena. La silla que estaba a su lado acababa de ser ocupada.&lt;br /&gt;- ¿Qué es eso tan importante que tienes que decirme? – le preguntó Chiqui.&lt;br /&gt;Ella le miró con los ojos humedecidos.&lt;br /&gt;- Estoy embarazada. Voy a tener un hijo tuyo.&lt;br /&gt;El hombre abrió la boca entre sorprendido. En seguida sonrió ilusionado.&lt;br /&gt;- Es la mejor noticia que me han dado nunca.&lt;br /&gt;Trató de besar a la chica pero ella se resistió.&lt;br /&gt;- No lo entiendes. Este niño lo cambia todo.&lt;br /&gt;- ¿Por qué?&lt;br /&gt;- Porque yo ya no quiero vivir en un mundo inventado por nosotros. Mi mundo nuevo lo trae este niño. He hablado con Chaflers. Está de acuerdo conmigo. No permitiremos la explosión.&lt;br /&gt;- Algunos no lo admitirán. Tratarán de llegar hasta el final.&lt;br /&gt;- He decidido llamarle Pedro, como mi padre.&lt;br /&gt;- ¿Yo no puedo opinar?&lt;br /&gt;- No hay un nombre más bonito que ese – respondió ella con rotundidad.&lt;br /&gt;- Es nombre de buena persona… - asintió con resignación.&lt;br /&gt;- ¿Y si no les convencéis? ¿Y si ellos quieren llegar hasta el final a pesar de todo?&lt;br /&gt;- Soy científica. Hallaremos la medida para conseguirlo… - Jimena se acarició su incipiente barriga y cerró los ojos para dejarse llevar por la música de la Toñi.&lt;br /&gt;- Como una ola, se fue tu amor, como una olaaaaaa…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedrito lloraba en el sofá donde Marta le había dejado. El hambre le había hecho olvidarse del dolor de la espina clavada. Su llanto se interrumpió de golpe. Un movimiento en la casa le hizo abrir los ojos sorprendido. Un suave balbuceo salió de sus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eva sostenía la rosa entre sus manos, la única flor salvadora. Frente a ella Eduardo y Román aguardaban alguna decisión. La chica pensó rápidamente. Tenía entre sus manos la vida de una persona. Salvar a uno, condenar a otro. Hubo un silencio, sólo fueron varios segundos pero parecieron eternos. La angustia se palpaba. Una gota de sudor recorrió la frente de la periodista. Entonces decidió hablar. Entreabrió sus labios pero, cuando iba a comunciar su decisión, alguien se le adelantó. Fue casi tan rápido que ella ni siquiera pudo ver el ágil movimiento de Eduardo, que se lanzó hacia delante y le arrancó la flor de la mano. Alejandra se llevó las manos a la boca asustada. Román no daba crédito. Eduardo había atrapado la flor y parecía dispuesto a pincharse con sus espinas pero no fue así. En otro rápido movimiento, dirigió la rosa hacia atrás, se situó junto a Román y la clavó con fuerza en el brazo del fotógrafo. Román gritó dolorido pero no tardó en darse cuenta de la grandeza del gesto de Eduardo. Pero aquel acto de valentía y entrega no le reconfortó.&lt;br /&gt;- ¿Por qué lo has hecho?&lt;br /&gt;- Tienes más motivos por los que luchar que yo.&lt;br /&gt;Eva se quedó en silencio pensativa.&lt;br /&gt;- ¡Eduardo!&lt;br /&gt;- Yo ya he tenido muchas oportunidades y las he desaprovechado. Sólo tenéis que prometerme que seréis felices.&lt;br /&gt;La chica se abrazó a él llorando. Alejandra también observaba la escena emocionada mientras Román no podía evitar sentirse mal, a pesar de que sabía que había salvado su vida. Laura, aunque en la misma estancia, era completamente ajena a la escena. Trataba de mantener despierto a su padre, quien se desangraba por momentos.&lt;br /&gt;- Padre. No me dejes…&lt;br /&gt;- Laura… - musitó con un hilo de voz.&lt;br /&gt;- Estoy sola en el mundo. Si te vas, no tendré a nadie…&lt;br /&gt;- El niño…&lt;br /&gt;- ¿Qué dice, papá?&lt;br /&gt;- La uña…&lt;br /&gt;- No entiendo lo que dices.&lt;br /&gt;La comisaria se giró hacia padre e hija y se arrodilló ante ellos.&lt;br /&gt;- Creo que ha dicho la uña. ¿Qué es lo que nos quieres decir? ¿Hay alguna manera de parar la explosión?&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- ¡Dios mío! ¿Y por qué no lo ha dicho antes? – protestó Román.&lt;br /&gt;- ¡Deja a mi padre! ¿Vale? Papá, ¿cómo podemos parar la explosión?&lt;br /&gt;- El niño de Jimena tiene un mecanismo bajo la uña del dedo gordo del pie derecho. Si lo presionáis, se pararán las fábricas de gas y no habrá explosión.&lt;br /&gt;- Pero, ¿por qué no lo dijo antes? Apenas quedan quince minutos… - se lamentó Eva.&lt;br /&gt;- Yo sólo quiero lo mejor para mi hija… Laura, sé muy feliz. Prométemelo…&lt;br /&gt;- No, papá, no te mueras – rogó amargamente la chica.&lt;br /&gt;Pero el señor Chaflers ya no contestó. Sus ojos se habían cerrado. Laura se abrazó a Eva y las dos lloraron juntas.&lt;br /&gt;- No hay tiempo – resolvió la comisaria – debemos correr hacia donde esté el hijo de Jimena.&lt;br /&gt;- Puede estar en cualquier sitio. Marta y Corrales lo llevaron a casa de Ignacio pero, a esta hora, pueden haberse ido muy lejos – concluyó Eduardo.&lt;br /&gt;- Debemos, al menos, intentarlo. Hay que agotar todas las posibilidades. ¡Corramos! – Román empujó a todos a salir del mausoleo. Dentro quedaron los cadáveres de Chaflers y Javier. Cogieron el coche en el que habían llegado y cruzaron rápidamente la ciudad. Román conducía. Como copiloto viajaba Alejandra. En el asiento de atrás, Laura veía pasar la noche a toda velocidad. Eva estaba en medio. Eduardo tenía la mirada perdida hasta que la chica le cogió de la mano. Él le sonrió y ella le dio un beso en la mejilla. Román les vio por el espejo retrovisor.&lt;br /&gt;- ¡Ahí es!&lt;br /&gt;- Sólo quedan cinco minutos.&lt;br /&gt;Los cinco se bajaron del coche. Acababan de llegar al edificio donde vivía Ignacio. Entraron precipitadamente y sólo cuando estaban junto a la puerta de la vivienda se pararon.&lt;br /&gt;- Hay que tener cuidado. No sabemos lo que puede haber dentro – alertó Eduardo.&lt;br /&gt;Lo que encontraron dentro, cuando Román rompió la puerta, fue desolador. Toda la sala estaba cubierta de plumas llenas de sangre. Entendieron que había habido un tiroteo. Además de reventar el sofá, había acabado con la vida de Corrales y Marta, que yacían en el suelo.&lt;br /&gt;- ¿Están muertos? – preguntó en un susurro Eva.&lt;br /&gt;Alejandra se agachó a comprobar sus pulsos.&lt;br /&gt;- Sí. Creo que se han disparado mutuamente.&lt;br /&gt;- ¡El niño! Está ahí – exclamó Román.&lt;br /&gt;Pedrito tenía los ojos cerrados. Seguía tumbado en el mismo sillón. De esa forma, parecía también muerto.&lt;br /&gt;- ¡Lo han matado también! – se horrorizó Laura.&lt;br /&gt;- Creo que respira.&lt;br /&gt;Alejandra, Eva, Laura y Román se adelantaron para comprobar el estado del bebé. Sólo Eduardo se quedó rezagado. Quedaban pocos minutos para la explosión pero había algo en aquella habitación que no le cuadraba. Eva se giró al comprobar que el fotógrafo no se movía.&lt;br /&gt;- ¡Eduardo! Hay que apretarle el dedo gordo al niño. ¡Ven con nosotros!&lt;br /&gt;- Hay algo que va mal. ¿No os dais cuenta? Falta alguien.&lt;br /&gt;- ¿Quién falta? – preguntó Alejandra.&lt;br /&gt;No hizo falta contestar. Detrás del sofá donde estaba Pedrito se levantó Alejandro. Sangraba por la cabeza y el estómago. Tenía la mirada perdida, la tez absolutamente blanca. Los cuatro más adelantados saltaron hacia atrás por el miedo. Alejandro portaba un arma que movía sin sentido a un lado y otro de la habitación. Parecía que hablaba pero sólo emitía un incomprensible balbuceo. Entonces Pedrito comenzó a llorar de nuevo. El sonido del bebé asustó a Alejandro y su dedo se movió casi automáticamente en el gatillo. Todo ocurrió muy rápido. En ese momento, el arma apuntaba a Eva. La bala salió disparada. La periodista cerró los ojos, sin poder reaccionar. Creyó que iba a morir pero, de pronto, sintió un fuerte empujó que la tiró al suelo. Cuando abrió los ojos, vio como Alejandra se sacaba el arma y disparaba a la cara de Alejandro varias veces. A su lado, también en el suelo, estaba Eduardo. Él era quien la había empujado. Su acción le había salvado la vida. La bala que iba para ella ahora le había abierto una herida en el pecho a él. No se movía.&lt;br /&gt;- ¡Eduardo! ¡No! ¡no! ¡Por favor! – lloró Eva tratando de despertarle con un brusco zarandeo.&lt;br /&gt;Román se abrazó a ella y trató de tranquilizarla.&lt;br /&gt;- Es un héroe, Eva. Ha saltado para ponerse entre la bala y tú. Te ha salvado la vida.&lt;br /&gt;Él también lloraba. También lo hacía Alejandra. Sólo Laura acertó a levantarse de su escondite, se acercó a Pedrito y lo cogió en brazos. El niño se sorprendió del movimiento y abrió los ojos extrañado. Entonces Laura le estiró la pierna derecha y apretó con decisión el dedo gordo de su pie derecho, tal y como le había explicado su padre. No ocurrió nada. Todos se miraron entre sí. Hubo un largo silencio. Esperaron algunos minutos sin moverse.&lt;br /&gt;- Lo hemos conseguido. Ha pasado el tiempo – susurró Laura con la vista fijada en el horizonte que veía a través de la ventana.&lt;br /&gt;- Debemos irnos – sugirió Alejandra – Hay que poner orden a todo esto.&lt;br /&gt;Román ayudó a Eva a incorporarse. A la joven le costó separarse de Eduardo. Le dio un beso en la mejilla y le apretó con fuerza la mano que todavía le agarraba. Laura, con Pedrito en brazos, la comisaria, Román y Eva pasaron por encima de los cadáveres y se dispusieron a abandonar la estancia. Estaban a punto de cruzar el umbral cuando Eva se volvió decidida. Se acercó al cuerpo de Alejandro. Tenía la cara destrozada por el impacto de las últimas balas. Sintió asco pero resistió.&lt;br /&gt;- ¡Estás muerto!&lt;br /&gt;Y entonces Alejandro abrió los ojos y una de sus manos agarró la pierna de Eva. La chica se movió asustada pero logró desprenderse rápidamente de uno de sus zapatos. Entonces actuó con decisión. Comenzó a clavarle el tacón tantas veces como pudo. La mano de Alejandro se soltó pero ella siguió golpeando con violencia.&lt;br /&gt;- ¡Ya está! ¡Se acabó! – le susurró al oído Román.&lt;br /&gt;Ella se recompuso el vestido de licra. Se echó los rizos hacia atrás y, junto a sus amigos, abandonó la casa de Ignacio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALGUNOS DÍAS DESPUÉS…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era de un rojo intenso. Los pétalos resistían al viento. Eva recogió una piedra de entre la hierba y la dejó caer sobre el tallo cuando depositó la rosa sobre la tumba de Eduardo. Sonrió levemente a modo de despedida. Y luego avanzó lentamente hacia la salida del cementerio. Román le esperaba en la puerta, junto al coche. Su teléfono vibró en el bolso. Era Laura.&lt;br /&gt;- ¿Cómo ha ido eso? – preguntó la chica.&lt;br /&gt;- Ha sido todo muy sencillo, como a él le habría gustado. ¿Y el entierro de tu padre? – se interesó Eva.&lt;br /&gt;- Muy grandioso, como a él le hubiese gustado.&lt;br /&gt;- ¿Y Pedrito? ¿Cómo está?&lt;br /&gt;- Bien. Ahora mismo le voy a dar de comer. Mañana tengo que ir a lo del abogado. Lo de la custodia va a ser más difícil de lo que pensaba pero me ha dicho que no habrá problema. Ahora soy su única familia.&lt;br /&gt;- Somos. No te olvides.&lt;br /&gt;- Serás una gran madre.&lt;br /&gt;- No lo dudo. Además Pedrito es de los míos. No veas lo contento que se pone cada vez que saco la botella de Bayleys para desayunar.&lt;br /&gt;- Eres única, Laura. Oye, ¿y cuando reabres La salamanquesa?&lt;br /&gt;- Creo que el mes que viene. No quiero prisas en mi vida. Pero ya he pensado en decorar todas las paredes con grandes fotos de La Toñi en sus grandes momentos de actuación. Haré casting a nuevas cantantes pero ninguna como ella…&lt;br /&gt;- Claro que no.&lt;br /&gt;- ¿Y tú? ¿Qué vas a hacer con lo tuyo?&lt;br /&gt;Eva levantó la vista. Ya estaba cerca de Román y se detuvo.&lt;br /&gt;- He tomado una decisión. Ya te contaré.&lt;br /&gt;- Un beso, guapa.&lt;br /&gt;La periodista siguió avanzando y su móvil volvió a vibrar. Era un mensaje. Cuando terminó de leerlo, ya estaba junto al fotógrafo.&lt;br /&gt;- Es Alejandra. Dice que está muy contenta en Huelva y nos invita a pasarnos por allí cuando queramos. También nos felicita por el reportaje. Nos vaticina grandes premios.&lt;br /&gt;- El mérito es todo tuyo. Ha sido un perfecto resumen de todo lo que nos ha ocurrido. ¿Nos vamos? Tengo ganas de llegar a casa.&lt;br /&gt;- Román, quería decirte una cosa… He pensado mucho y creo que…&lt;br /&gt;- Que no vas a irte a casa conmigo.&lt;br /&gt;- Supongo que lo entiendes.&lt;br /&gt;- Supongo que sí.&lt;br /&gt;- Tuvimos una oportunidad. Y nos fue mal. Volver a intentarlo no tendría sentido, aunque las circunstancias hayan cambiado mucho.&lt;br /&gt;- Sólo dime una cosa. Si Eduardo no hubiese cogido la rosa…&lt;br /&gt;- Eso da igual. No puedo con los subjuntivos…&lt;br /&gt;- No puedo competir con ese recuerdo.&lt;br /&gt;- Lamentablemente si esto era una competición, aquí hemos perdido todos.&lt;br /&gt;- Quiero que seas muy feliz.&lt;br /&gt;- Te deseo lo mismo.&lt;br /&gt;Eva comenzó a andar. Antes de alejarse definitivamente, se detuvo en seco y se giró. El viento le retiró los rizos de la cara.&lt;br /&gt;- ¿Sabes?&lt;br /&gt;Román levantó una ceja esperando la respuesta.&lt;br /&gt;- Siempre tuve sospechas de que esta noticia cambiaría nuestras vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-8955165358735038868?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/8955165358735038868/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=8955165358735038868' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/8955165358735038868'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/8955165358735038868'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/07/ltimo-captulo-la-rosa-de-tu-vida.html' title='ÚLTIMO CAPÍTULO: LA ROSA DE TU VIDA'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SHfZFV819QI/AAAAAAAAAD4/VxWlpCHHIjo/s72-c/1%2520rosa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-1697225942019258325</id><published>2008-06-23T07:39:00.010+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:11.667+01:00</updated><title type='text'>PENÚLTIMO EPISODIO: LA DECISIÓN MÁS DIFÍCIL</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SF83ydUI1tI/AAAAAAAAADw/23J-YnRTlA0/s1600-h/decision.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214948233520404178" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SF83ydUI1tI/AAAAAAAAADw/23J-YnRTlA0/s200/decision.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(En capítulos anteriores: Marta y Corrales regresan a casa de Ignacio para a recuperar las flores que había en la caja enviada por Jimena. Allí Alejandro, que no ha fallecido del todo, despierta para dar un último tiro que mata a la chica. También Corrales sufre el impacto de una bala. Sólo Pedrito ha sobrevivido al tiroteo. En la azotea de la fábrica de flores, Carmen se descubre como la asesina de Jimena y La Toñi, mientras que el señor Chaflers admite haber matado a Marina. El hombre lo hizo por salvar a su hija y Carmen lo hizo por su amor a Ignacio. Pero cuando descubre que el hombre al que idolatra ha muerto aprieta el botón que activa las bombas de las fábricas de gas…) &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;- ¿Qué has hecho, Carmen? Acabas de condenar a toda la humanidad.&lt;br /&gt;El señor Chaflers se llevaba las manos a la cabeza. Todos los que llenaban la azotea de la fábrica de flores miraban a la chica asustados.&lt;br /&gt;- Todo me da igual ya. Nada tiene sentido si no está Ignacio – lloró Carmen desconsolada.&lt;br /&gt;- Hay muchas cosas en la vida aparte de un hombre, el cual, por cierto, según tengo entendido, pasaba bastante de ti – le dijo Alejandra sin concesiones.&lt;br /&gt;- Él me amaba pero todavía no se había dado cuenta.&lt;br /&gt;- Mataste al amor de mi vida. A la madre de mi hijo – le acompañó en lágrimas Chiqui – Por cierto, ¿dónde está mi hijo? Se supone que lo iba a cuidar Ignacio.&lt;br /&gt;- Marta y Corrales se lo han llevado a casa de Ignacio. Querían recuperar las dos flores que le envió Jimena – respondió Eduardo.&lt;br /&gt;- Sólo ellos sobrevivirán si no nos damos prisa. Hemos de encontrar esas flores verdaderas – sentenció Javier y se dirigió en tono amenazante hacia el señor Chaflers - ¿Dónde están?&lt;br /&gt;- ¡No os lo diré! ¡No sois dignos de vivir en un mundo nuevo!&lt;br /&gt;Javier intentó golpearle pero Laura se puso por delante.&lt;br /&gt;- A mi padre ni lo toques – entonces se volvió hacia su progenitor – Papá, hemos de encontrar esas flores. Entiéndelo. Si no, moriremos todos.&lt;br /&gt;- A veces es mejor un sacrificio a tiempo…&lt;br /&gt;Entonces se oyó un golpe fuerte y seco. Eva, que lo había visto todo, se tapó los ojos con las manos y se abrazó horrorizada a Román, que estaba a su lado. Carmen acaba de lanzarse al suelo desde la azotea. Algunos se asomaron y comprobaron que la chica yacía inerte junto a la verja de la fábrica.&lt;br /&gt;- ¡Qué horror! – se lamentó Eva entre solllozos.&lt;br /&gt;- Tranquila, tranquila – la consoló Román.&lt;br /&gt;El señor Chaflers aprovechó la confusión creada por el sucidio de Carmen para intentar huir por las escaleras. Arrastró de la mano a su hija pero Javier les sorprendió.&lt;br /&gt;- Detente. Tú no vas a ningún sitio.&lt;br /&gt;Laura lanzó una patada certera que redujo al policía. Su padre y ella huyeron rápidamente por las escaleras sin mirar atrás. En la azotea comenzó una lluvia de puñetazos y golpes indiscriminados. La lucha sin cuartel llegó hasta Natalia y Libertad.&lt;br /&gt;- ¡Eres una guarra! No me quitarás esta exclusiva – se encaró Natalia.&lt;br /&gt;- Eso es lo que tú te crees. Esta noticia es mía. Tengo declaraciones en primicia de la comisaria – le dijo Libertad mientras le propinaba un puñetazo en la cara.&lt;br /&gt;- Pero si ésa no pinta nada aquí. Yo firmaré esta noticia. Que para eso llevo tanto tiempo metida en una secta… Lo mío es periodismo de investigación – le respondió tirándole del pelo.&lt;br /&gt;- Lo tuyo es basura – contestó mientras añadía a sus palabras un rodillazo.&lt;br /&gt;- ¡Pero no os dais cuenta de que si no encontramos las flores, moriremos todos! – trató de calmarlas la comisaria. Su éxito fue nulo. Ambas chicas continuaron peleando hasta llegar a una de las cornisas mientras sorteaban los numerosos grupúsculos que luchaban entre ellos. Eva, Román y Eduardo trataban de zafarse de los miembros de la secta que se lanzaban sobre ellos. Eva se sacó un tacón y se lo clavó en la espalda a uno que intentó matar a Eduardo con un cuchillo. Román esquivó el lanzamiento de varios ladrillos que había en la azotea y los devolvió con mejor puntería, lo que eliminó a varios de sus agresores. La intensidad de las peleas iba en aumento. Alejandra sacó su pistola y dio varios disparos al aire pero perdió el arma cuando Chiqui Esteban se abalanzó sobre ella totalmente poseído. Cayeron al suelo.&lt;br /&gt;- ¡Hay que encontrar esas flores! – gritaba mientras apretaba el cuello de la comisaria con las dos manos. Alejandra se removía dolorida pero, poco a poco, fue perdiendo el aire y la fuerza. Cerró los ojos. Cuando estaba a punto de desfallecer, sintió que el peso de Chiqui Esteban sobre su cuerpo desaparecía. Al abrir los ojos comprobó que había sido Eduardo el que había salido en su defensa. Ahora ambos hombres se revolcaban sobre el suelo intentnado zafarse el uno del otro.&lt;br /&gt;- ¡Cacho perra! – Natalia se acaba de recuperar de los golpes recibidos y lanzó un fuerte puñetezo al estómago de Libertad. La periodista se revolvió. Natalia aprovechó para empujarla y Libertad quedó al borde de la azotea - ¡Esta exclusiva te va a costar la vida, reportera de pacotilla! – le gritó mientras ponía todas sus fuerzas en empujar a Libertad azotea abajo.&lt;br /&gt;- Si yo caigo, te vienes conmigo, inmunda.&lt;br /&gt;- Inmundas son tus informaciones…&lt;br /&gt;- ¡Basura!&lt;br /&gt;Román saltó lo más alto que pudo y, en el aire, estiró una sus piernas para acabar con dos miembros de la secta que trataban de matarle con dos objetos punzantes. La fuerza de la patada les hizo caer azotea abajo. Eva se giró velozmente y clavó de nuevo su tacón contra una desconocida que le había cogido del pelo y trataba de lanzarla por una de las cornisas. Cuando se recuperó, observó que Chiqui Esteban tenía atrapado a Eduardo y estaba a punto de golpearle con un ladrillo en la cabeza.&lt;br /&gt;- ¡Noooo! – el grito de Eva hizo reaccionar a Román, que se apresuró por coger otro de los ladrillos para lanzarlo contra Chiqui. Eva recuperó su tacón y también lo tiró con similares intenciones. Pero no hizo falta. Alejandra había recuperado su pistola y disparó contra el hombre que justo antes la había intentado matar. Chiqui cayó al suelo. Eduardo se incorporó asustado. Sentía que su vida había estado a punto de concluir. Román, Alejandra, Eva y él se miraron. Apenas había ya nadie en pie sobre la azotea.&lt;br /&gt;- Tenemos que salir de aquí – decidió Román.&lt;br /&gt;Los cuatro abandonaron la azotea sorteando algunos cuerpos que yacían sobre el cemento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor Chaflers tiraba de su hija hacia el coche. Ella no dejaba de mirar atrás.&lt;br /&gt;- Laura, debes correr más. No hay tiempo.&lt;br /&gt;- Pero no puedo dejar allí a mis amigos…&lt;br /&gt;- Has visto a mucha gente caer desde el edificio. Quizás ya están muertos…&lt;br /&gt;- ¡No! ¡Mira allí está Eva! – Laura logró identificar a la periodista entre un grupo de cuatro personas que estaba saliendo del edificio - ¡Aquí! ¡Venid por aquí!&lt;br /&gt;- ¡Dios mío! Es Laura. Nos está llamando – alertó Eva forzando la vista. Había comenzado a amanecer y la débil luz le permitió reconocer a su amiga. De pronto, tropezó con algo. Era uno de los muchos cadáveres que se había desplomado desde la azotea. Volvió a lanzar a un grito de horror - ¡Oh! ¡Es Libertad! ¡Y Natalia! – sollozó mientras se tapaba la cara con las manos.&lt;br /&gt;- No mires. Y corramos – propuso Eduardo.&lt;br /&gt;Los cuatro avanzaron rápidamente hasta el coche del señor Chaflers. El padre de Laura se puso al volante con su hija como copiloto. Los otros cuatro se acomodaron como pudieron en la parte de atrás. Alejandra quedó junto a una de las ventanillas y Eva se sentó entre Eduardo y Román. La chica se cogió de las manos de los dos. Eduardo le devolvió el gesto con un fuerte apretón. Román miraba desde la ventanilla mientras el coche avanzaba ya fuera del polígono industrial. En las calles había familias enteras paseando, ignorantes del trágico final que se avecinaba. Aquellas escenas de inocente tranquilidad le sobrecogieron. Una pregunta de Eva le devolvió a la realidad.&lt;br /&gt;- ¿Dónde vamos?&lt;br /&gt;- Tenemos que encontrar las flores para que todos nos pinchemos con sus espinas. Sólo así nos salvaremos – respondió el señor Chaflers.&lt;br /&gt;La comisaria vio un cartel que informaba de la proximidad del cementerio.&lt;br /&gt;- ¿Dónde están las flores?&lt;br /&gt;- Las guardé en el mausoleo familiar. Antes estaban en casa de Jimena. Ella misma las cultivó en su invernadero. Me las llevé antes de que alguien las robara. Allí las sustituí por otras falsas, que son las que tenía preparadas la secta.&lt;br /&gt;- ¿Cuánto tiempo tenemos antes de la explosión? – se interesó Eduardo.&lt;br /&gt;- Creo que poco más de una hora.&lt;br /&gt;- ¿Qué pasará cuando exploten todas las fábricas? – preguntó Román.&lt;br /&gt;- Todos moriremos. Sólo sobrevivirán los que se hayan pinchado con la flor. Cada uno tiene que pincharse con una flor distinta. Laura, yo te di una. ¿Dónde la pusiste?&lt;br /&gt;- Creo que la metí en una mochila que me dejé olvidada en un bar – respondió avergonzada - ¿Y tú, Eva? Tu hermana te entregó una antes de morir.&lt;br /&gt;- La metí en el bolso verde. Pero no me pegaba con mi vestido de licra y lo dejé en casa.&lt;br /&gt;- ¡Aquí estamos!&lt;br /&gt;El coche entró en el cementerio. El señor Chaflers detuvo el vehículo, todos se apresuraron para bajar y corrieron siguiendo al padre de Laura. El mausoleo familiar era fácilmente identificable. Destacaba por su grandiosidad. La rojiza luz del amanecer resaltaba el brillo del mármol y la belleza de las imágenes esculpidas. El sol rebotaba en las rejas de metal que el hombre se apresuró a abrir. Todos entraron velozmente. Cruzaron un largo pasillo y finalmente llegaron a una sala abovedada con varios nichos. En el principal, descansaba la madre de Laura.&lt;br /&gt;- Todo lo he hecho por ti – se confesó Chaflers ante la lápida.&lt;br /&gt;- Papá. ¿Dónde están las flores?&lt;br /&gt;Entonces, para sorpresa de todos, el señor Chaflers empujó la placa de mármol con el nombre de su esposa y aparecieron varias decenas de flores en perfecto estado.&lt;br /&gt;- Ordené cambiar el ataúd de tu madre para guardar las flores aquí – se justificó mirando a Laura sin que nadie le preguntara - Fue una especie de homenaje. Cogió el conjunto de flores y lo sacó del nicho. Entonces extrajo una rosa y se acercó a su hija. Ella extendió un brazo y su padre le pinchó con una de las espinas. Laura repitió el gesto con su padre. Después hizo lo mismo con Eva y Alejandra. Las tres mujeres y Chaflers estaban ya salvados. Los fotógrafos esperaban a la entrada de la sala. El señor Chaflers se aproximó a ellos pero cuando iba a extender sus brazos se oyó una voz al fondo que les hizo girarse a todos.&lt;br /&gt;- Deja esas flores en el suelo ahora mismo – Javier acaba de entrar en el mausoleo. Apuntaba al grupo con su arma reglamentaria.&lt;br /&gt;- ¡Javier! ¡Nos has seguido! ¿No crees que ya has hecho demasiado daño? – se encaró la comisaria con él.&lt;br /&gt;- ¿Y tú qué sabes de hacer daño? No sois merecedores de vivir en el nuevo mundo. Arpías de la prensa, acosadores fotográficos, infieles redomados, mujeres frustradas, adictas al alcohol… ¿Es ese el mundo por el que llevo tanto tiempo luchando? Por supuesto que no. ¡No lo permitiré!&lt;br /&gt;- ¿Por qué haces esto, Javier? Tú yo nos conocemos. Siempre me ayudaste en mi trabajo. ¿Por qué quieres matarnos ahora? - le preguntó Eva en tono conciliador.&lt;br /&gt;- No lo entiendes. He estado disimulando todo este tiempo. Mi misión era comprobar que ni la policía ni la prensa sabían nada de lo que estábamos preparando. Por eso me metí en el cuerpo y por eso me enrollé contigo. Ahora es el turno de vuestra muerte.&lt;br /&gt;- Si nos matas, te quedarás tú solo en este mundo – le advirtió el señor Chaflers – Tu padre no querría esto.&lt;br /&gt;- No hables de mi padre…&lt;br /&gt;- Tu padre era una buena persona por encima de todo – le respondió Chaflers.&lt;br /&gt;- Mi padre era indigno. Yo quiero un mundo donde los hombres sean hombres y las mujeres, mujeres. ¡Por eso me metí en la secta! Para luchar por un mundo acorde con la naturaleza. ¡No hables de mi padre que me da vergüenza hasta de recordarle! Mejor ahora que está muerto. Recibió lo que se merecía…&lt;br /&gt;- ¡Tu padre era la Toñi! – concluyó Laura.&lt;br /&gt;Javier se puso nervioso y dirigió la pistola contra ella.&lt;br /&gt;- La Toñi era mi amiga y era una pedazo de artista que quitaba las tapaeras del sentío, cantando por la Jurado. Pero, sobre todo, era una amiga por las que había que quitarse el sombrero. Si fuera mi padre, yo estaría orgullosísima de él…&lt;br /&gt;- ¿Tú qué sabes de la vida? Si ahogas tu dignidad cada día en una copa…&lt;br /&gt;- No le hables así a mi amiga… - le reprochó Eva.&lt;br /&gt;- Habló la cornuda de España. Y encima todavía tiene la poco vergüenza de juntarse con el hortera del chándal que le engañó con su propia hermana.&lt;br /&gt;- Oye, que es de felpa de la buena – se defendió Román.&lt;br /&gt;- Basura. Eso es lo que sois todos… El mundo nuevo que se va a crear no va a contar con vosotros. Sois excrementos de la sociedad. ¡Pon las flores en el suelo!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El señor Chaflers dejó la rosa bajo la lápida de su esposa , que estaba semiabierta, y se apartó a un lado, junto al resto, por orden de Javi. El hombre se acercó a las flores y tomó una, con la que se pinchó en el brazo.&lt;br /&gt;- ¡Ya está! Ya puedo mataros a todos.&lt;br /&gt;Entonces la comisaria sacó el arma que guardaba en el cinturón a su espalda y, de un rápido movimiento, apuntó y disparó contra Javi. La bala le impactó en el estómago pero a él le dio tiempo a apretar el gatillo dos veces. La primera de sus balas chocó contra la lápida de la madre de Laura. El mármol se tambaleó y acabó cayendo justo donde estaba el conjunto de flores, que quedó completamente aplastado, oculto bajo la piedra. La segunda se dirigó violentamente contra el pecho del señor Chaflers. Los dos heridos se retorcieron en el suelo durante unos segundos y, en seguida, se pararon en seco. Javier había muerto pero al señor Chaflers le quedaba un débil hilo de voz. Laura se agachó desconsolada junto al cuerpo de su padre.&lt;br /&gt;- ¡No te mueras, papá! ¡No te mueras!&lt;br /&gt;- ¡Hija…!&lt;br /&gt;Román y Eduardo miraron el reloj. Si el tiempo que Chaflers les había dicho era correcto, apenas quedaba media hora para la explosión. Alejadnra fue la primera en buscar las flores.&lt;br /&gt;- Han quedado todas aplastadas bajo la lápida.&lt;br /&gt;Los dos fotógrafos y la comisaria intentaron levantar el mármol pero no se movió ni un solo milímetro. Se miraron entre ellos. Sus esperanzas de sobrevivir se esfumaban.&lt;br /&gt;- ¡Un momento! ¡Aquí hay algo! – fue Eva la que había lanzado aquella exclamación mientras examinaba la tumba de la madre de Laura. Se puso de puntillas para alargar el brazo lo máximo posible y así poder recoger lo que había avistado desde fuera. Román y Eduardo se acercaron. Cuando Eva se giró llevaba una rosa en la mano. Los dos hombres la miraban. Ella miró a ambos y sus ojos se humedecieron.&lt;br /&gt;- Sólo hay una.&lt;br /&gt;Hubo un silencio. Lo rompió Román.&lt;br /&gt;- Debes elegir.&lt;br /&gt;Eduardo asintió con la cabeza.&lt;br /&gt;- Sí, debes elegir.&lt;br /&gt;Eva bajó la cabeza para observar la rosa que tenía entre sus manos. Una flor y dos hombres frente a ella. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-1697225942019258325?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/1697225942019258325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=1697225942019258325' title='28 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/1697225942019258325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/1697225942019258325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/06/penltimo-episodio-la-decisin-ms-difcil.html' title='PENÚLTIMO EPISODIO: LA DECISIÓN MÁS DIFÍCIL'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SF83ydUI1tI/AAAAAAAAADw/23J-YnRTlA0/s72-c/decision.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>28</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-5427901630936641348</id><published>2008-06-16T01:17:00.016+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:11.869+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO XXI: EL NOMBRE DE LOS ASESINOS</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SFXGpmvzCZI/AAAAAAAAADo/hEKFDIdl4Bg/s1600-h/392083la%2520sombra%2520del%2520asesino.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212290561829177746" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SFXGpmvzCZI/AAAAAAAAADo/hEKFDIdl4Bg/s200/392083la%2520sombra%2520del%2520asesino.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;(En capítulos anteriores: Eduardo y Marta leen la carta de Jimena y descubren que las empresas gas de Chaflers están preparadas para dispersar un gas letal del que sólo sobrevivirán los que se pinchen con las rosas. Marta, Corrales y Pedrito optan por recuperar las rosas que Ignacio guardaba en su casa. Eduardo, en cambio, decide ir a salvar a sus amigos a la fábrica de flores, donde el grupo se ha salvado del incendio pero acaba rodeado por los sectarios en la azotea. Allí Laura descubre que Mauri es el portador de la gran máscara. Chiqui Esteban le apuñala ante todos y pide auxilio a la que llama líder de la secta…)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;Hacía frío. De ese frío que parece romper la piel. Laura iba enfundada en un largo abrigo negro de tela. Llevaba leotardos, unos guantes y un gorro de lana del mismo color. Su padre la cogía de la mano, casi arrastrándola por el césped del cementerio. Hacía frío. Y ese frío le congelaba las lágrimas.&lt;br /&gt;- ¿Dónde está mamá? – balbuceó.&lt;br /&gt;El señor Chaflers se detuvo bruscamente, se agachó y se situó ante ella.&lt;br /&gt;- Ya te lo he dicho, Laurita. Mamá se ha ido para siempre.&lt;br /&gt;- ¿Y cómo se llama el que se la ha llevado? – pregunto casi en protesta.&lt;br /&gt;- Cáncer.&lt;br /&gt;- ¿Y por qué el señor Cáncer se ha llevado a mamá?&lt;br /&gt;El padre abrazó a su hija, la subió a sus espaldas y aceleró el paso para alcanzar la comitiva fúnebre. Fue un entierro sencillo y muy breve. El señor Chaflers pidió a Anacleto que vigilara a la niña y se acercó hasta un joven desconocido que había seguido la ceremonia desde lejos.&lt;br /&gt;- ¿Quién es usted y qué quiere?&lt;br /&gt;- Me llamo Mauricio. Usted no me conoce pero yo sí a usted. Sé lo que le ha pasado y lo lamento. Es injusto que ocurran estas cosas y que además no se encuentre al culpable.&lt;br /&gt;- ¿Sabe usted quién mató a mi esposa?&lt;br /&gt;- Lamentándolo mucho, no. Tengo fuentes en la policía y dudo mucho de que los encuentren. Dicen que son bandas internacionales…&lt;br /&gt;- A mi esposa la mantuvieron atada durante cuatro horas y después la dejaron desangrarse… Y encima tengo que agradecer que mi hija estuviera en un campamento y no le tocara también a ella. Pero, ¿en qué clase de mundo vivimos?&lt;br /&gt;- Por eso quiero hablar con usted. Estoy capacitado para decirle que existe un mundo nuevo. Y juntos podemos crearlo. Un mundo donde no tenga que preocuparse por la seguridad de su hija.&lt;br /&gt;- Sólo tiene 12 años. Le he tenido que decir que su madre ha muerto de cáncer… ¿Cómo puedo ayudarle a crear ese mundo nuevo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura corrió a agacharse junto a Mauri. El camarero se desangraba vertiginosamente pero todavía tuvo fuerzas para hablar. Ella le cogía la cara con las manos para tratar de tranquilizarle.&lt;br /&gt;- Sólo quería un mundo nuevo para vivir tranquilos. Para que no pasara nunca más lo que le pasó a tu madre - le confesó en un hilo de voz el dueño del bar.&lt;br /&gt;- ¿Puedes curar el cáncer?&lt;br /&gt;- No, podía haber creado un mundo sin criminales…&lt;br /&gt;Laura miró a su padre, quien lloraba desconsoladamente.&lt;br /&gt;- A tu madre la mató una banda de ladrones. La retuvieron en casa y la mataron. No pude resistir ese dolor, el remordimiento de no haber estado allí para salvarla. Y me dejé convencer por esas ideas de Mauri de darte un mundo sin maldad. Pero Jimena me hizo ver que la solución no era matar a toda la humanidad. Nosotros no debemos elegir a los buenos…&lt;br /&gt;- Jimena era una egoísta. Sólo ella y yo teníamos las claves de la transformación genética de las flores antídoto. Cuando se quedó embarazada, cambió de opinión. Decía que no quería que su hijo viviera en un mundo ficticio… Fue una traidora…&lt;br /&gt;- ¿Por eso la mataste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jimena salió de una de las aulas de la Facultad de Biología. Marina e Ignacio le esperaban.&lt;br /&gt;- No me veo. Cada vez me gustan menos las clases – protestó a sus amigos.&lt;br /&gt;- Yo tampoco. Me arrepiento de no haberme matriculado en Periodismo. Todo porque mis padres me decían que soy un hombre ciencias.&lt;br /&gt;- Lo importante es pasarlo bien en la vida. Hay que aprovechar al máximo donde estamos y disfrutarlo. ¿Por qué no nos apuntamos a algún cursillo este verano? – sugirió Marina.&lt;br /&gt;- Puede ser una buena idea… - aceptó Jimena.&lt;br /&gt;En ese momento otra estudiante chocó bruscamente con Ignacio. Los libros de ella cayeron al suelo y el joven le ayudó a recogerlos.&lt;br /&gt;- Lo siento, ¿te has hecho daño?&lt;br /&gt;- No, qué va. Me llamo Carmen. Soy compañera tuya de clase de matemáticas. Me siento justo detrás de ti...&lt;br /&gt;- Encantado.&lt;br /&gt;Ignacio siguió caminando sin hacerle demasiado caso. Sus dos amigas habían continuando andando sin esperarle. Una secretaria de la facultad interrumpió la conversación entras las chicas.&lt;br /&gt;- Disculpa. ¿Eres Jimena María Alcollante?&lt;br /&gt;- Sí, soy yo.&lt;br /&gt;- La llaman por teléfono. Dice que es su hermana.&lt;br /&gt;- ¿Marta?&lt;br /&gt;Jimena fue a secretaría. Ignacio y Marina la acompañaron. Su preocupación aumentó cuando su amiga regresó hacia ellos envuelta en lágrimas.&lt;br /&gt;- Mi madre ha fallecido esta noche. Mi hermana dice que se ha muerto de pena por mi culpa, por haberme ido de casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta y Corrales llegaron a casa de Ignacio. La joven llevaba a Pedrito en brazos. La vivienda aparecía revuelta, tal y como la habían dejado después de los incidentes. El policía encendió la luz y se asustó al ver al cuerpo inerte de Alejandro que yacía en el suelo.&lt;br /&gt;- ¿Seguro que está muerto?&lt;br /&gt;- Yo misma lo rematé – respondió Marta dándole varias patadas al cadáver para certificar su muerte – Lo que debemos buscar son las flores.&lt;br /&gt;Pedrito se revolvió entre los brazos de su tía y comenzó a llorar. Marta decidió dejarlo en un sillón para iniciar la búsqueda sin obstáculos. Continuamente pasaba por encima del cuerpo de Alejandro. Después de varios minutos, comenzó a pensar que encontrar esas rosas no iba ser la tarea tan sencilla que esperaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el cantil del muelle, Mauri esperaba a los miembros de la secta que había ido reclutando en los últimos años. Allí estaban el señor Chaflers, Jimena, Javier, Chiqui Esteban y Natalia, entre otra treintena de personas. Marina fue la última en llegar. Jimena se sorprendió al verla.&lt;br /&gt;- ¡Marina! Tú también aquí… Qué de tiempo. No nos veíamos desde la facultad…&lt;br /&gt;- Yo también conocí a Mauri entonces. Que tú fueras la única que terminaras el master, no te da la exclusiva…&lt;br /&gt;- No sabía que tú habías sufrido una desgracia. Todos los que estamos aquí…&lt;br /&gt;- Sí, todos los que estáis buscáis un mundo mejor. Partir de cero. Yo también, ¿sabes? Pero no lo busco para mí. Lo busco para mi hermana Eva. Le he hecho mucho daño y quiero que ella disfrute de esta nueva oportunidad…&lt;br /&gt;- Eres muy generosa. Es bonito…&lt;br /&gt;Mauri arengó a los reunidos y explicó los plazos de su plan. En apenas un año las fábricas de gas del señor Chaflers estarían listas para dispersar el veneno. La plantación de flores había comenzado. Sólo Jimena y él sabía dónde estaban las rosas y su método de utilización. Natalia tomaba notas al final de la reunión.&lt;br /&gt;- Esto es un bombazo informativo – le susurró a Chiqui Esteban – ganaremos todos los premios del mundo. Dejaré de ser la invisible de mi periódico.&lt;br /&gt;Pero Chiqui no le hacía caso. Sólo miraba fijamente a Jimena…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura lloraba de rodillas frente a Mauri, que perdía fuerzas por momentos.&lt;br /&gt;- Yo no maté a Jimena. Yo la quería. La quería igual que quería al resto de los 40 que íbamos a empezar de nuevo.&lt;br /&gt;- Pero, ¿y si no fuiste tú? ¿quién fue? ¿Y quién mató a la Toñi?&lt;br /&gt;- ¿Y a mi hermana? ¿Quién mató a Marina? – exigió Eva indignada.&lt;br /&gt;El señor Chaflers dio un paso al frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento soplaba de levante y allí, en el muelle, todavía más con más fuerza. El pelo le golpeaba con fuerza en la cara. Aquella era su tercera cita prevista en el día. Marina caminó por el dique apartándose el cabello con una mano. Le vio al fondo del cantil, justo cuando empezaba el mar.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- Aquí empezó todo, ¿no? – le recordó el hombre sin ni siquiera darse la vuelta, como si la hubiera escuchado llegar a pesar del enorme ruido que provocaba el viento.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- Sí. Pero entonces no estábamos solos.El señor Chaflers se giró y miró a la chica. Marina tragó saliva pero se esforzó en disimular su desasosiego.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- No voy a permitir que lo hagas – aseveró ella en un tono que sonó a promesa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- Lo siento. Llegas demasiado tarde.&lt;br /&gt;- ¿Por qué quieres detenerlo todo? Tú eres el que has puesto todo el dinero.&lt;br /&gt;- Jimena estaba de acuerdo conmigo.&lt;br /&gt;- Lo sé y lo ha pagado con su vida.&lt;br /&gt;- ¿Tú sabes quién la mató?&lt;br /&gt;- No, ni me importa. Jimena pensó que era libre pero desde que plantó esas flores asumió una serie de obligaciones con todos nosotros. Yo quiero darle una nueva vida a mi hermana. Y no te permitiré que lo detengas. Sé que habéis escondido las flores reales. Me lo confesó Jimena antes de morir. ¿Dónde están las rosas verdaderas?&lt;br /&gt;- Nunca lo sabrás.&lt;br /&gt;- Mataré a tu hija si no me lo dices.&lt;br /&gt;- No puedes hacerlo. Es una de las elegidas.&lt;br /&gt;- Hace mucho tiempo que me dan igual los elegidos…&lt;br /&gt;- No te atreverás a ponerle una mano encima a mi hija.&lt;br /&gt;- No sabes de lo que soy capaz…&lt;br /&gt;Marina se alejó. El eco de los tacones resonó en el atardecer de aquel muelle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la azotea de la fábrica de flores, la confesión del señor Chaflers sobrecogió a muchos.&lt;br /&gt;- ¡Mataste a mi hermana! – rompió a llorar Eva.&lt;br /&gt;- Tú, no, papá…. Eres un asesino…&lt;br /&gt;- Me dijo que te iba a matar. Así que acudí a la fiesta del bar y le clavé el cuchillo. Pensé que así la policía vincularía los crímenes. Sólo lo hice por salvarte la vida, Laura.&lt;br /&gt;- Usted se cree que la policía es tonta. Pero yo tenía muy claro que esas muertes estaban causadas por distintos criminales – aseguró la comisaria.&lt;br /&gt;- Por favor. No tenías ni idea de nada. O si no… dime, ¿y quién mató a a Jimena y a la Toñi? – le retó Javier.&lt;br /&gt;- Fue… ¡Ésa! La de la capucha. Que se descubra y veremos la cara de la asesina – aventuró Alejandra.&lt;br /&gt;La chica que estaba junto a Chiqui Esteban se descubrió el rostro.&lt;br /&gt;- ¡Natalia! – exclamó Eva.&lt;br /&gt;- ¡Y parecía una mosquita muerta! – se indignó Libertad.&lt;br /&gt;- Yo no soy una asesina – se defendió ella – Nunca he matado a nadie.&lt;br /&gt;- Eso tendrás que demostrarlo, bonita – avisó la comisaria.&lt;br /&gt;- Ella es la líder de nuestra secta – protestaron algunos miembros de la secta bajo sus capuchas – Ella debe guiarnos hasta las flores.&lt;br /&gt;- Yo os guiaré. ¡Seguidme! – exclamó Natalia intentando escabullirse de la azotea. Fue entonces cuando oyó el disparo. La puntería del tirador remató a Mauri. Laura se abrazó a su padre mientras los demás trataban de encontrar un escondrijo. Eva izó la cabeza para descubrir quién disparaba…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jimena entró en &lt;em&gt;La Salamanquesa&lt;/em&gt;. Había muchísima clientela. Quería hablar con Mauri, decirle que se iba, que nada de lo que le dijera le haría dar marcha atrás. Quería contarle que el señor Chaflers no quería explotar sus fábricas y que el padre de su hijo era Chiqui Esteban, quien también estaba de su lado en la decisión de dar marcha atrás en sus intenciones de crear un mundo nuevo. Pero el camarero estaba tan atareado que sólo le mandó un saludo desde lejos.&lt;br /&gt;- Tienes toa la cara de una magdalena.&lt;br /&gt;- ¡Toñi! No sabías que tenías actuación.&lt;br /&gt;- Sí. Ya he cantado &lt;em&gt;Yo soy esa&lt;/em&gt;, en la versión que se la pone a to el mundo tiesa.&lt;br /&gt;- Ésa es muy bonita. Toñi. He de irme. Dile a Mauri que he intentado a hablar con él pero que me ha sido imposible. Mañana emprendo un viaje y quería despedirme de él. Dile que me llame.&lt;br /&gt;- Se lo diré, guapa.&lt;br /&gt;Jimena le dio un beso y se despidió. La Toñi iba a entrar en su camerino cuando de la barra vio levantarse a una joven que siguió el camino de Jimena. Le extrañó la rapidez con la que trató de abandonar el bar.&lt;br /&gt;- Otra que se van sin pagar – pensó. Pero justo cuando cruzaba la puerta se le abrió el abrigo y un enorme cuchillo se asomó de uno de sus bolsillos interiores. La Toñi se estremeció y ambas cruzaron miradas de recelo. La cantante supo que algo horrible iba a ocurrir pero los ojos de aquella chica la dejaron inmóvil.&lt;br /&gt;Jimena comenzó a andar y no tardó en darse cuenta que la seguían. Corrió durante un largo tiempo hasta que se rindió. Supo que iba morir al verle los ojos. Aunque no le dio tiempo a pensar demasiado. Estaba tan cansada de correr, que cuando cayó sobre el suelo mojado de aquel portal, casi se dio por vencida. Le miró a la cara antes de que le clavara el cuchillo. Se estremeció, aunque fingió templanza. Se mantuvo así hasta que pudo. Lo peor es que su asesina tampoco dejó de mirarla a los ojos en ningún momento.&lt;br /&gt;- No me quitarás a mi hombre – le susurró Carmen a una Jimena que ya entonces estaba muerta. Días después Carmen regresó a &lt;em&gt;La Salamanquesa&lt;/em&gt;, tras descubrir que La Toñi, a la que había mirado fijamente antes de salir del bar, sabía de su existencia y podría identificarla ante la policía o la prensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Es Carmen! – gritó Eva.&lt;br /&gt;- Por supuesto que soy yo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Pero, ¡tú estabas en coma! - se extrañó Chiqui.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- El señor Chaflers y tú me intentastéis matar. Me sorprendistéis en la fábrica de flores cuando urdiais vuestro plan para boicotear las intenciones de la secta. Pero yo soy más lista que todos vosotros. He aguantado mucho para llegar aquí. Lo que no sabéis es que esa Natalia no es ni mucho menos una líder. ¡Es una falsa! Es una periodista que sólo trata de llevarse la exclusiva para &lt;em&gt;La verdad. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Algunos miembros de la secta reaccionaron son gritos broncos y comentarios confusos. Libertad se quedó boquiabierta. Carmen continuó su proclama.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Venga, díselo, Natalia. Me lo confesó el otro día mientras se creía que yo seguía en coma. Y ahora que he salido también he descubierto que las flores que creéis que os salvarán no están aquí. Las guardaron Jimena y Chaflers antes que ella muriera. Se lo escuché decir a Chaflers por teléfono a Chiqui. Eso fue antes de que matara a su mayordomo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¡Por eso Chaflers entró en el invernadero de Jimena! ¡Para hacer el cambiazo! - concluyó Eva.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Y Chiqui Esteban lo sabía todo menos el paradero de las verdaderas rosas... -añadió Carmen.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los encapuchados, completamente rotos de ira, aislaron en un circulo a Natalia, Chiqui, Chaflers y a Laura, quien se agarró a su padre a toda costa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¡Dónde están las flores! - exigieron. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Las flores no harán falta si nadie aprieta el botón rojo...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¿Esto es lo que buscas? - Carmen llevaba un detonador con un enorme pulsador colorado - Tengo entendido que si lo aprieto se activarán las bombas y estallarán en dos horas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Pero, ¿tú cómo sabes tantas cosas? - se indignó Chiqui.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Cuando me descubriste en la fábrica de flores, me hice la desmayada. Entonces estabas reunido con Chaflers. Así supe de todos vuestros planes y de su traición a la secta. Al mismo tiempo me di cuenta que eso que buscáis es lo que yo siempre he querido. Un mundo nuevo donde empezar de cero con Ignacio...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¿Todo esto es por Ignacio? - le preguntó Eva.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Desde que le conocí un día en el autobús no he dejado de pensar en él. Me matriculé en Biología para estar con él. Estudié Periodismo para estar con él. Entré en &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; para estar con él. Mi vida es él. Todos los días me apostaba en la puerta de su casa para verle. El día que descubrí que Jimena le había entregado a su hijo no se lo perdoné. Pensé que el niño era de Ignacio y decidí matarla. Yo llevo compartiendo mi vida con él todos estos años. Y estoy a punto de ver cumplido mi sueño. Un mundo nuevo sólo para nosotros dos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Ignacio ha muerto - Eduardo acababa de entrar en la azotea de la fábrica de flores. El anuncio provocó un silencio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Eso no puede ser - dudó Carmen.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Le ha disparado Alejandro. Acabo de venir del hospital. Ha muerto. Has hecho todo esto por nada. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Carmen no lloró. Sólo miró al horizonte y pulsó el botón rojo. Chaflers lanzó un grito de horror.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En casa de Ignacio, Marta rebuscaba en uno de los últimos cajones que quedaban por ver. Corrales seguía centrado en la cocina. Tras revisar todas las alacenas se sintió ridículo al descubrir, encima de la nevera, una enorme caja de cartón. La cogió y descubrió en su interior dos flores. Sonrió pero enseguida se le heló el gesto. Marta dejó de oir a Corrales rastreando y supuso que el chico había completado la búsqueda. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¿Has encontrado algo? - le preguntó ella.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Corrales apareció con la caja en el salón. Marta le apuntaba ya con su pistola. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Lo traías pensado desde el hospital, ¿no? Sabías que sólo había dos flores. ¿Por qué no me mataste antes?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Cuatro ojos buscan mejor que dos. Lo siento, Corrales. Pero tengo que salvarnos a mi sobrino y a mí. Ya no puedo volver a depender de un hombre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¿Me vas a matar por una rosa?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Es una cuestión de supervivencia. Ya me has demostrado de sobra que no mereces mi confianza. No quiero dispararte. Sólo dame esas flores. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Si me pinchara, ya no serviría para vosotros. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;- He sido rápida en aprender a manejar la pistola. No te daré tiempo si quiera a intentarlo. Dame la caja. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Corrales dudó mientras Marta quitaba el seguro al arma. Todo ocurrió muy deprisa. Alejandro, que yacía en el suelo, despertó de golpe y comenzó a disparar . Las balas se dirigieron sin precisión al sillón donde la chica había dejado a Pedrito. Las miles de plumas que rellenaban el asiento se dispersaron por toda la habitación. Marta se giró para volver a descargar su pistola contra Alejandro. El hombre cayó pero antes una de sus balas impactó contra la que había sido su novia. Le llegó directamente al cuello. Marta trató de taponarse la herida pero era insuficiente para contener la sangre. Cuando se giró, Corrales estaba pinchándose con una de las flores. Antes de caer sobre el suelo, la joven disparó contra él. El policía cayó de espaldas entre una nube de plumas que volaban por toda la habitación. La caja saltó por los aires y la rosa que quedaba en su interior también sobrevoló la estancia. Fue a caer justo encima de Pedrito. El niño, entusiasmado por aquella lluvia blanca de plumas, comenzó a llorar asustado. Sentía un dolor inmenso en un brazo, el lugar exacto donde se la había clavado una de las espinas de la flor... &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-5427901630936641348?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/5427901630936641348/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=5427901630936641348' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/5427901630936641348'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/5427901630936641348'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/06/captulo-xxi-el-nombre-de-los-asesinos.html' title='CAPÍTULO XXI: EL NOMBRE DE LOS ASESINOS'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SFXGpmvzCZI/AAAAAAAAADo/hEKFDIdl4Bg/s72-c/392083la%2520sombra%2520del%2520asesino.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-2650954817693080646</id><published>2008-06-08T23:14:00.007+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:12.186+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO XX: LA HORA DE LAS FLORES</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SExMDPKVrnI/AAAAAAAAADg/urCmGfI72d8/s1600-h/mask2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209622487454035570" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SExMDPKVrnI/AAAAAAAAADg/urCmGfI72d8/s200/mask2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;(En capítulos anteriores: Ignacio ha muerto. Marta y Eduardo se hacen cargo de Pedrito. Es en el hospital donde descubren que Corrales ha despertado del coma. Mientras, el peligro acecha en la fábrica de flores. Allí Laura se indigna con Eva tras descubrir que ella sabía que su padre conocía a Jimena. La chica huye y Eva, junto a Román, sale en su busca. En el camino se topan con Alejandra y Libertad. Todos entran en el edificio y allí interrumpen una sesión de la secta. El señor Chaflers sale en defensa de su hija y el portador de la gran máscara ordena sacrificarle pero la intervención de la comisaria provoca la caída de varias antorchas que rodean a los recién llegados en un círculo de fuego al borde de la muerte…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Jimena avanzó por la calle. Llevaba una caja de cartón bajo su brazo. Cruzó una esquina y se topó de bruces con una cara familiar.&lt;br /&gt;- ¡Toñi! ¡Qué susto! No te esperaba.&lt;br /&gt;- ¡Jimena! ¿Dónde vas con tanta prisa? ¿Tienes angurria, hija?&lt;br /&gt;- No, voy a entregar este paquete.&lt;br /&gt;- No me hables de paquetes que me conozco…&lt;br /&gt;- Bueno, Toñi, te dejo que no quiero me cierren. Espero que todo te vaya muy bien…&lt;br /&gt;Jimena se alejó corriendo.&lt;br /&gt;- Esta muchacha es más rara que comerse un gazpacho sin pepino – criticó en voz baja La Toñi mientras vio marcharse a la joven. La Toñi continuó avanzando hacia su lugar de trabajo. Allí ya le esperaba Mauri.&lt;br /&gt;- Hola, Toñi. ¿Cómo estás? Mira, ya te he preparado el nuevo cartel. Fíjate qué bonito el lema: Esta noche, La Toñi te encandilará con todo su repertorio…&lt;br /&gt;- Yo tengo el repertorio para dos sopranos.&lt;br /&gt;- ¿Tantas canciones tienes?&lt;br /&gt;- No. Que me lo coges con las dos manos.&lt;br /&gt;- De verdad, Toñi. Que tienes cada cosa…&lt;br /&gt;- Acabo de ver a tu amiga, Mauri. Qué mujer más lacia. Siempre corriendo.&lt;br /&gt;- ¿A Jimena?&lt;br /&gt;- Iba a Correos. A dejar un paquete… Esta juventud siempre pensando en lo único.&lt;br /&gt;- ¿Un paquete? – se extrañó el dueño del bar – De todas formas, Toñi. Te he dicho un montón de veces que no digas en voz alta que ella y yo nos conocemos. Nadie debe saberlo.&lt;br /&gt;- Eso del rollo de profesor y alumna tiene un morbazo muy grande. Pero ya habéis cambiado de vidas y ya sois muy mayores para ir de &lt;em&gt;incoñito&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;- Toñi. Nadie debe saberlo. Te lo digo muy en serio.&lt;br /&gt;- Mi boca, por una vez en la vida, estará sellada – prometió la Toñi.&lt;br /&gt;Jimena llegó a la empresa de mensajería.&lt;br /&gt;- Es muy importante que este paquete llegue el día indicado y que no se pierda. También necesito saber qué margen de tiempo tengo para cancelarlo.&lt;br /&gt;La joven aceptó las explicaicones de la dependienta y entonces decidió entregar el paquete. Justo antes de cerrarlo, sacó del bolso un sobre y lo depositó dentro de la caja. Era la carta que ahora, varias semanas después, Eduardo tenía entre sus manos en el hospital.&lt;br /&gt;- Querido Ignacio. Si lees esta carta es que alguien me retiene o, peor aún, ya estoy muerta. No sufras por ello. Encargué a esta empresa de mensajería enviarte este día y a esta hora este paquete. Yo misma hubiese anulado el envío pero, si estás leyendo esta carta, insisto, es que algo grave me lo ha impedido. Es muy importante que leas con atención las instrucciones que te resumo aquí. Para tu seguridad y para la de mi hijo. Siento haberte dejado una carga tan grande. No era mi intención pero, ahora mismo, no veo mejor persona para hacerse cargo de Pedrito. Creo que tú le ayudarás mucho. Y, de alguna forma, él también te ayudará a ti, que sé que lo necesitas. Junto a esta carta, verás que en la caja hay dos flores, dos rosas rojas. Es hora de que te desvele algo que muy poca gente sabe. Estas flores no son normales. Están manipuladas genéticamente. Al final Mauri y yo lo conseguimos. Nuestro proyecto de mejora silvestre ha funcionado. ¿Te acuerdas cuando estábamos juntos en el master y nos pasábamos las noches enteras junto a Marina soñando con este momento? Qué pena que la vida nos separara. Pero a ti en el periodismo te ha ido bien. Yo sigo igual de mal. Junto a Mauri y otro grupo de personas lo hemos preparado todo para cambiar este mundo. Gracias al señor Chaflers y sus fábricas de gas por todo el mundo el próximo día 28 haremos soltar el insecticida más potente del mundo, aquel en el que trabajó Marina durante tanto tiempo. Su fuerza devastará toda la humanidad. Toda menos unos elegidos. Aquellos que merecen seguir viviendo en un mundo que parte de cero. Creo que tú debes ser uno de ellos. Y mi hijo también. Gracias a la manipulación genética, he desarrollado un antídoto salido de mis años de investigación sobre el poder de las flores para resistir las peores fumigaciones. He extraído ese poder y lo he adaptado al ser humano. Sólo quien se pinche con una de las espinas podrá sobrevivir pero no debe hacerlo antes de 24 horas de la explosión porque sus efectos son a corto plazo. Sólo hay 40 flores preparadas. 37 sin contar las dos vuestras y la mía. El resto las hemos repartido entre un grupo de gente muy bien seleccionado, aunque temo que alguien quiera matarme para quedarse con todas las flores y repartirlas a su antojo. Sé que me persiguen y temo morirme antes de cumplir mi plan al completo. No intentes avisar a la policía ni detener el proceso. Ya no hay marcha atrás. Lo importante es que cumplas mis instrucciones. Hazlo por mí. Hazlo por mi hijo. Y sobre todo hazlo por ti. Sálvate. Te lo mereces. Si todo sale bien, nos veremos en un nuevo mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo llevaba esa carta en la mano cuando Corrales apareció ante sus ojos. El policía tardó en identificar a la chica que estaba junto al fotógrafo. Cuando reconoció a Marta, un escalofrío recorrió su cuerpo.&lt;br /&gt;- ¿Marta? ¿Has venido a matarme? Te prometo que nunca quise engañarte con la comisaria…&lt;br /&gt;- Corrales. Estás vivo… Pensé que Alejandro te había matado…&lt;br /&gt;- Sobreviví pero estuvo cerca.&lt;br /&gt;- Alejandro ha muerto. Le he disparado yo misma esta noche. Pero se ha llevado por delante a Ignacio y casi nos mata a todos…&lt;br /&gt;- Qué horror. Me alegro de que estés bien.&lt;br /&gt;Hubo un momento de silencio pero entonces ella fue a abrazarle. El chico comenzó a llorar.&lt;br /&gt;- Siento lo que te hice. No te lo merecías.&lt;br /&gt;- La verdad es que no. He sufrido mucho pero es hora de empezar a vivir. He encontrado a mi sobrino. Se llama Pedrito y, si quieres, podemos iniciar una vida los tres juntos…&lt;br /&gt;- Por supuesto que quiero.&lt;br /&gt;- Siento interrumpir este momento tan hermoso – intervino Eduardo – pero se te ha olvidado que acabo de leer la carta de Jimena y he dicho que vamos a morir todos.&lt;br /&gt;El fotógrafo relató con pelos y señales cada detalle de la misiva. Marta y Corrales se miraron horrorizados.&lt;br /&gt;- ¡Vamos a morir!&lt;br /&gt;- Tenemos que ir a la fábrica de flores. Allí están Eva y Román. Deben saber todo esto y evitar que se disperse el gas.&lt;br /&gt;- Vete tú si quieres. Pero yo tengo muy claro lo que debemos hacer. ¡Hay que ir a casa de Ignacio y recuperar la caja con las flores! Todavía debe de estar allí. Pincharnos con ellas y asegurarnos nuestras vidas – propuso Marta.&lt;br /&gt;- ¡El día 28 es mañana! – reveló Corrales.&lt;br /&gt;- Vosotros haced lo que querías pero yo he de avisar a mis amigos.&lt;br /&gt;Eduardo salió corriendo del hospital en dirección a la fábrica de flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡No quiero morir! – gritó Libertad desesperada mientras el fuego se acercaba peligrosamente hacia ellos. El señor Chaflers trataba de proteger a su hija abrazándola con fuerza. La comisaria se mantenía en guarda como si pudiera detener las llamas con su pistola. Eva y Román se daban la mano.&lt;br /&gt;- Creo que deberías saltar por ese tramo que parece que estás más bajo de fuego y tratar de apagarlo con esas cortinas que hay allí – sugirió la subdirectora de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; al fotógrafo.&lt;br /&gt;- No puedo ir yo. Este chándal es de felpa. No hay material más inflamable. ¿Por qué no saltas tú?&lt;br /&gt;- Entre los tacones y el vestido me viene fatal. Que vaya la policía que para eso es agente de la autoridad.&lt;br /&gt;- Yo no puedo hacerlo. No estoy titulada en antiincendios.&lt;br /&gt;- Que vaya el viejo, que tiene una túnica para cubrirse – sentenció Libertad – O la hija, por deferencia aunque sea.&lt;br /&gt;- Si yo me expongo ante las llamas, esto se pega ardiendo hasta fin de año – se excusó Laura&lt;br /&gt;- ¡Aquí! ¡Por aquí! – detrás de los fogonazos pudieron distinguir una sombra que les reclamaba. Agarraba una plancha metálica con la que frenaba las llamas y abría un hueco en el círculo de fuego. Los seis corrieron hacia él y consiguieron huir por el pequeño espacio abierto antes de que el incendio asolara todo el gran salón. Corrieron por una estancia y, detrás de ellos, iban cayendo del techo objetos que ardían. Cruzaron una puerta y se refugiaron en un estrecho pasillo, a salvo del fuego. Entonces Alejandra reconoció a quien les había rescatado.&lt;br /&gt;- ¡Javier! ¿Cómo sabías que estábamos aquí?&lt;br /&gt;- Os seguí. Lo que no imaginaba es que acabaría salvándoos la vida.&lt;br /&gt;- Eres nuestro héroe – le piropeó Eva mientras le abrazaba.&lt;br /&gt;- ¡Eva! ¿Qué haces aquí? ¿Qué hacéis todos aquí? ¿Qué ha pasado?&lt;br /&gt;- Es una historia muy larga.&lt;br /&gt;- Debemos atraparles antes de que se queden con todas las flores y pulsen el botón rojo – advirtió el señor Chaflers.&lt;br /&gt;- ¿Qué botón rojo?&lt;br /&gt;- El que acciona la explosión de mis fábricas en el mundo. Si lo hacen, todos moriremos.&lt;br /&gt;Javier y Alejandra se miraron.&lt;br /&gt;- Iremos a por ellos. Ustedes deben salir de este edificio – les aconsejó la comisaria.&lt;br /&gt;- No lo entienden. Yo debo acompañarles. Sólo yo sé dónde está ese botón rojo.&lt;br /&gt;- Pero será muy peligroso, papá. No vayas.&lt;br /&gt;- Este edificio está rodeado de fuego y lleno de gente sectaria con armas blancas. Lo mejor es que vayamos todos juntos si es que queremos salir vivos de aquí todos juntos – propuso Javier.&lt;br /&gt;Todos aceptaron y, por indicación del señor Chaflers, subieron una escalera metálica. Después recorrieron varios pasillos. Algunas puertas tuvieron que descartarlas porque el fuego había subido ya a las plantas superiores. Aceleraron la velocidad hasta que, finalmente, subieron hasta una terraza. Al abrir la puerta sorprendieron a muchos de los miembros de la secta. En el centro se encontraba el portador de la gran máscara. En su mano había un detonador con un botón rojo.&lt;br /&gt;- Os estábamos esperando. Gracias, Javier, por traerlos a todos.&lt;br /&gt;- Era mi misión, ¿no? – El policía sonrió a todos, se separó del grupo y se situó junto a la gran máscara.&lt;br /&gt;- ¡Javi! ¡Eres uno de ellos! – se indignó Eva.&lt;br /&gt;- Siempre supe que guardabas algo oscuro - aseveró la comisaria.&lt;br /&gt;- Debes detenerlo todo. Ha sido un error – rogó el señor Chaflers al portador la gran máscara.&lt;br /&gt;- ¡Si nos vas a matar, al menos, da la cara! ¡Cobarde! – le retó Román.&lt;br /&gt;Lentamente elevó su mano, tiró de la máscara y descubrió su rostro.&lt;br /&gt;- ¡Mauri! ¡No! – Laura se echó a llorar desesperada - ¡Eras mi mejor amigo!&lt;br /&gt;- Yo quiero salvarte, Laura. Es en lo único que estoy de acuerdo con tu padre. ¡Eres una de las elegidas! Debes hacer uso de tu flor.&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué estás diciendo?&lt;br /&gt;- Que tú también eres una de nosotros… Una de la que debe vivir en el nuevo mundo que está a punto de nacer. Eres la persona más buena que conozco. Y mereces esta nueva oportunidad. Imagínate. Nosotros en un mundo renovado. Sin injusticias, sin diferencias, ni odios ni rencores. Un mundo limpio…&lt;br /&gt;- No la escuches, Laura. Es un tarado… - interrumpió Eva.&lt;br /&gt;- Pero, ¿tú quieres que yo me salve? - preguntó tímidamente Laura - ¿No quieres hacerme daño?&lt;br /&gt;- Claro que no, Laura. Teníamos pensado un gran futuro para ti y para tu padre pero él lo ha querido estropear todo. Él ha pagado todas su fábricas de gas y ahora no quiere que tú te salves. Quiere que mueras…&lt;br /&gt;- Eso no es verdad. Yo quiero que mi hija viva en este mundo, no en uno inventado y que surge de tu locura.&lt;br /&gt;- Ahora piensas eso. Pero tu dinero es el que ha posibilitado todo nuestro plan. Y todo porque Jimena te convenció a última hora… Jimena. Ella sí que estaba loca. Loca desde que tuvo a ese niño. Él tiene la culpa de todo… Todo iba muy bien hasta que él apareció. ¿Por qué tuvo que nacer?&lt;br /&gt;- Ese niño es mi hijo. Y no voy a permitir que le hagas daño – un miembro de la secta, que permanecía encapuchado, se acercó hasta Mauri y le asestó varias puñaladas en la espalda. El portador de la gran máscara cayó al suelo ensangrentado. El encapuchado se deshizo de la túnica. Chiqui Esteban blandió su cuchillo al cielo.&lt;br /&gt;- ¡Gran líder! Dinos qué debemos hacer ahora - proclamó en voz alta.&lt;br /&gt;Otra persona encapuchada se situó junto a él. Una débil voz femenina se reveló.&lt;br /&gt;- ¡Es la hora de las flores!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-2650954817693080646?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/2650954817693080646/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=2650954817693080646' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/2650954817693080646'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/2650954817693080646'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/06/captulo-xx-la-hora-de-las-flores.html' title='CAPÍTULO XX: LA HORA DE LAS FLORES'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SExMDPKVrnI/AAAAAAAAADg/urCmGfI72d8/s72-c/mask2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-6831450782512225113</id><published>2008-06-01T22:42:00.006+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:12.488+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO XIX: VAMOS A MORIR TODOS</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SEMKyR5QhmI/AAAAAAAAADY/uY2QTCZh-2c/s1600-h/MUERTE.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207017453083723362" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SEMKyR5QhmI/AAAAAAAAADY/uY2QTCZh-2c/s200/MUERTE.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;(En capítulos anteriores: La fábrica de flores se ha convertido el centro al que van a acudir todos los personajes. La secta se prepara para el gran día. Laura descubre que su padre es el propietario de la fábrica y, movida por un gran desengaño, decide acudir al edificio. También viajan hasta allí Alejandra y Libertad, seguidas de Javier, para conseguir pistas sobre los crímenes. Román y Eva, tras salvar la vida de la amenaza de Alejandro, desvían su camino al ver a Laura corriendo hacia el polígono. Eduardo y Marta prosiguen hasta el hospital para llevar a Ignacio, quien, antes de desvanecerse desangrado, revela que Mauri es el profesor del master. En la UCI alguien se despierta. A su lado hay una cama vacía…)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Lo sentimos mucho. Ha muerto.&lt;br /&gt;Eduardo se llevó la manos a la cabeza y se abrazó a Marta. Ella era la única persona que estaba a su lado en aquel triste momento. El médico se alejó.&lt;br /&gt;- Era un buen director y un buen compañero. Hemos llegado demasiado tarde – lloró.&lt;br /&gt;- No se podía hacer nada por salvarle la vida. El disparo era mortal – trató de consolarle la chica.&lt;br /&gt;- Está muriendo tanta gente. Primero fue Jimena, después la Toñi, la hermana de Eva y ahora Ignacio. Esto es horrible.&lt;br /&gt;- Se te olvida mi novio. Él también ha muerto.&lt;br /&gt;- Sí, claro. Le mataste tú.&lt;br /&gt;- Fue en vuestra defensa. Si no le hubiese disparado, os habría matado a todos.&lt;br /&gt;- Eso ya da igual. Lo importante es que ahora sabemos que Mauri es el profesor del master y que tiene que tener todas las claves de lo que está pasando. Sus tres alumnos, Jimena, Marina e Ignacio, ahora están muertos. Sólo él sabe qué significan esas flores y qué hay en esa fábrica.&lt;br /&gt;- ¿Él mató a mi hermana? – preguntó Marta.&lt;br /&gt;- No lo sé pero hay que avisar a Eva y Román cuanto antes. A saber dónde se han metido. Pobre Eva. Cuando sepa que Ignacio ha muerto…&lt;br /&gt;Eduardo cogió su teléfono y llamó a la periodista. En el polígono industrial el móvil de Eva sonó pero nadie podía escucharlo. Timbró repetidamente dentro del coche de Román pero ambos estaban ya fuera. Habían salido corriendo detrás de Laura. La alcanzaron poco antes de llegar a la calle donde estaba la fábrica de flores.&lt;br /&gt;- ¿Qué hacéis aquí? ¿Cómo sabíais que venía? ¿Y por qué vais así vestidos? – se interesó Laura.&lt;br /&gt;- Te hemos visto correr desde la carretera. Íbamos al hospital. Ha sido horrible. Han disparado a Ignacio… - le reveló Eva.&lt;br /&gt;- También han matado a Anacleto.&lt;br /&gt;- ¿Quién coño es Anacleto? Aquí no para de morir gente… - lamentó Román.&lt;br /&gt;- Creo que mi padre tiene algo que ver con todo esto. He descubierto que es el propietario de la fábrica de flores y él otro día le escuché hablando por teléfono de Jimena… Empiezo a pensar en lo peor… ¡No quiero que mi padre sea un asesino! Ya fue muy doloroso ver morir a mi madre. Pero esto no lo podría soportar… - Laura se abrazó a Eva desconsolada.&lt;br /&gt;- Tu padre conocía a Jimena. El día que inspeccionamos por primera vez su casa Eduardo y yo le vimos entrar. Tenía una llave…&lt;br /&gt;- Pero de eso hace un montón de tiempo… ¿Por qué no me lo dijiste?&lt;br /&gt;- No quería que te preocuparas…&lt;br /&gt;- Sabíais que mi padre conocía a Jimena y no me lo dijistéis. ¿Vosotros os llamáis amigos?&lt;br /&gt;- Bueno yo me acabo de enterar también – intervino Román.&lt;br /&gt;- Laura. No sabía cómo te lo ibas a tomar y tampoco tenía claro qué relación podía haber entre tu padre y Jimena. Entiéndelo…&lt;br /&gt;- Lo único que entiendo es que todos me habéis engañado. Mi padre, los que decís ser mis amigos… No puedo confiar en nadie. Sólo la Toñi y Mauri me apoyaron. Sois unos falsos. No quiero saber nada de vosotros…&lt;br /&gt;- ¡Laura!&lt;br /&gt;Pero la chica no atendió ese grito. Salió corriendo entre lágrimas hacia la fábrica de flores.&lt;br /&gt;- Tenemos que seguirla – se mostró decidida Eva.&lt;br /&gt;- Es muy peligroso. Ya la has escuchado. Su padre está dentro y puede ser un asesino – le advirtió Román&lt;br /&gt;- No dejaré que muera nadie más.&lt;br /&gt;Eva se estiró su vestido de licra y comenzó a correr. Román resopló resignado e inició una carrera en la misma dirección. Ambos vieron a Laura introducirse por una ventana. Cruzaron un carril y se disponían a imitarla cuando escucharon una voz femenina a sus espaldas.&lt;br /&gt;- ¡Alto o disparo!&lt;br /&gt;Los dos se giraron. Era la comisaria, acompañada de Libertad.&lt;br /&gt;- Siempre que persigo un crimen aparece uno de vosotros. Sois una plaga maldita – se indignó Alejandra.&lt;br /&gt;- Estamos intentando evitar una muerte, comisaria. Si nos retiene aquí usted será la culpable. Y ya tiene muchos cadáveres a sus espaldas – se encaró con ella Eva.&lt;br /&gt;- Eva, te recuerdo que va armada – le susurró Román con las manos levantadas.&lt;br /&gt;- Me da igual. Que me dispare si tiene lo que hay que tener pero yo voy a subir esa ventana porque hay una amiga en peligro…&lt;br /&gt;- Antes que tú, voy yo, bonita – interrumpió Libertad – Este reportaje es mío y no voy a permitir que me lo quites. Dime qué es lo que hay dentro.&lt;br /&gt;- Estás locas, Libertad. Loca de remate. Tu ambición te ha desquiciado.&lt;br /&gt;- ¡Callaos! ¿Qué es lo que está pasando ahí dentro? - exigió la comisaria.&lt;br /&gt;- Creemos que una secta macabra se reúne periódicamente en este edificio. Es propiedad del señor Chaflers. Su hija Laura acaba de entrar. Piensa que su padre está relacionado con la muerte de Jimena porque los dos se conocían. O, al menos, eso es lo que hemos entendido – resumió Román.&lt;br /&gt;Libertad lo apuntaba todo en una libreta.&lt;br /&gt;- ¿Cuánta gente puede haber ahí dentro? – se preguntó Alejandra.&lt;br /&gt;- No tengo ni idea de lo que puede estar pasando dentro – le respondió Román.&lt;br /&gt;- Comisaria, por favor, entremos ahí. No podemos perder ni un segundo – rogó Eva.&lt;br /&gt;- De acuerdo, pero ireis detrás de mí. Yo soy aquí la autoridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura avanzaba en la oscuridad del edificio. Tropezó varias veces con objetos y cajas dejados en los pasillos. Subió varios escalones. Decidió detenerse al escuchar un rumor lejano. Agudizó el oído y creyó distinguir una melodía de tambores. No se equivocaba. Un centenar de personas se preparaba en ese momento para una nueva ceremonia. El gran salón rectangular estaba iluminado en las cuatro esquinas por sobresalientes antorchas. En el frontal, un altar se adornaba de decenas de candelabros y grandes murales de terciopelo rojo. En el centro de la habitación se agolpaba la muchedumbre formando una amalgama blanca por su túnicas y capuchas. El portador de la gran máscara apareció en el preciso momento en que la música ganó intensidad y fuerza.&lt;br /&gt;- ¡Hossana, hermanos! Ha llegado el día. ¡Hoy es el día! - tras la máscara su voz aparecía distorsionada.&lt;br /&gt;- ¡¡¡Hossana!!! – exclamaron todos.&lt;br /&gt;El portador de la gran máscara se adelantó en el altar y levantó los brazos en cruz. Todos le aplaudieron. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¡Ha llegado el momento!&lt;br /&gt;Entonces se escuchó un revuelo. Alguien se había quitado la capucha y gritaba en voz alta. Era el señor Chaflers.&lt;br /&gt;- ¡Es hora de que todo se sepa!&lt;br /&gt;- ¡Chaflers! ¿Qué haces? – preguntó la persona enmascarada.&lt;br /&gt;- Sé lo que has hecho y es hora de que se sepa.&lt;br /&gt;En medio del murmullo generalizado, se levantó otra voz que acababa de aparecer por una de las puertas laterales.&lt;br /&gt;- Papá. ¿Qué significa todo esto?&lt;br /&gt;- ¡Laura! ¡No!&lt;br /&gt;La distracción del hombre sirvió para que el portador de la gran máscara hiciera un gesto a dos miembros de la secta, que obedecieron inmediatamente y redujeron al señor Chaflers. Otros dos detuvieron a Laura.&lt;br /&gt;- He aquí la imagen de la traición. Un hombre sin fe no merece una oportunidad en la nueva vida que hoy iniciamos.&lt;br /&gt;- No escuchéis – gritó a todos los de la secta intentando zafarse de los que la agarraban.&lt;br /&gt;- ¡Da la cara Chaflers! Sus palabras están llenas de mentiras.&lt;br /&gt;El hombre recibió varias patadas y golpes de los encapuchados. Laura se horrorizó.&lt;br /&gt;- ¡Él no merece la vida! – exclamó la distorsionada voz tras la gran máscara. Entonces sacó una espada tras el altar.&lt;br /&gt;- ¡Alto o disparo!&lt;br /&gt;Alejandra acababa de aparecer en el salón. Iba armada y, tras ella, entraron Libertad, Román y Eva. La escena que contemplaron les superó. El portador de la gran máscara levantaba la espada sobre el señor Chaflers. Un gran número de encapuchados con túnicas blancas jaleaban ese momento. Al fondo, Laura se movia desesperada para tratar liberarse de las manos que la sostenían.&lt;br /&gt;- Somos la policía. Y están todos detenidos - exclamó Alejandra con voz temblorosa.&lt;br /&gt;- ¡A por ellos! – le contestó la voz distorsionada.&lt;br /&gt;Un grupo rodeó a los cuatro. Alejandra lanzó dos tiros al aire. Una barra metálica se desprendió del techo y cayó bruscamente sobre uno de los encapcuhados. El golpe le hizó tambalearse hasta que se apoyó violentamente sobre una de las antorchas, que cayó con él y la llama quedó a ras de suelo. Prendió con rapidez en los murales de tercipopelo junto al altar y el fuego se propagó vertiginosamente&lt;br /&gt;- ¡Hay que salvar las flores! ¡Hay que salvar las flores! Síganme– gritó la voz distorsionada.&lt;br /&gt;Todos los encpacuhados salieron corriendo tras el portador de la gran máscara. Incluso los que estaban custodiando al señor Chaflers y su hija. Lograron escabullirse por una puerta antes de que uno de los murales se desprendiera y tirara una segunda antorcha que dejó un círculo de fuego por todo el salón. Chaflers y su hija, Alejandra, Libertad, Eva y Román quedaron atrapados mientras las llamas se acercaban peligrosamente hacia ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta extendió su brazo y colocó la lata de refresco frente a la cara de Eduardo, quien permanecía sentado en una de las salas de espera del hospital.&lt;br /&gt;- Te vendrá bien.&lt;br /&gt;La chica se sentó junto a él y le hizo una carantoña a Pedrito, al que sostenía con el otro brazo.&lt;br /&gt;- No sé nada de Eva ni de Román. ¿Y si les ha pasado algo? - se preocupó Eduardo.&lt;br /&gt;- No creo.&lt;br /&gt;- Supongo que han preferido irse juntos… Yo soy un perdedor…&lt;br /&gt;- ¿Estás enamorado?&lt;br /&gt;- ¿Y qué más da? No tengo ninguna opción. Ella ya ha decidido…&lt;br /&gt;- La vida es muy injusta. Fíjate en mí. Sola en el mundo y con un sobrino al que cuidar.&lt;br /&gt;Una enfermera les interrumpió.&lt;br /&gt;- Disculpen. ¿Son familiares de Ignacio?&lt;br /&gt;Eduardo iba a negarlo pero Marta se le adelantó.&lt;br /&gt;- Sí. Somos lo único que tenía en el mundo.&lt;br /&gt;- Éstas son algunas pertenencias que tenía en los bolsillos.&lt;br /&gt;La enfermera les entregó unas monedas, una cartera y una carta. Eduaro abrió el papel y comenzó a leer.&lt;br /&gt;- ¡Dios mío! Es la carta que le envió Jimena.&lt;br /&gt;- Una carta de mi hermana...&lt;br /&gt;- Es la carta en la que Jimena le explicaba todo sobre las flores y por la que Ignacio creyó que yo iba a asesinarle.&lt;br /&gt;Eduardo la leyó con atención. Marta aguardó expectante hasta que el fotógrafo, tras un prolongado tiempo de lectura, se detuvo. En su rostro se reflejó un gesto grave.&lt;br /&gt;- Bueno, dime. ¿Qué pasa? ¿Qué dice?&lt;br /&gt;- Vamos a morir todos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entonces escuchó una voz conocida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¡Eduardo! ¿Qué haces en el hospital? &lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¡Díos mío! Pensé que estabas en coma. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Ya ves. Ya me he despertado. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Corrales sonrió abiertamente. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-6831450782512225113?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/6831450782512225113/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=6831450782512225113' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/6831450782512225113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/6831450782512225113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/06/captulo-xix-vamos-morir-todos.html' title='CAPÍTULO XIX: VAMOS A MORIR TODOS'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SEMKyR5QhmI/AAAAAAAAADY/uY2QTCZh-2c/s72-c/MUERTE.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-1355016484421224863</id><published>2008-05-25T23:10:00.009+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:12.741+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO XVIII: IDENTIDADES</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SDn4hR5QhlI/AAAAAAAAADQ/VoMShfMKI04/s1600-h/Sombra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5204464095026251346" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SDn4hR5QhlI/AAAAAAAAADQ/VoMShfMKI04/s200/Sombra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;(En capítulo anteriores: Natalia confiesta ante la cama de Carmen en la UCI que se adentró en la secta junto a Chiqui Esteban para conseguir una exclusiva. También le explica que ella no tuvo nada que ver con su estado. Alguien en esa habitación la escucha. Libertad y Alejandra están convencidas de averiguar quién está detrás de los crímenes en la fábrica de flores. Laura descubre que su padre está relacionado con la muerte de Jimena a través de una llamada. Román, Eduardo, Eva e Ignacio se enfrentan a un grave peligro cuando Marta y Alejandro se presentan ante ellos, pistolas en mano, para llevarse a Pedrito...)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La camiseta blanca de Ignacio se tiñó de rojo. Pero ninguno de sus visitantes pudo verla al instante. Los disparos de Alejandro levantaron una intensa nubareda de polvo. Fragmentos de objetos que se hicieron añicos y que volaron por toda la habitación. Fue esa niebla de destrucción la que permitó esconderse a Eva tras un sillón que ya había sentido los rifles de Alejandro. Román rodó por la alfombra hasta detrás de un mueble y Eduardo permaneció inmóvil de pie. Se atrevió a coger una silla en el aire que arrojó contra el portador de las armas. Alejandro no la vio llegar y sus dos rifles cayeron sin dejar de disparar. Las balas descolgaron una lámpara que le dio de lleno en la cara. Minúsculos cristales le golpearon los ojos y cayó al suelo retorcido de dolor. Román salió de su escondite y evitó con una patada que Alejandro pudiera llegar al arma que intentaba coger a tientas. Eva se levantó y pilló uno de los rifles. No tenía ni idea de cómo se disparaba pero cuando Marta regresó a esa estancia no dudó en apuntarle. No llegó sola. Llevaba a Pedrito en sus brazos.&lt;br /&gt;- ¿Qué ha pasado aquí? – preguntó horrorizada Marta.&lt;br /&gt;- Sois unos asesinos pero hasta aquí llegó vuestra oleada de crímenes. Mira que matar a tu propia hermana – le reprochó Román, quien también portaba el otro rifle que había soltado Alejandro.&lt;br /&gt;- También mataste a mi hermana – aseveró Eva mirando a través del objetivo de su arma.&lt;br /&gt;Marta contempló la escena pero no perdió la calma. Con gran parsimonia, se llevó el peso de Pedrito al otro brazo para dejar libre su mano derecha. Entonces buscó a la altura trasera de su cinturón y sacó una pistola pequeña.&lt;br /&gt;- Llevo un niño en mis brazos y sé que no me vais a disparar.&lt;br /&gt;Román y Eva se miraron.&lt;br /&gt;- Yo soy la que tengo una pistola que sí puedo disparar en cualquier momento. Ahora vais a bajar el arma. Y me vais a escuchar…&lt;br /&gt;- ¡Mátalos, Marta! ¡Me han dejado ciego! – gritó Alejandro tratando de levantarse - ¡Mátalos!&lt;br /&gt;Marta guiñó un ojo y disparó. Román sintió la bala cruzar muy cerca. Pero pasó de largo. Viajó J&lt;/div&gt;&lt;div&gt;justo a su espalda, donde se encontraba tambaleándose Alejandro. El impacto de la bala, en plena cabeza, le hizo callar de golpe y caer bruscamente al suelo. Eva volvió a levantar su pistola contra Marta porque temió que la chica hubiese errado el tiro y quisiera ahora disparar contra ellos. Pero no tardó en darse cuenta de que Marta sabía muy bien a quien había disparado.&lt;br /&gt;- Me ha hecho la vida imposible desde que le conocí. Y hoy, por primera vez, no le tengo miedo. Y ha sido gracias a este bebé. Cuando le he cogido entre mis brazos, me he dado cuenta de que hay un motivo para luchar, que merece la pena seguir viviendo, y que no se puede vivir con terror. Mi terror era ese hombre al que acabo de matar – dijo sentándose abrumada en el suelo.&lt;br /&gt;- ¿Tú mataste también a tu hermana? – se interesó Eva.&lt;br /&gt;- No, claro que no. Yo ni siquiera estaba en la ciudad cuando ocurrió todo. Sólo he matado a Alejandro y vosotros sabéis bien que se lo merecía.&lt;br /&gt;- ¿Y Alejandro? ¿Pudo él matar a Jimena, Marina o La Toñi? – se cuestionó Eduardo.&lt;br /&gt;- A Jimena seguro que no. Estaba conmigo en otra ciudad el día de su muerte. De lo demás no puedo asegurar nada. Pero creo que no. Él sólo vivía para hacerme daño a mí…&lt;br /&gt;- ¡Socorro! – Ignacio trató de hacerse notar con un alarido desgarrador.&lt;br /&gt;Todos fueron a ayudarle. Román le levantó la camiseta y comprobó que tenía alojada una bala en el vientre.&lt;br /&gt;- Hay que llevarlo a un hospital urgentemente.&lt;br /&gt;- ¡Iremos en mi coche! – sugiró Eduardo.&lt;br /&gt;No sin dificultades bajaron del edificio. Alojaron en el asiento de atrás a Ignacio. Marta decidió ir en el delantero mientras seguía portando a Pedrito entre sus brazos. El coche se alejó. Román y Eva quedaron en seguirles en el coche del fotógrafo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura bebió un vaso de agua. El sabor le resultó muy extraño. Entró en el despacho del señor Chaflers. Durante la conversación que su padre había mantenido por teléfono había escuchado algo sobre una fábrica de flores. Era la extraña cita que había pactado con su interlocutor. Estaba decidida a desenmascararle. Quería exigirle toda la verdad. Buscó entre los archivos. Necesitaba una dirección a la que poder acudir. En el listado de empresas que encontró sólo había fábricas de gas. El emporio que había desarrollado su progenitor y que ella tanto detestaba. Había fábricas por todo el país y no tardó en descubrir que su padre había conseguido desarrollar un vastísimo imperio internacional con factorías por todo el mundo. El catálogo era tan grande que decidió buscar otro documento. Lo encontró detrás de varios libros. Ahí se señalaban distinas propiedades en un polígono industrial cercano a la mansión. Entre ellas, había una fábrica de flores.&lt;br /&gt;- Te tengo.&lt;br /&gt;De pronto, sonó el timbre. Escuchó los pasos de Anacleto andando junto tras la puerta del despacho y después bajando las escaleras. Decidió salir para no ser descubierta. Iba a marcharse a su habitación sin esperar a conocer la identidad del visitante cuando escuchó el primer disparo. Después vinieron cinco más. Laura tapó con sus manos un grito de horror. Inmediatamente distinguió en el silencio otros pasos corriendo y el sonido del motor de un coche alejándose. Bajó corriendo. Anacleto yacía moribundo.&lt;br /&gt;- ¡Dios mío! ¿Qué te han hecho?&lt;br /&gt;- Tu padre… - contestó el mayordomo en un susurro.&lt;br /&gt;- ¿Ha sido mi padre?&lt;br /&gt;- Tu padre… - y en ese momento Anacleto cerró los ojos y se desvaneció.&lt;br /&gt;Laura lloró amargamente pero pronto se recompuso. Se secó las lágrimas y decidió acudir con urgencia a la fábrica de flores. Salió corriendo. Ignoraba que Anacleto seguía vivo y volvió a despertarse.&lt;br /&gt;- Tu padre... está en peligro… - llegó a pronunciar, aunque nadie le escuchó. Inmediatamente después volvió a cerrar sus ojos. Habían sido sus últimas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El coche de Eduardo cruzó los exteriores de la comisaría camino al hospital. Detrás de él iba el de Román. Los nervios de los ocupantes de los dos vehículos hicieron que niguno de ellos viera a Libertad , quien aguardaba en los exteriores de la sede policial. Esperaba a que Alejandra saliera. La comisaria había ido a coger munición y dos chalecos antibalas para acudir juntas a la fábrica de flores. Aquella podía ser su última misión antes de su traslado. El agente Javier la sorprendió en la armería.&lt;br /&gt;- ¡Comisaria! ¿Cómo usted por aquí? – le preguntó él no sin sorna – Pensé que a usted sólo le gustaba algunos tipos de arma…&lt;br /&gt;- Le recuerdo que sigo siendo su superior…&lt;br /&gt;- Le quedan tres días. ¿Y a qué no sabe lo que se rumorea? Suena mi nombre como comisario.&lt;br /&gt;- No me haga reír. Debe de ser que el golpe en la cabeza que le dio esa muchacha le ha dejado tarumba. Desde luego, qué poco nivel…&lt;br /&gt;- No se preocupe. Es imposible hacerlo peor que usted.&lt;br /&gt;- Ya me encargaré yo de resarcir mi trabajo. Ahora no me interrumpa.&lt;br /&gt;Alejandra guardó varias cajas de balas en el cinturón y se llevó los dos chalecos.&lt;br /&gt;- ¿Para qué quiere todo eso?&lt;br /&gt;- Cuando usted sea el comisario, ya le daré explicaciones. De momento, se quedará usted con la duda.&lt;br /&gt;La mujer salió de la armería pero Javier no quedó contento. Hizo una llamada.&lt;br /&gt;- Oye, tío, ¿tú me puedes cubrir? Es que me acaban de encargar un seguimiento…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la fábrica de flores, el señor Chaflers se colocó ante dos enormes cajas llenas de rosas. Su interlocutor estapa ya tapado con la gran máscara.&lt;br /&gt;- ¿Están todas? – preguntó la persona enmascarada.&lt;br /&gt;- Sí. ¿Vas a hacer hoy el reparto?&lt;br /&gt;- Debe ser así. Las cosas se han complicado excesivamente. Tú lo sabes bien. El día grande ha llegado. ¿Has hecho tu trabajo?&lt;br /&gt;- En el momento en que digas, apretaré el botón – Chaflers se cubrió entonces con la capucha de su túnica y salió de la estancia. Pronto se entremezcló entre el resto de miembros que ya llenaban la sala más grande de la fábrica. Natalia, también cubierta por su capucha, trató de localizar a Chiqui Esteban. Pero sus intentos fueron en vano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El polígono industrial también cogía de camino hacia el hospital. El coche de Eduardo pasó de largo por los exteriores. La fábrica quedaba bastante al fondo y no era visible desde la carretera. El vehículo de Román se había quedado algo atrás. Eva iba mirando por la ventana.&lt;br /&gt;- Eduardo es un valiente… Si no hubiese sido por él, estaríamos muertos - dijo en voz alta.&lt;br /&gt;- Bueno, yo le di una patada...&lt;br /&gt;- ¡Es Laura! – gritó de pronto Eva al ver a la chica corriendo - ¡Está entrando en el polígono! ¡Creo que se dirige a la fábrica de flores!&lt;br /&gt;- ¿Y cómo lo sabes?&lt;br /&gt;- Va en esa dirección. Da la vuelta y síguela.&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué pasa con Ignacio?&lt;br /&gt;- Eduardo le llevará al hospital. Creo que Laura está en peligro.&lt;br /&gt;Román giró en una rotonda y cambió de dirección. Hacía tiempo que Eduardo había perdido de vista el coche de sus compañeros. Su única preocupación era el estado de Ignacio.&lt;br /&gt;- Está perdiendo mucha sangre – le informó Marta, que se giraba de vez en cuando – Hay que taponarle la herida o no llega con vida. Yo hice un cursillo de enfermería. Para un momento en el arcén.&lt;br /&gt;Eduardo detuvo el coche. Marta dejó a Pedrito en el asiento delantero mientras preparaba un vendaje improvisado para cubrirle el vientre.&lt;br /&gt;- Háblale. No dejes que se duerma – le ordenó la chica a Eduardo.&lt;br /&gt;- Venga, Ignacio. ¿Estás cómodo? ¿Te coloco de otra forma?&lt;br /&gt;- Estoy sentado sobre algo – respondió en un susurro casi inaudible.&lt;br /&gt;El fotógrafo removió el asiento y retiró un sobre grande.&lt;br /&gt;- Son fotos, las fotos que hice durante la fiesta de &lt;em&gt;La Salamanquesa&lt;/em&gt;. Tú no viniste. Entonces todavía no sabía que estabas cuidando de Pedrito. Mira, te las voy a enseñar. Así no te quedarás dormido. Mira, aquí está Eva entrando en la fiesta. Aquí está ella otra vez en primer plano. Y ahora sonriendo… En fin, creo que se me nota un poco que estoy enamorado.&lt;br /&gt;Ignacio hizo un esfuerzo por sonreír.&lt;br /&gt;- Aquí está Laura tomándose un cubalibre junto con el dueño del bar.&lt;br /&gt;Entonces el herido comenzó a tener convulsiones y a balbucear palabras que Eduardo no entendía. Marta dejó el vendaje y trató de ayudar.&lt;br /&gt;- Se va a tragar la lengua. Hay que abrirle la boca – alertó la chica.&lt;br /&gt;- ¡Díos mío! ¡Ignacio!&lt;br /&gt;- Mmm mmm – el director de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; pronunciaba sonidos ininteligibles. Sus manos se movían torpemente y golpeaban la foto que todavía tenia en la mano Eduardo.&lt;br /&gt;- Creo que está señalando esa foto – concluyó Marta.&lt;br /&gt;- ¿La foto?&lt;br /&gt;Eduaro miró la imagen en la que Mauri y Laura sonreían ante la cámara cruzando sus bebidas.&lt;br /&gt;- Es él… - llegó a pronunciar Ignacio en uno de sus bruscos movimientos.&lt;br /&gt;- ¿Quién es él?&lt;br /&gt;- El profesor del master… - y entonces cerró los ojos y sus movimientos cesaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A escasos dos kilómetros el hospital seguía su actividad. En la Unidad de Cuidados Intensivos reinaba el silencio. Cuando abrió los ojos todo era oscuridad pero, al poco tiempo, creyó distinguir en la noche una débil luz de una farola entrando por la ventana. Después esa luz se intensificó. Alguien había encendido la lámpara de la habitación. Era una enfermera. Recogió varias cosas a su alrededor sin percatarse que, después de varios días, su paciente ya no dormía. Abrió la boca aunque temió que no pudiera emitir ningún sonido.&lt;br /&gt;- Hola – se limitó a decir.&lt;br /&gt;La enfermera se llevó un enorme susto y tiró las cosas que llevaba en la mano.&lt;br /&gt;- Doctor, doctor. ¡Se ha despertado! - exclamó saliendo de la estancia.&lt;br /&gt;Miró alrededor. A su lado había otra cama como la suya. Pero estaba vacía y perfectamente recogida. Como si alguien la hubiera abandonado recientemente...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-1355016484421224863?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/1355016484421224863/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=1355016484421224863' title='33 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/1355016484421224863'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/1355016484421224863'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/05/captulo-xviii-identidades.html' title='CAPÍTULO XVIII: IDENTIDADES'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SDn4hR5QhlI/AAAAAAAAADQ/VoMShfMKI04/s72-c/Sombra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>33</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-7639876282190335350</id><published>2008-05-18T21:38:00.004+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:13.663+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO XVII: DISPARA O MUERE</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SDCKcVF6nAI/AAAAAAAAADI/MQE-wKWCne4/s1600-h/bala2gu.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201809788915850242" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SDCKcVF6nAI/AAAAAAAAADI/MQE-wKWCne4/s200/bala2gu.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;(En capítulos anteriores: Eva descubre horrorizada que Román oculta una túnica sectaria en su maletero. En otro maletero ha viajado Marta, secuestrada por Alejandro, aunque la chica logra convencerle para que inicien una vida compartida junto a Pedrito, quien sigue custodiado por Ignacio. El director de El madrugador acaba de leer el mensaje enviado por Jimena, en el que le advierte de que alguien irá a buscarle. Es Eduardo, quien enviado por Eva, acude a casa de Ignacio para interrogarle pero él le aguarda con un cuchillo…)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Cuando Román regresó al coche, Eva ya había preparado perfectamente su plan. El fotógrafo ignoraba sus intenciones cuando apareció felizmente y saludó a la chica.&lt;br /&gt;- Nada. No hemos tenido suerte. La fábrica está completamente vacía. Espero que no hayas pasado mucho frío con ese vestido. Yo, en cambio, he estado lindo con mi chandal de felpa…&lt;br /&gt;Eva no respondió y directamente le arrojó a la cara el puñado de tierra que guardaba en la mano. El chico se revolvió dolorido y ella le fue a golpear con el gato del coche que había localizado. Román trató de adelantarse y se cubrió con una mano.&lt;br /&gt;- Pero, ¿estás loca o qué? Una cosa es que no te guste que vaya en chandal y otra que me mates por ir contra de tu idea de la moda…&lt;br /&gt;- Se acabaron los engaños conmigo. No me la vas a pegar dos veces.&lt;br /&gt;- Vale que tonteé con la de la gasolinera pero no fue nada… Yo sólo te quiero a ti.&lt;br /&gt;- Que sé que guardas una túnica en tu coche. ¡¡Eres uno de ellos!!&lt;br /&gt;Román trató de levantarse mientras se frotaba sus irritados ojos. Eva amagó con darle con el gato en la cabeza.&lt;br /&gt;- Con lo fácil que es preguntar y luego pegar. ¡Violenta! – le reprochó él - Compré esa túnica en una tienda de disfraces antes de venir. Pensé que podía irnos bien para inflitrarnos en la secta.&lt;br /&gt;- Eso no te no lo crees ni tú.&lt;br /&gt;- Pero, ¿por qué te iba a engañar? ¿Qué gano yo con eso? ¿Por qué no confías en mí?&lt;br /&gt;- Creo que la respuesta a esa pregunta es bastante obvia. Es irónico incluso que tú la realices.&lt;br /&gt;- Vale. Me lié con tu hermana. Te he pedido perdón millones de veces. Y no sólo no me perdonas sino que encima me acusas de ser un asesino sectario. Creo que nosotros dos no tenemos más que decirnos…&lt;br /&gt;Eva le miró con tristeza mientras se marchaba.&lt;br /&gt;- ¡Espera! Mírame a los ojos, dime que estás diciendo la verdad y te creeré – le rogó ella.&lt;br /&gt;- Te miraría si no me hubieses tirado todo el polvo del camino a los ojos. Pero te estoy diciendo la verdad. Ya hay bastantes peligros por ahí. No desconfiemos el uno del otro.&lt;br /&gt;- Vale. Lo siento. Pero estoy muy nerviosa. He estado llamando a Eduardo y no me coge el teléfono.&lt;br /&gt;- Se supone que él tenía que interrogar a Ignacio.&lt;br /&gt;- Le he llamado a él también y no da señales de vida. Sólo tenemos una fábrica de flores vacía y dos amigos desaparecidos.&lt;br /&gt;- Vamos para allá. Es mejor que comprobemos si les ha pasado algo.&lt;br /&gt;Los dos se montaron en el coche y abandonaron el polígono industrial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esa hora Eduardo no podía hablar. Un esparadrapo se lo impedía. Ignacio le había atado a una silla con varias cuerdas. Tampoco podía moverse. El director de &lt;em&gt;El Madrugador&lt;/em&gt; le vigilaba sentado frente a él con un gran cuchillo en las manos. De pronto, se levantó y se acercó. Eduardo se echó a temblar. Pensó que era su fin. Ignacio le quitó el esparadrapo.&lt;br /&gt;- ¡Virgen del Rocío, sálvame! – exclamó desesperado el fotógrafo.&lt;br /&gt;Ignacio le acercó el cuchillo al cuello.&lt;br /&gt;- Si vuelves a gritar, te rajo.&lt;br /&gt;- Siempre supe que eras algo rarito pero nunca pensé que te gustaría este tipo de jueguecitos.&lt;br /&gt;- Cállate. El que hace las preguntas soy yo. ¿Qué sabes de Jimena? ¿Qué sabes de su hijo? ¿Quién te envía?&lt;br /&gt;- Pero, ¿de qué hablas? Yo sólo he venido a que me cuentes cosas de tu master. Estamos intentando encontrar al asesino de Jimena y Marina pero… un momento, ¡¡¡tú eres el asesino!!!&lt;br /&gt;- Que no grites – repitió acercándole el cuchillo – Yo no soy ningún asesino. El asesino eres tú. Has venido a matarme. A mí y al niño. Jimena me lo ha dicho.&lt;br /&gt;- Díos mío. Estás peor de lo que creía. Oyes voces de ultratumba. Eres un tarado.&lt;br /&gt;- Que no, que me lo ha escrito en un mensaje. Me decía que alguien vendría a casa y que me preguntaría por Pedrito y el secreto de las flores. Me advertía de que querría hacerle mal al niño y me pedía que yo actuara antes&lt;br /&gt;- Pues vaya consejitos daba la Jimena. A mí me pidió Eva que viniera mientras ella y Román investigaban en la fábrica de flores.&lt;br /&gt;- La fábrica de flores. Jimena me lo ha explicado todo en el mensaje. Ellos deben de ser los asesinos entonces.&lt;br /&gt;- Que no, Ignacio. Que no te enteras. Jimena debía de estar hablando de otra persona. Nosotros sólo queremos aclarar su muerte y la de Marina.&lt;br /&gt;- Eso me lo vas a tener que demostrar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el hospital todo era calma y penumbra. En la UVI, Carmen y Corrales seguían dormidos en un sueño que les mantenía alejados de toda la realidad que les rodeaba. Natalia les miró a través de la cristalera. Miró alrededor y comprobó que no había nadie. Entonces decidió entrar. Pasó por delante de la cama del policía y avanzó hacia la de la chica. Miró las máquinas que le confirmaban que seguía viva, aunque no lo pareciera. Entonces su mente volvió al pasado. Sus recuerdos salieron de su boca en voz alta.&lt;br /&gt;- Era ya tarde. Había quedado con Chiqui Esteban a la entrada del polígono pero él me había dejado un mensaje diciéndome que ya estaba dentro de la fábrica de flores. Me había retrasado una hora. Nuevamente la había cagado. Sólo quería dejar de ser invisible en la prensa. Quería destacar, dejar de hacer las paridas culturales que me encargaba Ignacio y sobresalir con un reportaje de altura sobre sectas. Sabía que si lo decía en &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;, Ignacio le pasaría el tema a Eva. Nunca confió en mí, así que me ofrecí a Chiqui Esteban. Clandestinamente, los dos nos metimos en una secta que yo había descubierto a través de Internet. Así conocimos los dos a Jimena, porque ella fue nuestro contacto de entrada, la que nos entrevistó, y nos dio el acceso a la fábrica. Claro que ella ignoraba que nos daban igual los mensajes de la secta. Sólo queríamos destaparlo todo en un tema de portada. Una portada con mi nombre. Todo empezó a torcerse cuando Chiqui se enamoró de Jimena. El reportaje dejó de ser una prioridad para él y lo peor es que la secta cada vez tenía peores intenciones. No sabes lo que pretenden, Carmen. No sabes lo que son capaces de hacer… Creo que ellos mataron a Jimena. Fue uno de ellos, seguro. He intentado convencer a Chiqui de que lo denunciemos pero él insiste en llegar hasta el final. Creo que se ha convencido de todos esos mensajes de salvación… Después vino lo tuyo. Pero, ¿por qué apareciste en la fábrica? ¿Qué tienes tú que ver con todo esto? Y, sobre todo, ¿quién te ha hecho esto? Llegaba tarde a la sesión del día, una hora de retraso. Entré y te vi allí tirada. Cuando te encontré, estabas casi moribunda. Creo que te habían desde la barandilla de la segunda planta. Abriste los ojos y me viste. Y, no sé cómo, saliste corriendo. No pude alcanzarte. Si yo hubiera parado esto, tú estarías bien ahora mismo. Carmen, ¿qué debo hacer? ¿qué hago?...&lt;br /&gt;Natalia concluyó su recuerdo en voz alta con un tremendo llanto. Cogió la mano de su amiga y lloró desconsolada. Ignoraba que alguien en esa habitación había escuchado todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura volvía del periódico. Cuando entró en casa, Anacleto le sirvió su bebida preferida.&lt;br /&gt;- No, gracias. Traéme un poco de limonada sola.&lt;br /&gt;- Llamaré al médico….&lt;br /&gt;El mayordomo salió corriendo pasillo adentro. Ella siguió avanzando en busca de su padre. Hacía tiempo que no le veía y necesitaba contarle muchas cosas. A lo lejos vio la luz del despacho encendida. Sonrió. Por fin estaba en casa. Se acercó pero cuando iba a abrir la puerta se detuvo. El señor Chaflers hablaba por teléfono y ella se paró a escucharle.&lt;br /&gt;- Es lógico que todos nos sintamos así. Ha muerto mucha gente (…) Superarás lo de Jimena como lo hemos tenido que superar todos (…) Su muerte y la de Marina tienen que tener un sentido (…) Hablaremos de todo ello mañana en la fábrica de flores.&lt;br /&gt;Laura lloraba detrás del tabique del despacho del señor Chaflers. Ahora, más que nunca, estaba segura de lo implicado que estaba su padre en los últimos crímenes. Al otro lado del teléfono, también había lágrimas. Chiqui Esteban colgó al señor Chaflers. Aquella llamada no le había hecho cambiar de opinión. Había tomado una decisión determinante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandra jugaba al tetris en el ordenador de su despacho. Pasar de pantalla era el único éxito que había tenido en esa comisaría. Libertad la sacó de su desgana.&lt;br /&gt;- Lo tengo, comisaria - dijo entrando sin llamar.&lt;br /&gt;- ¿Qué tienes?&lt;br /&gt;- He seguido hoy a Eva y a Román. Sé que maquinan algo en el polígono industrial. He investigado y he comprobado que han entrado en el edificio de la fábrica de flores propiedad del señor Chaflers.&lt;br /&gt;- ¿El señor Chaflers? Ése es el ricachón que tiene tantas propiedades, ¿no?&lt;br /&gt;- El mismo. También es el padre de Laura, una mimada que se cree que es periodista en &lt;em&gt;El Madrugador&lt;/em&gt;, aunque para mí que también está en el ajo. Creo que las dos deberíamos ir mañana a esa fábrica a investigar lo que está ocurriendo.&lt;br /&gt;- Me quedan muy pocas semanas. Literalmente me han dicho: dedícate a pintarte las uñas estos días, no vayas a meter la pata otra vez.&lt;br /&gt;- ¡Son unos cabrones! Pero tú y yo conseguiremos el éxito policial y periodístico más sonado de la Historia.&lt;br /&gt;Alejandra se levantó , sacó la pistola del cajón y la enfundó en su cinturón.&lt;br /&gt;- Sí. Vayamos a esa fábrica de flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignacio trataba de darle de comer un yogur a Eduardo pero todas las cucharadas caían a su regazo.&lt;br /&gt;- ¿Y no sería más fácil que me soltaras? Si ya te he dicho que no soy un asesino.&lt;br /&gt;- Todavía no me fío mucho. Pero tampoco quiero hacerte sufrir. No has comido nada en todo el día. A ver, abre la boca…&lt;br /&gt;De pronto, llamaron a la puerta. Ambos se miraron asustados. Ignacio no se movió. Eduardo seguía atado. Una voz salió de detrás de la pared.&lt;br /&gt;- ¡Ignacio! ¡Eduardo! ¿Estáis bien? Somos Eva y Román. Abridnos.&lt;br /&gt;- Ábreles. Ellos te lo explicarán todo – le rogó Eduardo a Ignacio.&lt;br /&gt;- ¿Y si quieren matar a Pedrito? Le prometí a Jimena que nadie haría daño a ese niño…&lt;br /&gt;De pronto, la puerta se abrió violentamente. Román acababa de darle una patada con todas su fuerzas.&lt;br /&gt;- Esta es la agilidad que imprime un buen chandal – presumió.&lt;br /&gt;- Díos mío. Pero, ¿por qué estás atado, Eduardo? ¿Y qué haces tú con un yogur en la mano? - preguntó sorprendida Eva mirando a Ignacio.&lt;br /&gt;- Es una historia muy larga. Desatadme por favor.&lt;br /&gt;Mientras Román quitaba las cuerdas a su amigo, Ignacio confesó ante Eva.&lt;br /&gt;- Pensé que Eduardo quería hacerle daño al bebé. Jimena me advirtió de que alguien vendría a llevárselo.&lt;br /&gt;- Pero Eduardo no puede ser. Él es un pedazo de pan…&lt;br /&gt;- Pues nosotros no vamos a ser tan buenos… - amenazó una voz femenina.&lt;br /&gt;Eva, Ignacio, Román y Eduardo se giraron hacia la puerta. Marta y Alejandro acababan de aparecer en la casa. Los dos iban armados aunque él destacaba al portar dos rifles de gran tamaño en cada mano.&lt;br /&gt;- Mátalos a todos mientras yo busco a mi niño – le ordenó ella.&lt;br /&gt;Alejandro comenzó a disparar indiscriminadamente. Ignacio fue el primero en caer al suelo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-7639876282190335350?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/7639876282190335350/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=7639876282190335350' title='28 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/7639876282190335350'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/7639876282190335350'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/05/captulo-xvii-dispara-o-muere.html' title='CAPÍTULO XVII: DISPARA O MUERE'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SDCKcVF6nAI/AAAAAAAAADI/MQE-wKWCne4/s72-c/bala2gu.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>28</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-8254172793763768315</id><published>2008-05-11T21:14:00.004+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:13.886+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO XVI: EL RETO DEL DESTINO</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SCdF_FF6m_I/AAAAAAAAADA/7rQJ2Gdyabg/s1600-h/haciaelinfinito_thumbnail.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199201244823591922" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SCdF_FF6m_I/AAAAAAAAADA/7rQJ2Gdyabg/s200/haciaelinfinito_thumbnail.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;(En capítulos anteriores: La muerte de Marina ha llevado a su hermana Eva a impulsar la investigación sobre la identidad del asesino. Pide a Eduardo que indague con Ignacio sobre el profesor del master y ella se cita con Román para acudir a la fábrica de flores, donde las reuniones de la secta continúan con una muy preocupada Natalia, quien transmite a Chiqui Esteban su inquietud. Mientras, Corrales y Alejandra son expedientados por su desliz en la comisaría. Marta logra encontrarles pero, tras amenazarles con una pistola, es Alejandro quien aparece y dispara contra el policía fotógrafo…)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Si lees esta carta es que alguien me retiene o, peor aún, ya estoy muerta. No sufras por ello. Encargué a esta empresa de mensajería enviarte este día y a esta hora este paquete. Yo misma hubiese anulado el envío pero, si estás leyendo esta carta, insisto, es que algo grave me lo ha impedido. Es muy importante que leas con atención las instrucciones que te resumo aquí. Para tu seguridad y para la de mi hijo. Siento haberte dejado una carga tan grande. No era mi intención pero, ahora mismo, no veo mejor persona para hacerse cargo de Pedrito. Creo que tú le ayudarás mucho. Y, de alguna forma, él también te ayudará a ti, que sé que lo necesitas. Junto a esta carta, verás que en la caja hay dos flores, dos rosas rojas. Es hora de que te desvele algo que muy poca gente sabe…"&lt;br /&gt;Entre lágrimas, Ignacio terminó de leer la carta que acompañaba al paquete enviado por Jimena. Al llegar al final la cerró con suavidad, la guardó en un cajón de la cocina y después se marchó junto a la cuna. Cogió al niño y lo abrazó con fuerza. No podía evitar una honda preocupación y una inquietud tan grande que casi le dolía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrales tenía los ojos cerrados. Estaba muerto. Alejandra lo sentía así aunque una máquina de sonidos intermitentes le decía lo contrario. El policía parecía inerte al otro lado de la cristalera. Los médicos le habían colocado en la misma unidad que a Carmen. Él, en primer plano. Ella, al fondo.&lt;br /&gt;- Dos muestras de mi fracaso – se atrevió a admitir en voz alta.&lt;br /&gt;- ¿Puedo utilizar esa frase como titular? – Libertad sorprendió a Alejandra, quien se creía sola en el pasillo del hospital.&lt;br /&gt;- ¿Quién es usted?&lt;br /&gt;- Redactora de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;, para servirla. A lo mejor se acuerda de mí como integrante de la plantilla de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;. Es que he sufrido algunos cambios en los últimos días. Me interrogó usted porque yo estuve en la fiesta donde murió Marina.&lt;br /&gt;- Ya me acuerdo. Usted era la que bailaba como una posesa.&lt;br /&gt;- Y usted la comisaria a la que se le acumulan los fiambres. En fin, todos tenemos puntos negros en nuestro historial…&lt;br /&gt;- No soporto a los periodistas. No pienso decirle ni una palabra…&lt;br /&gt;- Comisaria, su reputación está por los suelos. La llaman la Martes y 13. Otros la han rebautizado como la Jessica Fletcher de la ciudad, donde está usted, hay un crimen. O, bueno, cinco crímenes. Creo que le vendría bien un lavado de imagen.&lt;br /&gt;- Sinceramente, me queda bastante poco tiempo por aquí. Como bien ha publicado, he sido expedientada y seré trasladada en unas semanas.&lt;br /&gt;- Yo puedo hacer que usted se vaya con la cabeza muy alta. He investigado y este crimen está muy relacionado con gente que trabaja muy cerca de mí. Podría ayudarle a encauzar el caso y, con ello, darle un buen corte de mangas a los que nunca han creído en usted.&lt;br /&gt;- ¿Y usted qué gana con eso?&lt;br /&gt;- Un reportaje en exclusiva y un cargo de directora en el periódico.&lt;br /&gt;Alejandra la miró resignada.&lt;br /&gt;- Me dirá todo lo que sabe.&lt;br /&gt;- Por supuesto. Pero antes tengo que llevarme algún dato de aquí. ¿Cómo está ese? – preguntó señalando a Corrales.&lt;br /&gt;- En coma. Igual que la otra. Y los médicos los han puesto juntos.&lt;br /&gt;- Como si fueran dos muestras de su fracaso… - añadió Libertad apuntando en su libreta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta cayó violentamente sobre unos arbustos y sintió que aquel oscuro descampado sería el lugar que la vería morir. Alejandro le apuntaba con una de sus pistolas. El hombre había arrastrado a la chica desde &lt;em&gt;La salamanquesa&lt;/em&gt; hasta aquel solar, después de disparar contra Corrales, al que creyó matar. Durante un buen rato estuvieron caminando. Después la metió en el maletero del coche y condujo varios kilómetros. En el camino Marta intentó escapar varias veces sin éxito. Cuando el vehículo se detuvo pensó que su final se acercaba y, al verse tirada allí, entre matorrales, lo tuvo más claro.&lt;br /&gt;- Di tus últimas palabras.&lt;br /&gt;- Sólo puedo decirte que me alegro de que hayas matado a ese cabrón.&lt;br /&gt;- Te recuerdo que fue el hombre con el que me engañaste.&lt;br /&gt;- Pero yo te quería a ti. Para mí sólo fue un entretenimiento – mintió.&lt;br /&gt;Alejandro no se lo tomó a bien y retiró el seguro del arma.&lt;br /&gt;- De mí no se ríe ninguna mujer.&lt;br /&gt;- No me río de ti. Sólo quiero que todo vuelva a ser como al principio. Cuando tú me querías…&lt;br /&gt;- Yo siempre te he querido.&lt;br /&gt;- ¿Y por qué me quieres matar? ¿Y por qué me pegas?&lt;br /&gt;- Porque quiero que seas mejor. Quiero que seas como yo siempre he soñado. Una buena mujer, que me dé un hijo y formemos una familia en condiciones.&lt;br /&gt;- Podemos tener eso juntos. Y no tenemos que esperar. Mi hermana tuvo un niño antes de morir. Y sé quién lo puede tener – recordó la última confesión de Corrales sobre lo que había descubierto de Ignacio y su reciente visita al pediatra.&lt;br /&gt;- ¿Y qué me importa a mí ese niño?&lt;br /&gt;- Será nuestro bebé. Lo criaremos juntos y formaremos esa familia que siempre soñaste.&lt;br /&gt;Alejandro siguió apuntando a Marta con la pistola. Pero, tras pensárselo mucho, la bajó y estiró la mano para levantar a la chica. Ella se abrazó a él ilusionada pero cuando la mirada del hombre se perdió de la de él, su gesto se volvió agrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eva buscó entre los coches.&lt;br /&gt;- ¿Román? ¿Román? – preguntó en voz baja y temerosa.&lt;br /&gt;Sentía escalofríos al verse en el polígono industrial tan solitario y oscuro. El fotógrafo salió de un vehículo, apareció por detrás y la sorprendió con un abrazo inesperado.&lt;br /&gt;- ¡Aquí me tienes, nena! Todo para ti.&lt;br /&gt;- Eres imbécil. Me ha asustado.&lt;br /&gt;- No pretendía.&lt;br /&gt;- ¿Qué haces así vestido?&lt;br /&gt;- ¿Qué le pasa a mi chándal? Siempre lo llevo para las aventuras peligrosas. Y ésta es una de ellas.&lt;br /&gt;- Venimos a registrar una fábrica de flores no a correr la maratón de Nueva York.&lt;br /&gt;- Me gusta que critiques mi ropa. Eso quiere decir que te preocupas por mí.&lt;br /&gt;- Eso quiere decir que dañas la estética. Dejémonos de tonterías y entremos.&lt;br /&gt;Eva comenzó a caminar pero Román la detuvo.&lt;br /&gt;- No, tú te quedas aquí. Ya sabemos lo que le pasó a Carmen la otra vez. Y no voy a permitir que eso te suceda a ti.&lt;br /&gt;- Vale, ya has cumplido con tu discurso de machito valiente y ahora los dos entramos ahí dentro.&lt;br /&gt;- No lo entiendes. Es por seguridad. No sabemos lo que hay dentro. Yo llevaré mi móvil. Te llamaré cada cinco minutos. En el momento en que deje de hacerlo, llama a la policía. Mientras, espera en mi coche.&lt;br /&gt;- ¿Y por qué no entro yo?&lt;br /&gt;- Porque yo llevo chándal y tú te has puesto el vestido de licra del cotillón de hace dos años. Si alguien tiene que correr, es mejor que sea yo.&lt;br /&gt;Eva iba a hablar pero decidió callarse. Román le dio un beso en la mejilla y se alejó. Allí, tan sola, no pudo evitar sentir un escalofrío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura llegó a casa. La mansión parecía vacía pero ella llegó dispuesta a plantearle todas las interrogantes que le surgían sobre la flor que le había entregado, ahora que sabía que Marina le había dado una a Eva, exactamente igual a la que ella tenía.&lt;br /&gt;- Anacleto.&lt;br /&gt;- Sí, señorita, ya tiene preparado el cóctel en su dormitorio.&lt;br /&gt;- ¿Y mi padre?&lt;br /&gt;- No se encuentra en casa. Debe de estar de viaje.&lt;br /&gt;- Llámelo y pasémelo al teléfono de la salita azul.&lt;br /&gt;Escasos segundos después, Laura respondió al auricular.&lt;br /&gt;- Lo siento, señorita. Su padre está ausente. Pero tengo otra llamada para usted. Es un tal Mauri. - Sí, pasémelo. ¿Mauri?&lt;br /&gt;- ¿Ya te has enterado, Laura? Tengo otro crimen en mi bar. Menos mal que éste no se ha muerto.&lt;br /&gt;- Míralo por el lado bueno. Es la mejor promoción para esas medias lunas con fiambre que querías poner de tapita.&lt;br /&gt;- Cuando Sanidad me dé el permiso para abrir, ya estaré jubilado…&lt;br /&gt;- Mi padre tiene muchos contactos. Si hablo con él, seguro que te acelera las cosas. Además, así lo conoces. Quiero que sepa quién es mi mejor amigo.&lt;br /&gt;- Estaré encantado de conocerle…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Natalia llegó al punto de encuentro acordado. Iba cubierta con la capucha de su abrigo. Hacía frío. Miró alrededor y, al fondo de la calle, descubrió la sombra que buscaba.&lt;br /&gt;- ¿Chiqui? – preguntó al acercarse.&lt;br /&gt;El subdirector de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; se giró hacia ella. Su gesto era serio.&lt;br /&gt;- Esto es un error y lo sabes. Nadie puede vernos juntos - dijo él visiblemente molesto.&lt;br /&gt;- ¡Todo es un error! Desde el principio, todo ha sido un error. Es hora de pararlo.&lt;br /&gt;- No, Natalia. Estamos a punto de conseguirlo. No voy a permitir que todo lo que hemos hecho se venga abajo. Piensa en toda la gente que ha muerto por esto…&lt;br /&gt;- Precisamente por eso. No quiero que muera nadie más.&lt;br /&gt;Chiqui colocó sus manos sobre el hombro de la chica.&lt;br /&gt;- Natalia. El día se acerca. Y nosotros estaremos allí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eva colgó el teléfono. Era la tercera llamada que Román le realizaba desde el interior de la fábrica de flores. De momento, según el fotógrafo, el edificio parecía completamente vacío. La chica salió del coche. Se sentía una completa inútil. Fuera sintió un tremendo frío. Su vestido era demasiado ligero. Se frotó los brazos para entrar en calor pero fue insuficiente, así que decidió buscar alguna manta en el vehículo del fotógrafo. Miró en el asiento trasero pero no la encontró, así que abrió el maletero. Encontró rápidamente la manta pero también una bolsa con ropa. Rebuscó en ella y tiró de una tela blanca. Sus temblores aumentaron al descubrir que aquella ropa era, en realidad, un traje largo con capucha, similar a los que había visto en la ceremonia sectaria de la fábrica de flores. Se quedó completamente aturdida. Pensó en huir pero se vio paralizada. En ese momento, el sonido de su teléfono la estremeció. Era Román. Su llamada volvía a indicarle que, dentro del edificio, las cosas seguían bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignacio hacía la comida cuando el timbre de su puerta sonó. Se asustó pero decidió abrir no sin antes cerciorarse de la identidad del visitante a través de la mirilla.&lt;br /&gt;- ¡Eduardo! ¿Cómo tú por aquí?&lt;br /&gt;- Bueno, ya que no te veo mucho por el periódico he venido a ver cómo estabas.&lt;br /&gt;El fotógrafo entró en la casa y se acomodó en una de las sillas del salón.&lt;br /&gt;- ¿Sólo has venido a ver cómo estaba? – dudó Ignacio.&lt;br /&gt;- Bueno, en realidad, no. Sé lo del bebé. Eva y Román me lo contaron. Quiero que sepas que te podemos ayudar en lo que necesites.&lt;br /&gt;Ignacio fijó su vista en Eduardo y comenzó a responder casi mecánicamente.&lt;br /&gt;- Gracias.&lt;br /&gt;- Román y Eva están ahora mismo investigando en una fábrica de flores donde vimos reunirse a una extraña secta. A mí me pidieron que viniera a verte. Eva está convencida de que la clave de todo la puede tener el master que hicistéis Marina, Jimena y tú…&lt;br /&gt;- Ya.&lt;br /&gt;- ¿Tú sabrías algo que todavía no nos hayas contado?&lt;br /&gt;- No sé.&lt;br /&gt;- Por ejemplo, ese profesor… ¿dónde está? ¿quién es?&lt;br /&gt;- Perdóname, un momento, se me quema la comida.&lt;br /&gt;Ignacio entró en la cocina. Dio varias vueltas muy nervioso por la estancia. Decidió abrir el cajón donde guardaba la carta que le había enviado Jimena y releyó uno de sus últimos párrafos. “En algún momento, alguien te preguntará por mi hijo y por el master que hicimos juntos. Querrá saber más de las flores y su secreto. No lo dudes. Quien sea, querrá matarte. Adelántate. No permitas que te haga daño a ti ni a mi hijo”.&lt;br /&gt;Ignacio guardó la carta en el cajón, cogió el cuchillo más grande que tenía y salió de la cocina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-8254172793763768315?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/8254172793763768315/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=8254172793763768315' title='19 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/8254172793763768315'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/8254172793763768315'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/05/captulo-xvi-el-reto-del-destino.html' title='CAPÍTULO XVI: EL RETO DEL DESTINO'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SCdF_FF6m_I/AAAAAAAAADA/7rQJ2Gdyabg/s72-c/haciaelinfinito_thumbnail.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-4157441365665770578</id><published>2008-05-04T23:49:00.006+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:14.016+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO XV: LA HORA SEÑALADA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SB40nzJKO9I/AAAAAAAAAC4/WBU7FFUAFFg/s1600-h/hora.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196648878380301266" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SB40nzJKO9I/AAAAAAAAAC4/WBU7FFUAFFg/s200/hora.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;(En capítulos anteriores: Mauri organiza una fiesta de inauguración en La salamanquesa, donde reúne una gran cantidad de público. Entre ellos está Corrales, quien se avergüenza de su desliz con la comisaria. Pasar página no le resultará fácil porque Javier ha enseñado a Marta las imágenes del encuentro sexual. La chica golpea al policía y jura venganza. En la fiesta está también Eva, quien se mueve entre la reconciliación con Román, y la pasión que siente por ella Eduardo, aunque él no se decide a contárselo. Marina regresa a entregarle una flor a su hermana pero, tras un apagón , la chica ha aparecido muerta…)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Doblaron las campanas. Eva salió de la iglesia. Una lágrima escapó bajo sus negras gafas de sol. Laura la acompañaba y la sostenía por un brazo. Delante varios hombres, todos desconocidos, sostenían el ataúd que llevaba a su hermana. El coche fúnebre esperaba a las puertas.&lt;br /&gt;- La odié hasta el último minuto de su vida – confesó Eva – No le di ni esa mínima concesión.&lt;br /&gt;- No te lamentes por eso. Tú no sabías que iba a morir. Y ella te había hecho mucho daño.&lt;br /&gt;- Justo antes de morir me entregó una rosa, una de esas rosas que llevaba Jimena… Me dijo que era muy importante… ¿Qué coño significa todo eso?&lt;br /&gt;Laura recordó y decidió contarle la verdad a su amiga.&lt;br /&gt;- Yo también tengo una de esas rosas. Mi padre me la dio…&lt;br /&gt;- ¿Tu padre?&lt;br /&gt;- ¿Crees que puede saber algo sobre todo lo que está pasando?&lt;br /&gt;Eva quiso revelarle que el señor Chaflers había entrado en casa de Jimena. La periodista tenía fundadas sospechas de que el padre de Laura tenía la clave de muchos enigmas. Pero no se sintió con fuerzas para esa conversación.&lt;br /&gt;- Prometo que no pararé hasta descubrir quién ha hecho todo esto. Al menos quiero darle a mi hermana el nombre de su asesino.&lt;br /&gt;- Es bueno tener un objetivo en la vida.&lt;br /&gt;- Es lo único que me queda. Estoy completamente sola.&lt;br /&gt;- Bueno, al menos, tienes a un hombre que te quiere…&lt;br /&gt;Eva pensó en Román.&lt;br /&gt;- No tengo muy claro de si él puede llegar a querer a alguien.&lt;br /&gt;- Por supuesto que sí. Se lo nota muchísimo. Se le cae la baba.&lt;br /&gt;- Pensaba que cuando decías que estabas ciega, era en sentido figurado… Él es frío como un témpano…&lt;br /&gt;- Qué va. Es un primor, te quiere a la legua. Tienes que darle una oportunidad. Es una buenísima persona.&lt;br /&gt;- Pero, ¿tú le conoces acaso? No sabía ni que habíais intercambiado muchas palabras.&lt;br /&gt;- ¿Con Eduardo? Pero si sabes de sobra que somos amigos…&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué me estás contando de Eduardo? ¿Qué tiene que ver él con esto?&lt;br /&gt;- ¿De quién te voy a hablar si no es de él? Me dijo que ya te había contado lo enamorado que está de ti. Se desvive por hacerte feliz. Pero, ¿no te lo dijo en la fiesta?&lt;br /&gt;Eva recordó entonces la tristeza en la mirada de Eduardo cuando le sorprendió junto a Román en el baño de &lt;em&gt;La salamanquesa&lt;/em&gt;. Sintió que su vida se llenaba de complicaciones. La comisaria Alejandra la sacó de sus pensamientos.&lt;br /&gt;- Siento mucho lo que ha pasado.&lt;br /&gt;- ¿Qué quiere usted de mí? Ya nos tuvo retenidos cuatro horas en la fiesta junto al cadáver de mi hermana y ya me interrogó suficientemente, ¿no le parece?&lt;br /&gt;- Teníamos que encontrar cualquier prueba que pudiese aclarar quién apuñaló a Marina…&lt;br /&gt;- ¿Y ya sabe algo?&lt;br /&gt;- De momento, no. Pero estamos trabajando en ello.&lt;br /&gt;- No deben de estar trabajando demasiado bien cuando los asesinos cometen sus crímenes delante de sus narices y no son capaces de cogerles. Ahora, si me disculpa, voy a enterrar a mi hermana.&lt;br /&gt;Eva se alejó. La preocupación de la comisaria aumentó. Realmente su gestión estaba resultando un fracaso. Durante un largo tiempo sus agentes habían registrado &lt;em&gt;La salamanquesa&lt;/em&gt; palmo a palmo y cacheron e interrogaron a todos los asistentes a la fiesta. La autopsia había revelado que Marina había muerto de tres puñaladas, con un cuchillo muy similar al que había acabado con la vida de Jimena o La Toñi. Pero ninguno de los presentes portaba arma alguna. Sus declaraciones no permitieron aportar pista alguna, aunque Alejandra estaba convencida de que el asesino era uno de los asistentes a la fiesta. Ese avance en su investigación no había convencido a sus superiores, que le habían de dado de plazo un mes antes de forzar su traslado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El entierro fue breve y sencillo. Laura se despidió de Eva y se marchó acompañada de Mauri. La subdirectora de &lt;em&gt;El Madrugador&lt;/em&gt; se acercó a su coche. Román y Eduardo esperaban junto al vehículo. El corazón se le aceleró mientras se acercaba. Forzó una sonrisa para saludarles.&lt;br /&gt;- Lo sentimos mucho – dijo Eduardo.&lt;br /&gt;- De verdad. Todo lo que necesites… - añadió Román.&lt;br /&gt;- En realidad, sí necesito algo. Sé que la clave del asesinato de mi hermana está en esta rosa – y entonces levantó la flor que llevaba en la mano. Tú, Román, estuviste en la fábrica de flores donde nosotros vimos aquella secta tan rara. Creo que ahí está el quid de todo esto. Y allí vimos a Natalia y a Chiqui Esteban. Ellos dos saben más de la cuenta.&lt;br /&gt;- Recuerda que Carmen también acudió a ese sitio. Yo la fotografié entrando. Y fíjate cómo acabó la pobre. Puede ser peligroso… - le advirtió Román.&lt;br /&gt;- Sé que esto es peligroso. Acabo de enterrar a mi hermana apuñalada.&lt;br /&gt;- Lo siento, no quería…&lt;br /&gt;- Perdona mi brusquedad. Pero no hay tiempo para remilgos. El asesino de mi hermana tiene que ver con esa secta y también con ese master que dieron en la universidad junto a Ignacio. Román, tú y yo, volveremos a la fábrica de flores esta misma noche a ver si sacamos algo en claro. Y tú, Eduardo, debes preguntarle a Ignacio todo lo que sepa sobre el profesor de ese master. Tengo serias sospechas de que él tiene muchas respuestas a todo.&lt;br /&gt;Eduardo se quedó algo triste con la propuesta pero aceptó resignado. Se iba a marchar pero antes Eva le abrazó con fuerza. La chica se le acercó al oído y le susurró.&lt;br /&gt;- Gracias por todo. Ya hablaremos.&lt;br /&gt;Eva sonrió levemente y Eduardo le correpondió algo aturdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esa hora la actividad en el interior del edificio de la fábrica de flores era muy intensa. Un centenar de personas bailaban acompasadas de una música frenética. Todos estaban cubiertos por una capa blanca y máscaras. Natalia trataba de reconocer una figura entre todas. Aprovechando la coreografía iba ganando puestos hacia delante, hasta que identificó a quien buscaba.&lt;br /&gt;- Chiqui, tenemos que hablar… - murmuró sin perder los pasos que marcaban el baile…&lt;br /&gt;- ¡Natalia! ¡Estás loca! No pueden vernos hablar…&lt;br /&gt;- Es importante…&lt;br /&gt;- Quedemos después de la ceremonia.&lt;br /&gt;En ese momento, el portador de la gran máscara volvió a aparecer en el púplito.&lt;br /&gt;- ¡¡¡El día se acerca!!! ¿Queréis vuestra rosa?&lt;br /&gt;- ¡¡¡¡Sí!!!! - exlamaron todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignacio daba el biberón a Pedrito. El niño sonreía mientras bebía. Cuando terminó, le limpió con suavidad la barbilla y lo recostó en la cuna. Entonces sonó el timbre. Abrió la puerta. Era un mensajero.&lt;br /&gt;- ¿Pedro?&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;- ¿Ignacio?&lt;br /&gt;- Sí, soy yo.&lt;br /&gt;- Es un paquete para Pedro e Ignacio. Firme aquí…&lt;br /&gt;- ¿De quién es?&lt;br /&gt;- De Jimena María Alcollante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En &lt;em&gt;La salamanquesa&lt;/em&gt; la comisaria Alejandra trataba de encontrar pistas que pudieran llevarle al asesino. El bar, clausurado desde el crimen, se había convertido para ella en una especie de refugio. Pasaba horas y horas examinando cada rincón para intentar encontrar algo que no sabía ni qué era ni si realmente existía. Era de noche. Tal era su desánimo que ni había encendido las lámparas del establecimiento. La única luz que entraba desde la gran cristalera exterior a pie de calle era la que aportaba una farola. Desde esa cristalera se asomó Corrales antes de entrar en el bar y comprobar que allí estaba la comisaria. Abrió la puerta.&lt;br /&gt;- Me han dicho que estarías aquí. No deberías estar sola.&lt;br /&gt;- ¿Y qué más da? ¿A alguien le importaría lo que a mí me pasara?&lt;br /&gt;- A mí me importaría. No debes dejarte llevar por la desilusión.&lt;br /&gt;- ¿Se sabe algo de Marta?&lt;br /&gt;- Nada. Ni una pista. Acaban de darle el alta a Javier. El muy cabrón se pondrá bien…&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¿Y el guardia que la custodiaba?&lt;br /&gt;- Tiene para algún día más en el hospital pero también se pondrá bien. Marta les dio un buen golpe…&lt;br /&gt;- Qué horror...&lt;br /&gt;- Javier lo ha contado todo. Ha firmado hoy su declaración. Me han comunicado ya mi expediente sancionador. Me han bajado un grado y me trasladarán a una comisaría de Teruel. ¿Y a ti?&lt;br /&gt;- Me han dado un mes para cerrar la investigación de los crímenes pero no deben de tener muchas esperanzas. Me han dicho que están buscándome sustituto. A mí me tienen ya una plaza en Huelva. Vuelvo a la oficina de denuncias.&lt;br /&gt;- Siento lo que ha pasado.&lt;br /&gt;- Hemos pagado nuestros pecados, ¿no?&lt;br /&gt;- Lo siento, sobre todo, por Marta. Ahora anda vagando por ahí. Ha sufrido demasiado en la vida. No se lo merece.&lt;br /&gt;Alejandra no pudo evitar dejarse llevar por la emoción y comenzó a llorar desconsoladamente. Corrales se dio cuenta de lo insensible que había sido con ella y corrió a abrazarla.&lt;br /&gt;- Perdóname. No sé ni lo que digo...&lt;br /&gt;- Pero, qué escena tan romántica.&lt;br /&gt;La comisaria y Corrales se volvieron hacia la puerta. Acababa de entrar Marta. Llevaba una pistola en la mano. Apuntaba al que había sido su novio.&lt;br /&gt;- No me esperaba menos de vosotros. Debe poneros hacerlo en el escenario de un crimen. Con una comisaría no es suficiente.&lt;br /&gt;- Marta, no es lo que parece. Cometí un error. No hagas tú lo mismo – le rogó el chico.&lt;br /&gt;- Me dan igual tus explicaciones. Confié en ti y me traicionaste. Ahora sé que estoy sola. Y vosotros pagareís por ello.&lt;br /&gt;- No cometas una locura. Todavía estás a tiempo de reconducir tu vida. Tengo una pista fundamental sobre el paradero de tu sobrino. Ignacio, el director de &lt;em&gt;El Madrugador&lt;/em&gt;, llevó a un pediatra a un bebé de la misma edad del hijo de Jimena. He investigado y ambos se conocían desde la facultad. Jimena debió de entregarle el pequeño a Ignacio antes de morir.&lt;br /&gt;Los ojos de Marta derramaron algunas lágrimas.&lt;br /&gt;- Mi niño – balbuceó ensimismada. La comisaría la sacó de su ensueño.&lt;br /&gt;- Mátame, Marta. Dispárame. Yo soy la culpable de todo.&lt;br /&gt;Marta la miró extrañada pero dirigó su arma sobre ella.&lt;br /&gt;- Mátame. No lo pienses. Yo te he robado a quien tú querías…&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué dices? – protestó Corrales – No le hagas caso. Baja ese arma y ambos iremos a buscar a tu sobrino.&lt;br /&gt;- Te puedo contar las cosas que hicimos y que no salen en esa cinta de vídeo. Lo que disfrutamos mientras tú esperabas en esa habitación… - insistió la comisaria.&lt;br /&gt;Marta lloraba mientras colocaba su dedo en el gatillo.&lt;br /&gt;- ¡Mátame! ¡Yo soy la que te ha quitado la felicidad!&lt;br /&gt;- No le hagas caso. Se ha vuelto loca – rogó Corrales&lt;br /&gt;Marta dudaba pero los gritos y proclamas de la comisaria se apoderaron de su mente.&lt;br /&gt;- ¡Piensa en tu sobrino! - exclamó el chico.&lt;br /&gt;- Ese niño está muerto. No le creas. Sólo quiere engañarte. Como te engañó conmigo. Mátame, mátame – pidió desesperada Alejandra. De pronto escuchó el disparo. Le dio tiempo a cerrar los ojos. Aguardó el impacto de la bala, esperó el dolor intenso pero no llegó. Abrió lentamente los ojos. Marta seguía apuntándole a ella pero quien había caído al suelo ensangrentado era Corrales. Las dos mujeres se miraron sin comprender lo que había sucedido hasta que ambas se giraron hacia la cristalera exterior del bar. Allí, bajo una lluvia intensa que acababa de iniciarse, Alejandro sonreía mientras sostenía el rifle con el que acababa de disparar a Corrales. Había cumplido el primero de sus objetivos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-4157441365665770578?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/4157441365665770578/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=4157441365665770578' title='35 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/4157441365665770578'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/4157441365665770578'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/05/captulo-xv-la-hora-sealada.html' title='CAPÍTULO XV: LA HORA SEÑALADA'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SB40nzJKO9I/AAAAAAAAAC4/WBU7FFUAFFg/s72-c/hora.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>35</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-3884828541234651205</id><published>2008-04-28T00:25:00.004+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:14.317+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO XIV: LA FIESTA TERMINÓ</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SBUCUDJKO8I/AAAAAAAAACw/Df6_m9HJkfQ/s1600-h/fiesta1%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194060288706100162" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SBUCUDJKO8I/AAAAAAAAACw/Df6_m9HJkfQ/s200/fiesta1%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;(En capítulos anteriores: Marina, la hermana de Eva, ha regresado a la ciudad. La chica se reúne también con Román, al que le encargó realizar fotos de la entrada a la fábrica de flores, y con el señor Chaflers. Mauri y Laura preparan la inauguración de su renovado bar. Eva descubre que Ignacio protege al hijo de Jimena. Eva descubre que Jimena, Marina e Ignacio estudiaron juntos Biología. Marta desconoce el paradero de su sobrino y que Corrales le ha engañado con la comisaria pero Javier ya tiene la cinta de este encuentro amoroso. Mientras, Carmen desvela a Ignacio que fue Natalia quien le golpeó. Lo hace justo de sufrir una nueva crisis en el hospital…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;- ¿Se recuperará?&lt;br /&gt;- No lo sabemos.&lt;br /&gt;Ignacio miró desde la cristalera la cama de Carmen, donde la joven yacía. Su vida se agarraba a una sofisticada maquinaria médica.&lt;br /&gt;- Durante varios minutos su corazón ha dejado de latir. Hemos intentado hacer lo posible pero algunos de sus órganos han podido dejar de funcionar en este tiempo. Tampoco sabemos cómo eso le ha podido afectar al cerebro. Si lograra despertar del coma, puede que haya sufrido daños irreversibles – le explicó el doctor – En realidad, es un milagro que siga viva…&lt;br /&gt;- Es una campeona… - sonrió levemente.&lt;br /&gt;- Usted estaba presente cuando le entró la crisis. Dice que abrió los ojos y habló, ¿no?&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- ¿Y qué te dijo?&lt;br /&gt;Natalia apareció justo detrás de Ignacio. El hombre se giró sorprendido.&lt;br /&gt;- Eran palabras sueltas. No tenían mucho sentido – se apresuró a responder.&lt;br /&gt;- Ojalá algún día se ponga bien. Tiene tantas cosas por decir… - suspiró ella.&lt;br /&gt;El doctor se alejó y ambos permanecieron junto a la escalera.&lt;br /&gt;- Pobrecilla. ¿Quién sabe lo que pasará por su mente ahora? – se compadeció Natalia.&lt;br /&gt;Ignacio ya no contestó. En su cabeza resonaban aún las últimas palabras de Carmen. “Natalia es una asesina”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la redacción de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; ya había llegado el último parte médico de Carmen, aunque sus trabajadores se afanaban a esa hora por ultimar las páginas. Laura le puso el tapón a su petaca y se levantó. Se situó en medio de uno de los pasillos centrales y habló en voz alta.&lt;br /&gt;- ¡Atención! ¡Atención! Un momento de atención. Esta noche, cuando terminéis lo que estéis haciendo, tenéis una cita en &lt;em&gt;La salamanquesa&lt;/em&gt;, un bar muy selecto que se inaugura esta noche por todo lo alto. Va a ser una fiesta de las que no se olvidan.&lt;br /&gt;Apenas nadie levantó la vista de su ordenador. El discurso de Laura había pasado desapercibido.&lt;br /&gt;- ¡Habrá barra libre! – insistió&lt;br /&gt;Entonces todo el personal aplaudió y muchos se acercaron a preguntarle la dirección del local.&lt;br /&gt;- Espero que yo también esté incluida en la lista.&lt;br /&gt;Laura se giró y descubrió sorprendida que era Libertad, la ex becaria, quien estaba dejando sus cosas en su antigua mesa. Al verla, Eva se acercó indignada.&lt;br /&gt;- ¡Eduardo, llama a seguridad! Que una rata ha entrado en el periódico.&lt;br /&gt;El fotógrafo rió la ocurrencia de la subdirectora. Libertad también rio.&lt;br /&gt;- De verdad, Eva, que me troncho contigo. No sé quién dice por ahí que no tienes ninguna gracia.&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué coño haces aquí? Eres una vetada. Ya te estás yendo por donde has venido.&lt;br /&gt;- Pues, hija, a ver si os coordináis el director y tú. Ha sido Ignacio el que me ha contratado de nuevo. Perdona que no te haga mucho caso ahora. Es que tengo una exclusiva que publicar…&lt;br /&gt;- Eres una pedazo de…&lt;br /&gt;- Bueno, bueno… - medió Laura – Ya que Libertad parece que tiene el consentimiento del director, lo mejor es que nos llevemos bien todos. Por supuesto que debes venir a la fiesta. &lt;em&gt;La salamanquesa&lt;/em&gt; está abierta a todo tipo de público.&lt;br /&gt;- Pues deberiais prohibir el paso a perras… - se quejó Eva.&lt;br /&gt;Libertad obvió su comentario y empezó a teclear en su nuevo puesto. Eva se marchó indignada. Eduardo la observó mientras se alejaba hasta que Laura le interrumpió en sus pensamientos.&lt;br /&gt;- Toma. Que se te cae la baba… - dijo entregándole un pañuelo de papel.&lt;br /&gt;El fotógrafo sonrió.&lt;br /&gt;- ¿Ya se lo has dicho? ¿Le has dicho que la amas?&lt;br /&gt;- No me atrevo.&lt;br /&gt;- Aprovecha la fiesta. Cógela en un reservado y dile toda la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrales revisaba una a una las listas recabadas. Sobre su mesa se alzaba toda una montaña de papeles. Eran los registros de pediatras que habían atendido a recién nacidos en la ciudad en las últimas semanas. Ignoraba si podría conseguir algún dato interesante pero era la única vía que había encontrado para poder seguir investigando la desaparición del hijo de Jimena. Era su única manera de compensar el dolor que padecía Marta. En su mente permanecía también la noche pasada con Alejandra. Su conciencia le apremiaba a culminar su trabajo. Siguió descartando documentos hasta que uno le llamó la atención. Era de un pediatra del centro de la ciudad. Pero lo que le sorprendió no fue el nombre del médico, sino del solicitante de la revisión. Era Ignacio. Corrales se extrañó de que el director de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; hubiese llevado a la consulta a un bebé, a pesar de que, según él creía, no tenía hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta era ajena a la investigación iniciada por su novio. No salía de su habitación del hotel. Tenía miedo a Alejandro, aunque ya hacía tiempo que no se acordaba de su antigua pareja. Su obsesión era encontrar a su sobrino, la única familia que le quedaba. Un agente de policía custodiaba permanentemente su puerta. Por eso se extrañó que, de pronto, una voz desconocida le llamara a una hora en la que no esperaba visita alguna.&lt;br /&gt;- Abra, por favor.&lt;br /&gt;Observó por la mirilla. Su escolta estaba acompañado por otro policía. Abrió la puerta sin quitar el pestillo.&lt;br /&gt;- No hay problema, señorita. Es un compañero de la comisaría.&lt;br /&gt;Marta volvió a cerrar para quitar el pestillo y permitir la entrada del agente.&lt;br /&gt;- Mi nombre es Javier y tengo algo que le puede interesar.&lt;br /&gt;El policía llevaba en la mano una cinta de vídeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libertad bailaba como poseída por una fuerza descontrolada. La fiesta de inauguración de &lt;em&gt;La salamanquesa&lt;/em&gt; había resultado todo un éxito de convocatoria. Los brazos y piernas de la ex becaria se movían acompasados por la música, sin importarle chocar con muchos de los asistentes. Mauri no paraba de servir cócteles.&lt;br /&gt;- ¡Esto está más concurrido que cuando La Toñi estrenó su disco de colombianas! – gritó a Laura intentado superar el volumen del bullicio.&lt;br /&gt;- ¡Ella estaría muy contenta de volver a ver &lt;em&gt;La salamanquesa&lt;/em&gt; como en sus mejores tiempos!&lt;br /&gt;- ¡Cuando ella cantaba eso de “Qué dices del rocío, lo que yo tengo es el potorro to escocío” y esto se ponía como una feria!&lt;br /&gt;Laura sonrió y se acercó al otro de la barra, donde Eduardo pedía una nueva copa.&lt;br /&gt;- Un cubalibre, pog favoggg… - pidió en un claro tono embriagado.&lt;br /&gt;- ¿Cuántas te has tomado ya?&lt;br /&gt;- Siete cegveza, cuatgo gintonic, &lt;em&gt;tges&lt;/em&gt; tequila y voy pog el cubalibge…&lt;br /&gt;- Lo que tú tienes que hacer es dejarte de mariconadas, emborracharte un poco y decirle todas las verdades a la Eva. ¡Mira! Allí está.&lt;br /&gt;La subdirectora acababa de entrar a la fiesta. Saludó a algunos compañeros del periódico y no tardó en encontrarse a Román.&lt;br /&gt;- Por fin, has llegado. Era el momento de que entrara la belleza por esa puerta.&lt;br /&gt;- Román, déjate de pamplinas.&lt;br /&gt;- No sabes lo que me haces sentir…&lt;br /&gt;- Sólo he venido a pasármelo bien…&lt;br /&gt;- Pues no seas egoísta y comparte conmigo esa alegría.&lt;br /&gt;En la otra esquina del bar, la comisaria Alejandra se tomaba la primera copa. Era su primera salida nocturna desde que había recalado en la ciudad. No paraba de mirar alrededor hasta que encontró lo que buscaba.&lt;br /&gt;- ¡Corrales! ¡Has venido!&lt;br /&gt;- Sí. Me dijiste que acudiera urgentemente a esta fiesta. ¿Has descubierto algo? ¿El asesino está aquí? ¿Sabes algo de Alejandro? ¿Y del hijo de Jimena?&lt;br /&gt;- No. Sólo quería que tú y yo disfrutáramos de esta fiesta – la comisaria le guiñó el ojo divertida y le entregó la copa.&lt;br /&gt;- Yo creo que tengo algo que puede interesarle, comisaria...&lt;br /&gt;- A mí me interesa todo de ti pero llámame Alejandra.&lt;br /&gt;- Alejandra. Yo quiero a mi novia. Lo del otro día fue un…&lt;br /&gt;En ese momento, sonó una explosión. De un cañón que acababa de accionar Mauri salió una lluvia de confeti. Todo el público asistió entusiasmado al espectáculo. De pronto, la canción terminó y hasta que empezó la siguiente pasaron varios segundos. Fue durante ese minúsculo silencio cuando los tacones de Marina resonaron en la puerta. Muchas miradas se giraron hacia ella. Hubo un murmullo generalizado. Ella se apartó el pelo con la mano en un gesto que indignó a su hermana. La presencia de Marina hizo escapar a Eva hacia los lavabos. En su huida le cayeron varias lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra lágrima, pero sólo una aunque más dolorosa, caía en ese momento de los ojos de Marta. Corrales y Alejandra se revolcaban sobre la mesa de la comisaria en su televisión. Marta se mantenía atenta a la pantalla sentada sobre la cama mientras Javier esperaba la reacción de la chica justo delante, en una silla de la mesa al lado de la pantalla. Ambos estaban solos en la habitación. La joven se levantó de pronto. El policía fue a apagar el monitor.&lt;br /&gt;- Sé que es duro pero creía que era importante que usted supiera como se las gasta la nueva generación de mandos policiales que tenemos. Pero con esta cinta podemos colocarles en su sitio...&lt;br /&gt;Marta buscaba algo en el armario. Javier pensó que estaría localizando un pañuelo de consuelo. Le dio la espalda a la chica para sacar la cinta del vídeo cuando sintió un tremendo golpe en la cabeza que le dejó inconsciente. Marta había dejado caer sobre él una enorme barra metálica que guardaba en el ropero. Registró al agente. Le cogió el arma y toda la munición. Fue hacia la puerta. Antes de salir, urdió un plan para engañar al escolta, aunque no era él la meta de su ira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Román llamó a la puerta de varios baños hasta que encontró a Eva. Abrió la puerta sutilmente. La chica lloraba desconsolada.&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué te ha pasado?&lt;br /&gt;- He visto como la has mirado. Como la mirabáis todos. ¿Sabes a lo que ha venido? A recordarme que es mejor que yo y que cuando quiera puede vencerme otra vez… ¡Para eso ha vuelto!&lt;br /&gt;- No sé por qué ha regresado pero deja de pensar de una vez que es mejor que tú.&lt;br /&gt;- Claro, tú eres el más indicado para decírmelo.&lt;br /&gt;Eva salió y se asomó al espejo de los lavabos para recomponerse el maquillaje. Román la obligó a girarse.&lt;br /&gt;- Marina fue un error en mi vida. Y sé que lo pagaré para siempre. Pero no permitiré que sufras más por mí o por ella. Tú eres mucho mejor. Íntegra, inteligente, valiente… y preciosa. Hoy más que nunca.&lt;br /&gt;Eva volvió a llorar pero ya no por rabia. Las palabras del fotógrafo le habían emocionado. Él lo sabía. Ella también. Entonces Eva se rindió. Ambos acercaron sus labios y, cuando estaban a dos escasos milímetros, escucharon un ruido justo al lado. Era Eduardo. Tenía los ojos llorosos y, en su retina, la imagen clavada de la pareja abrazada y a punto de iniciar el camino a dejarse llevar por la pasión. Eduardo salió abrumado del baño. Eva miró a Román y enseguida corrió también fuera detrás del otro fotógrafo. Eduardo cruzó la fiesta como una exhalación. Pero Laura logró detenerle antes de que alcanzara la puerta.&lt;br /&gt;- ¡Eduardo! ¿Ya se lo has dicho? ¿Le has dicho que la amas?&lt;br /&gt;- Sí, sí… Claro que se lo he dicho – mintió abochornado.&lt;br /&gt;En ese momento, Chiqui Esteban, que acababa de aparecer en la fiesta se cruzó entre ellos y los separó. El subdirector de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; entró directamente a la barra y cuando consiguió la copa movió la mirada por todo el establecimiento. Sus ojos se detuvieron en Libertad, quien continuaba bailando emocionada. Eva fue una de las muchas personas que chocó con su coreografía. Buscó a Eduardo pero no le encontró. Sin embargo, su hermana sí la encontró a ella.&lt;br /&gt;- ¡Eva! Te estaba buscando. Tengo que decirte algo muy importante…&lt;br /&gt;- No quiero saber nada de ti. Que seas familia mía no me obliga a quererte..&lt;br /&gt;- No hay tiempo para reproches, Eva – Marina permanecía seria y con gesto de honda preocupación – Toma – añadió mientras le entregaba una rosa que acababa de sacar del bolso que portaba.&lt;br /&gt;- ¿Qué significa esto? ¿Tú también con las dichosas flores? Estoy harta de…&lt;br /&gt;- Es más importante de lo que crees – le rogó mientras le forzaba a coger la rosa de un rojo intenso - Escucha, lo que tienes que hacer es…&lt;br /&gt;En ese momento, otro cañón de confeti estalló cerca de ellas. Todo el bar se llenó de pequeños fragmentos de colores. Libertad daba un giro sobre sí misma cuando tropezó bruscamente y chocó con varias personas que, a su vez, fueron cayendo sobre otras. El revuelo era enorme. Y entonces todas las luces se apagaron. Gritos y silbidos se mezclaron en medio de una total oscuridad. Eva sintió varios empujones. Notó que mucha gente se cruzaba delante y detrás de ella. Se asustó. Cuando la luz volvió todo parecía haber cambiado a su alrededor. El confeti ya estaba en el suelo. Allí yacía también su hermana. En medio de un charco de sangre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¡Marina! ¡Marina!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero ella ya no le contestó. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-3884828541234651205?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/3884828541234651205/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=3884828541234651205' title='32 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/3884828541234651205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/3884828541234651205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/04/captulo-xiv-la-fiesta-termin.html' title='CAPÍTULO XIV: LA FIESTA TERMINÓ'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SBUCUDJKO8I/AAAAAAAAACw/Df6_m9HJkfQ/s72-c/fiesta1%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>32</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-3883407320381370198</id><published>2008-04-23T22:46:00.005+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:14.658+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO XIII: AL OTRO LADO DEL HILO</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SA-n4jJKO7I/AAAAAAAAACo/w76EEVKAr8g/s1600-h/hilo%2520metalico%2520coser.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192553485329644466" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SA-n4jJKO7I/AAAAAAAAACo/w76EEVKAr8g/s200/hilo%2520metalico%2520coser.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(&lt;em&gt;En capítulo anteriores: Eva descubre, a través de la orla encontrada en casa de Jimena, que Ignacio y su hermana Marina estaban en la misma clase universitaria que la fallecida. Cuando, junto a Román, va a exigirle explicaciones al director, Ignacio les revela que él cuida de Pedrito, el bebé de Jimena. Mientras, Carmen permanece hospitalizada tras la agresión sufrida en la fábrica de flores. Eduardo confiesa a Laura que ama a Eva y Corrales y la comisaria Alejandra se dejan llevar por la pasión…&lt;/em&gt;)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Román le hizo una carantoña al bebé. El pequeño pareció sonreír, aunque en seguida arrancó en un intenso llanto. Ignacio le cogió de la cuna y trató de calmarlo con un suave y acompasado balanceo. Pedrito balbuceó y se quedó dormido. Ignacio volvió a dejarle en la cuna y, con cuidado, la empujó hasta una habitación contigua. Cuando regresó al salón, Eva se puso seria.&lt;br /&gt;- Creo que nos merecemos una explicación.&lt;br /&gt;- Conocí a Jimena en la facultad. Entonces yo creía que era un hombre de ciencias. Me metí en Biología y no se me daba mal. Hice amistad pronto con ella. Era muy simpática y extrovertida. Todo lo contrario a mí. Hicimos pandilla y decidimos meternos juntos en un master en biología avanzada. Un día vino llorando a la facultad. Acababa de enterarse de la muerte de su madre. Fue la penúltima vez que la vi. Abandonó las clases y nunca más supe nada de ella hasta que la descubrí firmando en &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; algunos artículos. Nos intercambiamos varios correos. Yo le reproché que no hubiese venido a verme y que estuviera escribiendo en otro periódico. Fue amable conmigo y nos enviamos mutuamente mensajes divertidos recordando los viejos tiempos.&lt;br /&gt;- ¿Entonces no estudiaste Periodismo? – se interesó Román.&lt;br /&gt;- Cuando se fue Jimena perdí el interés por la Bilogía y cambié de carrera…&lt;br /&gt;- Pero, Román. ¿De verdad crees que eso importa ahora mismo? – se indignó Eva – Sigue. Dices que la penúltima vez que la viste fue el día de la muerte de su madre. ¿Y la última?&lt;br /&gt;- Fue poco antes de que ella muriera. Llamó a mi puerta como vosotros. Y me la encontré. Venía con un bebé. Me dijo que se llamaba Pedrito y que era su hijo. Me pidió que no hiciera más preguntas. Sólo que le cuidara durante unos días. Me contó que tenía una misión muy importante. Yo le rogué que me dijera algo más. Y sólo me respondió que estaba en peligro la vida de mucha gente. A los pocos días apareció muerta en un callejón.&lt;br /&gt;- ¿Cómo has podido vivir entre tantas mentiras todo este tiempo? Yo siempre he confiado en ti – protestó la subdirectora.&lt;br /&gt;- Le prometí que nunca le diría a nadie el paradero del niño.&lt;br /&gt;- ¿Y mi hermana? También estudió con vosotros. Sale en la orla.&lt;br /&gt;- Los tres formábamos esa pandilla. Los tres éramos los favoritos del profesor de Biología avanzada, aunque, por supuesto, Jimena era la más destacada. Eso no le gustaba demasiado a Marina, la verdad…&lt;br /&gt;- ¿Mi hermana envidiando a alguien? No me lo creo – ironizó Eva.&lt;br /&gt;- Marina quería formar parte de un proyecto que preparaba el profesor pero eligió a Jimena.&lt;br /&gt;- ¿Sobre qué iba ese proyecto?&lt;br /&gt;- Sobre flores. Jimena era una experta en flores. Durante el master aprendimos a cultivarlas y a estudiar su evolución genética. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¿Cómo se llamaba ese profesor? – se atrevió a preguntar Román.&lt;br /&gt;Ignacio iba a contestar pero, de pronto, sonó el teléfono.&lt;br /&gt;- ¿Diga? – respondió el director. Su rostro reflejó una honda tristeza. Colgó abatido – Era del hospital. Carmen ha entrado en coma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrales entró con sigilo en la habitación del hotel donde vivía con Marta. Estaba oscuro y en silencio. Trató de no hacer ruido para no despertar a la chica. Era muy tarde. Había pasado demasiadas horas en el despacho de la comisaria. De pronto la luz se encendió.&lt;br /&gt;- ¿Ahora llegas?- le dijo Marta desperezándose desde la cama. Era ella quien había encendido la lámpara de la mesa de noche.&lt;br /&gt;- Estaba… trabajando – improvisó.&lt;br /&gt;- ¿Has podido saber algo del bebé?&lt;br /&gt;- He hecho una lista con todos los pediatras de la ciudad. Mañana comenzaremos a preguntar a los que hayan atendido a recién nacidos en los últimos días. Será un trabajo duro pero lo conseguiremos… - dijo mientras se sentaba al pie de la cama.&lt;br /&gt;Marta se acercó a su lado y la abrazó.&lt;br /&gt;- Gracias. Estos días no te estoy tratando muy bien pero es que estoy muy afectada por todo lo que nos está pasando…&lt;br /&gt;Él le devolvió un beso. Y ella reforzó su abrazo.&lt;br /&gt;- Eres el hombre más bueno del mundo. Tengo suerte de tenerte…&lt;br /&gt;Corrales sonrió levemente. Después se levantó para ir al cuarto de baño y su sonrisa se borró al mirarse al espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libertad guardaba las últimas cosas en el bolso. Como era habitual, era la última que quedaba en la redacción. Aunque hoy, extrañamente, el subdirector permanecía en el despacho. Trató de marcharse sin despedirse pero no lo consiguió. Chiqui Esteban salió del despacho.&lt;br /&gt;- Libertad, ¿ya te vas?&lt;br /&gt;- Sí. Es la una y media de la madrugada. O paro las máquinas o ya no tengo nada que hacer aquí.&lt;br /&gt;- No me gustan tus contestaciones. He leído tu crónica sobre la paliza a Carmen, la redactora de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;. Está pobre de datos y apenas incides en detalles claves. Me decepcionas.&lt;br /&gt;Libertad prefirió no contestar y fue a llamar al ascensor.&lt;br /&gt;- Es una falta de educación dejar a alguien con la palabra en la boca. Y más si es tu jefe. Se puede interpretar como una falta de una subordinada.&lt;br /&gt;-Sinceramente, creo que me parto los cuernos suficientemente en esta redacción como para tener que recibir charletas a las tantas. &lt;br /&gt;-Ten cuidado, Libertad. Con un chasquido de dedos estás en la calle.&lt;br /&gt;-Ten cuidado tú, Chiqui Esteban. Un chasquido de dedos y estás en comisaría declarando como sospechoso por el asesinato de Jimena María Alcollante.&lt;br /&gt;- ¿De qué hablas?&lt;br /&gt;Las puertas del ascensor se abrieron.&lt;br /&gt;- Mañana no me esperes aquí. Vuelvo a &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; y con una exclusiva que hará temblar los cimientos del periodismo.&lt;br /&gt;Chiqui Esteban iba a responderle pero las puertas del ascensor se cerraron. Aún así decidió hablar en voz alta.&lt;br /&gt;- Eso es lo que tú te has creído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura llegó a &lt;em&gt;La salamanquesa&lt;/em&gt;. Había recibido una llamada de Mauri. Cuando entró en el bar comprobó que el establecimiento había sufrido un profundo cambio. Las cortinas rojas y las paredes de papel de flores habían sido transformadas gracias a una moderna decoración de espacios acristalados y luces azuladas. El camarero le sonrió al verla y le entregó una copa. Ambos brindaron y bebieron un primer sorbo.&lt;br /&gt;- Pfffffaaaa – escupió la chica - ¿Qué es esto?&lt;br /&gt;- Es pacharán.&lt;br /&gt;- No puedo. Soy alérgica.&lt;br /&gt;- Lo siento. No sabía…&lt;br /&gt;- Bueno, y todo este cambio… ¿qué ha pasado?&lt;br /&gt;- No podía trabajar aquí si todo seguía igual. Los recuerdos eran demasiado fuertes. Así que he decidido transformarlo en un nuevo bar más moderno y selecto. Quiero darle glamour y estilo a esta ciudad.&lt;br /&gt;- La Toñi se pondría muy contenta de que retomes el trabajo.&lt;br /&gt;- Diría aquello de… Qué me gusta mi trabajo, cuánto más grande sea el…&lt;br /&gt;- ¿La echas de menos?&lt;br /&gt;- Cada día. Ella ponía salsa de albóndigas en nuestras vidas.&lt;br /&gt;- Sabes una cosa… Deberías hacer una fiesta de inauguración por todo lo alto. E invitar a un montón de periodistas de todos los medios para que te saquen y le hagan publicidad. Convertiremos &lt;em&gt;La salamanquesa&lt;/em&gt; en un bareto de referencia. Te ayudaré a organizarla. Invitaremos a todos mis amigos y compañeros.&lt;br /&gt;Mauri agradeció el entusiasmo de Laura con un fuerte abrazo.&lt;br /&gt;- Gracias Laura. Sin ti no sé qué habría hecho con mi vida…&lt;br /&gt;- Te mereces todos los éxitos. Brindemos de nuevo. Pero, por favor, ponme algo que no sea tóxico para mi cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Román condujo con su moto por varias calles hasta que alcanzó la casa de Eva. Un camino que había hecho muchas veces. La chica se bajó del vehículo y comenzó a alejarse sin despedirse.&lt;br /&gt;- No veas como te agarras. Tus dedos se me han marcado en la cintura.&lt;br /&gt;La chica respiró profundamente antes de volverse.&lt;br /&gt;- Sabes que siempre me han dado miedo las motos. Lo que debí clavarte eran las uñas.&lt;br /&gt;- Sí, nena, eso me gusta…&lt;br /&gt;- Eres un cerdo repugnante.&lt;br /&gt;- Estaba bromeando. Reconoce que hoy lo hemos pasado bien. Hemos avanzado mucho en la investigación. Sabemos qué ha sido del hijo de Jimena. Aunque no lo podamos publicar, siempre manejamos la mejor información. Deberíamos trabajar juntos.&lt;br /&gt;- No sé, Román… Me lo pensaré, ¿vale?&lt;br /&gt;- Guau. Tengo una oportunidad… Mucho más de lo que tenía ayer… ¿Y si me invitas a tu casa a tomar algo?&lt;br /&gt;- No estoy tan desesperada.&lt;br /&gt;- Tenía que intentarlo, ¿no?&lt;br /&gt;Román le guiñó un ojo a la chica, arrancó con el pie la moto y se alejó con un fuerte eco dejado por el tubo de escape. Eva se quedó mirándole hasta que sonó su teléfono móvil. Era Eduardo. Iba a cogerlo cuando decidió dejarlo sonar. No tenía más ganas de conversaciones. Había sido un día demasiado duro. Su mente daba demasiadas vueltas a todo. Al otro lado, Eduardo esperó sin éxito una contestación. Suspiró resignado. Tenía tantas cosas que decir que no se atrevía. Dejó el teléfono a un lado y miró la foto que tenía delante. Era ella. Eva sonreía en una imagen que le había robado un día en la redacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la comisaría Javier acababa su turno. Guardó el uniforme en la taquilla y se disponía a salir cuando un compañero le saludó.&lt;br /&gt;- Joder y luego dicen que los polis no trabajan – dijo el colega.&lt;br /&gt;- ¿Por qué lo dices?&lt;br /&gt;- Tú saliendo a las tantas cuando no estás de guardia y la comisaria y el nuevo de homicidios acaban de salir del despacho.&lt;br /&gt;- ¿A estas horas?&lt;br /&gt;- Sí. Deben de estar pagando las horas extras a precio de oro porque si no, no me explico.&lt;br /&gt;El agente se alejó y Javier estaba a punto de abandonar la comisaría cuando en su mente se cruzó una idea. Volvió a entrar y caminó decidido por los pasillos. Entró en una de las salas. Un policía dormía profundamente recostado en su sillón. Una decena de monitores en blanco y negro estaban colgados en la pared central.&lt;br /&gt;- Aquí ponen una bomba y ni te enteras, pringado.&lt;br /&gt;El agente se despertó sobresaltado.&lt;br /&gt;- Uy, eh, bueno, he echado una cabezadita.&lt;br /&gt;- Oye, ¿estos monitores controlan todas las habitaciones de la comisaría?&lt;br /&gt;- Sí, claro, son las cámaras de seguridad.&lt;br /&gt;- Pues vete a dar un paseíto que tengo interés por una cosita.&lt;br /&gt;- No me está permitido…&lt;br /&gt;- Hagamos un pacto. Yo no digo que tú te pasas las horas de trabajo roncando y tú no cuentas nada de mi presencia por aquí.&lt;br /&gt;El otro policía asintió resignado y abandonó la sala. Javier tardó algunos minutos en controlar la mesa que dirigía los monitores pero, cuando lo hizo, fue directo a lo que buscaba. Las grabaciones en el despacho de la comisaria le ofrecieron imágenes más impactantes incluso de lo que esperaba. Sonrió complacido.&lt;br /&gt;- Se te acabó el chollo, comisaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignacio y Natalia miraban con preocupación hacia la cama en la que dormía Carmen. Los médicos les habían dejado entrar tras comprobar que su estado era estable. Ya llevaba varias horas en coma. Nadie en el hospital se atrevía a dar un pronóstico. Sólo el pitido intermitente de la máquina permitía comprobar que seguía viva.&lt;br /&gt;- Es mi mejor amiga – le confesó Natalia.&lt;br /&gt;- Siento mucho todo lo que ha pasado. Si le ocurriera algo, jamás sabríamos qué fue lo que le sucedió.&lt;br /&gt;- Sería horrible – suspiró ella – Carmen no se merece esto.&lt;br /&gt;- Nadie se merece algo así.&lt;br /&gt;Hubo una larga pausa.&lt;br /&gt;- Voy a por agua. ¿Quieres que te traiga algo? – le preguntó Natalia.&lt;br /&gt;- Sí, un café solo. Gracias.&lt;br /&gt;La chica abandonó la sala e Ignacio y Carmen se quedaron solos. El director cogió la mano de la redactora. Estaba fría. Sintió una enorme pena e impotencia. De pronto, notó una presión en su mano. Los ojos de Carmen se abrieron de par en par y el ritmo acompasado de la máquina se aceleró vertiginosamente. Ella se revolvió varias veces y su mirada se fijó de pronto en Ignacio. Habló atropelladamente pero el hombre la entendió a la perfección.&lt;br /&gt;- ¡Fue Natalia! ¡Natalia me intentó matar! ¡Es una asesina! ¡Natalia…!&lt;br /&gt;Una lágrima recorrió el rostro de la joven. Los intermitentes pitidos se cortaron en seco y se convirtieron en un zumbido constante. Carmen ya había cerrado los ojos cuando los médicos entraron y apartaron bruscamente a Ignacio. Gritaban conceptos técnicos que él no entendía. Trataban de reanimarla pero Carmen no respondía a esos intentos. Ignacio salió de la habitación profundamente afectado. No supo cuánto tiempo había transcurrido cuando, a su espalda, oyó un brusco golpe. El café y el agua que traía Natalia en una bandeja se habían caído al suelo. Ella también lloraba tras descubrir a los doctores en su lucha desesperada y aparentemente inútil por salvar la vida de Carmen. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-3883407320381370198?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/3883407320381370198/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=3883407320381370198' title='35 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/3883407320381370198'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/3883407320381370198'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/04/captulo-xiii-al-otro-lado-del-hilo.html' title='CAPÍTULO XIII: AL OTRO LADO DEL HILO'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SA-n4jJKO7I/AAAAAAAAACo/w76EEVKAr8g/s72-c/hilo%2520metalico%2520coser.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>35</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-7208923778928449108</id><published>2008-04-20T22:37:00.008+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:15.353+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO XII: EL LLANTO DE UN NIÑO</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SAuwq6OwvvI/AAAAAAAAACg/_PjQgSrWz1M/s1600-h/pqlloran_ninos2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191437246706794226" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SAuwq6OwvvI/AAAAAAAAACg/_PjQgSrWz1M/s200/pqlloran_ninos2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;(En capítulos anteriores: Carmen entró en el edificio del polígono industrial en busca de Ignacio y Natalia pero fue atacada. Es Ignacio quien la encuentra moribunda entre las marismas. La comisaria y Corrales acuerdan con Eva y sus amigos colaborar juntos en la investigación del asesinato de Jimena pero es la subdirectora de La verdad la que encuentra una orla universitaria de la fallecida, que le aporta una clave fundamental. Laura ignora que su padre, el señor Chaflers, conocía a Jimena. El hombre está más preocupado por salvar a su hija, en cuya almohada deja una misteriosa rosa…)&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Primero un pitido. Después otro. E inmediatamente otro. El sonido marcaba el ritmo del corazón de Carmen.&lt;br /&gt;- ¿Se pondrá bien? – le preguntó Ignacio al doctor.&lt;br /&gt;- Tiene afectado el pulmón y el hígado. No son daños irreversibles pero los golpes han sido muy fuertes. Habrá que esperar. Las próximas horas son fundamentales.&lt;br /&gt;- ¿Qué le ha podido pasar?&lt;br /&gt;- Hay que aguardar a las pruebas pero por los moratones y las heridas, creo que, simplemente, le han dado una paliza.&lt;br /&gt;El médico se alejó de Ignacio. El director de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; se mordió las uñas nervioso. No tenía claro qué debía hacer. De pronto, detrás de él, apareció Natalia.&lt;br /&gt;- ¡Me acabo de enterar! Díos mío, ¿qué le ha pasado? ¿Se va a morir?&lt;br /&gt;- No sabemos nada, Natalia – le respondió. La chica se abrazó a él desconsolada y él le pasó la mano por el pelo para calmarla.&lt;br /&gt;La comisaria Alejandra apareció al fondo del pasillo acompañada del agente Javier.&lt;br /&gt;- Natalia, he de hablar con la policía. Quédate aquí por si hay alguna novedad. ¿No te importa?&lt;br /&gt;- No, claro que no. Yo cuidaré de Carmen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura llegó al periódico. La noticia de la hospitalización de Carmen había llegado ya a la redacción. Eva estaba muy nerviosa. Colgó el teléfono airada.&lt;br /&gt;- ¿Dónde coño estás? – maldijo tras no obtener la respuesta esperada al otro lado.&lt;br /&gt;- ¿A quién buscas? – le preguntó con curiosidad Laura.&lt;br /&gt;Eva se percató entonces de que su ira era palpable.&lt;br /&gt;- No pasa nada. Estoy buscando a alguien que se resiste a ser encontrada. ¿Sabes si Ignacio volverá por la redacción? ¿Te han dicho algo?&lt;br /&gt;- No lo sé. Por lo visto, Natalia acaba de llamar y ha dicho que le está interrogando la policía.&lt;br /&gt;- Tengo que ir a verle – dijo levantándose y llevándose el bolso al hombro.&lt;br /&gt;- Oye, yo no es por incordiar. Pero, ¿este periódico quién lo hace? Porque aquí la gente con la excusa de las investigaciones y las visitas médicas no hace más que escaquearse.&lt;br /&gt;Eva cogió un montón de papeles acumulados que tenía en la mesa.&lt;br /&gt;- Aquí tienes la maqueta de diez páginas y documentación. Para que veas que confío en tus posibilidades periodísticas –le ordenó la subdirectora. Le dejó los papeles y se marchó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta miraba por la ventana de su habitación. Corrales la esperaba en la mesa.&lt;br /&gt;- Se va a enfriar, Marta. Vente.Te he preparado tu plato favorito.&lt;br /&gt;- ¿Crees que será rubio o moreno?&lt;br /&gt;- ¿Cómo?&lt;br /&gt;- El niño. ¿Sabes? Yo creo que es un niño. Cuando lo encontremos, ¿qué nombre le pondremos?&lt;br /&gt;- Marta, nadie sabe dónde está ese bebé. Ni siquiera sabemos si está vivo.&lt;br /&gt;- Me prometiste que lo encontrarías. Es lo único que me queda de mi familia. ¡Todos se mueren! Mi madre, mi hermana…Pero este niño no. No puede morir… - musitó mientras caía de rodillas llorando.&lt;br /&gt;Corrales se levantó a tranquilizarla pero la chica le rechazó.&lt;br /&gt;- No vas a encontrarle si te quedas todo el día en casa.&lt;br /&gt;- Quiero que estemos juntos para que tú estés bien.&lt;br /&gt;- Si quieres que esté bien, sal fuera y búscale.&lt;br /&gt;El chico dudó por un momento pero, al final, accedió y abandonó la habitación del hotel. Afuera, un agente de policía custodiaba la puerta. Corrales se despidió de él sin ganas, avergonzado porque su conversación había podido ser perfectamente escuchada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Les he contado todo lo que sé.&lt;br /&gt;- Así que nos tenemos que creer que usted iba por la carretera cuando casualmente se encuentra con una de sus redactoras medio muerta entre las marismas.&lt;br /&gt;Ignacio hizo caso omiso al comentario de Javier. La comisaria Alejandra había permanecido en silencio durante todo el relato del director de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;. Entonces se dispuso a hablar.&lt;br /&gt;- Cuando me dijeron que me trasladaban a esta ciudad, algunos compañeros me felicitaron. Una localidad pequeña, casa con vistas a la playa, tiempo apacible. Un chollo, me dijeron. Apenas llevo dos meses y tengo ya dos crímenes, un loco suelto, una mujer apaleada que aparece entre las marismas… Y en todo lo que pasa hay algún periodista de por medio.&lt;br /&gt;- Señora comisaria, esta ciudad nunca ha sido fácil, aunque es cierto que, desde que está usted, no paran de suceder cosas – aportó Javier.&lt;br /&gt;- Pero, ¿a ti quién coño te ha preguntado? Anda y vete a traernos dos cafés.&lt;br /&gt;El agente se apartó abrumado y Alejandra e Ignacio se quedaron a solas.&lt;br /&gt;- Yo no tengo nada que ver con lo que le ha pasado a Carmen – se atrevió a resumir el director.&lt;br /&gt;- Le creo. Pero, dígame una cosa. ¿Usted cree que esto tiene relación con las muertes de Jimena y La Toñi?&lt;br /&gt;Ignacio dudó durante un momento y entonces decidió mentir.&lt;br /&gt;- Lo ignoro totalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo se acercó a Laura. Frente a la pantalla de ordenador, la chica tecleaba frenéticamente.&lt;br /&gt;- ¿Cómo vas? Te he traído las fotos que me pediste. ¡Ah! Y lo que te decía. Que la máquina no da caipirinhas.&lt;br /&gt;- De verdad, no puedo con tantas cosas. Éste es mi quinto artículo. Y me quedan otros ocho.&lt;br /&gt;El fotógrafo la cogió de la mano y la obligó a acompañarle. Cruzaron toda la redacción. Él abrió una puerta y después otra y, finalmente, salieron a la terraza.&lt;br /&gt;- Respira fuerte, Laura – le animó.&lt;br /&gt;La chica le obedeció y sonrió ampliamente mientras el aire fresco le acariciaba la cara.&lt;br /&gt;- Ahora ya puedes volver a trabajar.&lt;br /&gt;- Gracias, Eduardo. Eres muy bueno conmigo.&lt;br /&gt;- Te lo mereces.&lt;br /&gt;Entonces Laura tomó valor y se acercó a él para besarle pero Eduardo se apartó.&lt;br /&gt;- No puedo – se justificó él.&lt;br /&gt;- Lo siento, pensé que… Qué vergüenza.&lt;br /&gt;- No es culpa tuya – se disculpó Eduardo. Parecía que iba a decir algo pero se calló.&lt;br /&gt;- ¿Todavía estás enamorado de Jimena?&lt;br /&gt;- No. A Jimena ya la he olvidado…&lt;br /&gt;- Es Eva, ¿no? He visto como la miras.&lt;br /&gt;- ¿Se me nota?&lt;br /&gt;- Claro. Lo que no sabía es que era tan fuerte.&lt;br /&gt;- Yo soy de los que aman con intensidad. Demasiada, quizás.&lt;br /&gt;- Nunca se ama demasiado, Eduardo. ¿Y se lo has dicho?&lt;br /&gt;- ¿Cómo se lo voy a decir? ¿Para qué? Ella pasa de mí.&lt;br /&gt;- Nunca lo sabrás si no lo intentas. Haz una cosa. Cierra los ojos.&lt;br /&gt;- ¿Para qué?&lt;br /&gt;- Tú hazme caso. Cierra los ojos.&lt;br /&gt;Eduardo cerró los ojos.&lt;br /&gt;- Ahora respira fuerte.&lt;br /&gt;Eduardo respiró fuerte.&lt;br /&gt;- Abre los ojos.&lt;br /&gt;Eduardo abrió los ojos y miró a Laura.&lt;br /&gt;- Ahora, sal ahí fuera y búscala. Díselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignacio se disponía a abandonar el hospital cuando escuchó un revuelo al fondo del pasillo. Identificó a Libertad que estaba enfrentándose a varias enfermeras que le recriminaban su actitud.&lt;br /&gt;- ¡Aquí no se puede hacer fotos!&lt;br /&gt;- Esto es un país libre. Me acoge el derecho a la libertad de expresión.&lt;br /&gt;El director se acercó.&lt;br /&gt;- Yo me encargo de ella.&lt;br /&gt;Cogió a la redactora por un brazo y la sacó a las escaleras.&lt;br /&gt;- Eres una carroñera.&lt;br /&gt;- Todo lo aprendí en tu periódico. La gente quiere saber qué le ha pasado a Carmen. Y tú me enseñaste a buscar la noticia en el lugar de los hechos.&lt;br /&gt;- Todos los consejos que te pudimos dar tú los has convertido en excusas para hacer basura. No se puede ser periodista y tan mala persona.&lt;br /&gt;- ¿Pero qué sabrás tú de mí? Si no te interesa nada más que tú. Había días en que me extrañaba que saliera el periódico. Eres un flojo y un inútil. Sólo preocupado por tus cosas. Y lo peor es que nadie sabe cuáles son tus cosas. Pero todo el mundo especula. Un hombre tan solo, sin novia, que se marcha de repente de la redacción sin explicar nada…&lt;br /&gt;- ¿En qué te has convertido?&lt;br /&gt;- En la próxima directora de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;- No me hagas reír. Aquí no tienes nada que rascar. Así que vete.&lt;br /&gt;- Tengo una carta de Jimena. Una carta que implica a Chiqui Esteban. Quizás a ti no te importe pero los editores se quedarían muy extrañados de saber que su joven y prometedor director no ha publicado una carta que puede hundir a su principal rival mediático. A lo mejor empezarían a cuestionarte y a fijarse en una brillante y talentosa periodista, capaz de dejarse la piel en busca de una exclusiva. Una verdadera periodista.&lt;br /&gt;- ¿Qué dice esa carta? – preguntó Ignacio con voz temblorosa.&lt;br /&gt;- Veo que empezamos a hablar en el mismo idioma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandra llegó a la comisaría. Se sentó en el sillón de su despacho. Trató de relajar su mente. Encendió la radio y una melodía clásica comenzó a sonar. Se quitó la chaqueta del uniforme y se deshizo de los zapatos. De pronto, la puerta se abrió y se asustó.&lt;br /&gt;- Perdona, pensaba que no había nadie. He visto luz y he venido a apagarla – se disculpó Corrales.&lt;br /&gt;- No pasa nada. Estaba tratando de descansar. Hay veces que estoy más relajada en este despacho que en casa. Una deformación más de este maldito oficio. ¿Y qué haces tan tarde aquí?&lt;br /&gt;- Estaba tratando de buscar alguna pista sobre el bebé. He pedido listas de pediatras para saber cuántos han atendido a un recién nacido en los últimos días pero tengo trabajo para semanas.&lt;br /&gt;- No te preocupes. Seguro que pronto sabremos algo…&lt;br /&gt;- ¿Puede preguntarte algo, comisaria?&lt;br /&gt;- Claro, pero prefiero que me llames Alejandra.&lt;br /&gt;- Cuando Marta te contó todo lo que había sufrido con Alejandro, tú le dijiste que la entendías.&lt;br /&gt;- Dejémoslo en que los hombres no han sido muy buenos conmigo.&lt;br /&gt;- Algunos somos buenos.&lt;br /&gt;- No lo dudo.&lt;br /&gt;Los dos se miraron y permanecieron quietos y en silencio durante varios segundos. Después ambos, al unísono, se abalanzaron el uno sobre el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Natalia dormía en uno de los sofás de la sala de espera del hospital hasta que notó que alguien la zarandeaba violentamente.&lt;br /&gt;- ¿Dónde está, Ignacio? – le gritó Eva.&lt;br /&gt;- Me haces daño. Se ha marchado a casa.&lt;br /&gt;Eva salió corriendo por el pasillo pero Natalia le protestó en voz alta.&lt;br /&gt;- ¡Carmen se mantiene estable! ¡Gracias por tu interés!&lt;br /&gt;La subdirectora la ignoró. Aguardó nerviosa la llegada de un ascensor pero cuando se abrieron las puertas se encontró con una presencia inesperada.&lt;br /&gt;- ¡Román! ¿Por qué me sigues? Después de una bofetada, lo próximo es una patada en los...&lt;br /&gt;- No sabía que estabas aquí. He venido a ver a Carmen.&lt;br /&gt;- ¿También te la has tirado?&lt;br /&gt;- Vives del rencor y eso no es bueno. Resulta que yo la vi hace poco entrando en un sitio extraño. He leído que estuvo varios días desaparecida antes de que Ignacio la encontrara en la marisma. El día que desapareció fue el día que yo la vi entrar en aquel lugar…&lt;br /&gt;- ¿Qué lugar?&lt;br /&gt;- Un edificio en el polígono industrial&lt;br /&gt;Eva se sobrecogió.&lt;br /&gt;- ¿La fábrica de flores?&lt;br /&gt;- Sí. ¿Cómo lo sabes?&lt;br /&gt;- ¿Y qué coño hacías tú allí?&lt;br /&gt;- Pues te va a resultar raro. Alguien me contrató para hacer fotos de la gente que entraba allí. Yo acepté sin saber que la persona que me pagaba era Marina.&lt;br /&gt;- ¿Marina? He estado buscando a mi hermana todo el día. Todo empieza a encajar. ¿Sabes dónde está?&lt;br /&gt;- No he hablado con ella ni la he vuelto a ver desde aquel día.&lt;br /&gt;- ¿Sigues teniendo tu moto?&lt;br /&gt;- Claro.&lt;br /&gt;- Pues por una vez me vas a servir de algo. Llévame a casa de Ignacio.&lt;br /&gt;La moto de Román cruzó la ciudad en unos minutos. Eva se agarró a la cintura del chico y recordó los viajes que ambos habían realizado tantas veces. Aquello fue mucho antes de que se estropeara todo. La moto se detuvo y la periodista recompuso su mente.&lt;br /&gt;- Quédate aquí – le pidió ella.&lt;br /&gt;- Una mierda. Estamos juntos en esto.&lt;br /&gt;El fotógrafo tomó la iniciativa y aprovechó la salida de una vecina para acceder al edificio donde vivía Ignacio. Eva le siguió. Ambos subieron en ascensor, cruzaron un pasillo con varias puertas y se plantaron frente a una blindada de color blanco. Eva llamó al timbre. Escucharon unos pasos y el sonido de la mirilla. Ignacio entreabrió la puerta.&lt;br /&gt;- ¿Qué hacéis aquí?&lt;br /&gt;Román empujó la puerta y los dos entraron en la casa. El director se sobresaltó.&lt;br /&gt;- ¿Qué hacéis? ¿Os habéis vuelto locos?&lt;br /&gt;- Loca me voy a volver entre tantas mentiras. Pero es hora de que empiecen a salir las verdades. ¿Por qué me ocultaste que conocías a Jimena?&lt;br /&gt;- ¿Qué? Yo no… - Ignacio titubeó.&lt;br /&gt;- Lo sé todo. Tengo la orla. Sé que estudiasteis juntos biología. Ambos estabais en la misma clase e hicisteis el mismo master. Salís en las fotos. Y en esa clase estaba también mi hermana Marina. De ella ya no me sorprende de nada. Pero, ¿de ti? De ti no me esperaba esto. ¿Qué tienes que ver con la muerte de Jimena?&lt;br /&gt;- ¿Eres el asesino? – se atrevió a preguntar Román.&lt;br /&gt;De pronto, al fondo del pasillo, un extraño sonido hizo callar a todos. Era el llanto de un niño. Con absoluta tranquilidad, Ignacio abandonó el salón y se metió en una de las habitaciones. Tardó medio minuto y, a su regreso, portaba un bebé entre sus brazos. Eva y Román se miraron atónitos. Ignacio respondió sin necesidad de escuchar la pregunta.&lt;br /&gt;- Se llama Pedrito. Es el hijo de Jimena. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-7208923778928449108?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/7208923778928449108/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=7208923778928449108' title='71 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/7208923778928449108'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/7208923778928449108'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/04/captulo-xii-el-llanto-de-un-nio.html' title='CAPÍTULO XII: EL LLANTO DE UN NIÑO'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SAuwq6OwvvI/AAAAAAAAACg/_PjQgSrWz1M/s72-c/pqlloran_ninos2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>71</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-6094249519479203001</id><published>2008-04-19T19:25:00.003+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:15.535+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SAosxKOwvuI/AAAAAAAAACY/-oHk6P02ZJg/s1600-h/proximamente.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191010743569399522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SAosxKOwvuI/AAAAAAAAACY/-oHk6P02ZJg/s400/proximamente.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Tras una breve ausencia SOSPECHAS DE UNA NOTICIA volverá este lunes con un intenso y emocionante capítulo cargado de sorpresas. ¿Qué hará Libertad con la carta de Jimena? ¿Logrará sobreponerse Carmen a las heridas que ha sufrido? ¿Qué ha encontrado Eva en la orla de la fallecida? ¿Qué pasará entre Corrales y la comisaria? ¿Dónde está Alejandro? ¿Por qué el señor Chaflers le ha regalado una rosa a su hija? ¿Quién se esconde tras la gran máscara? ¿Qué nueva frase de La Toñi perdudará para siempre? Algunas de estas preguntas serán contestadas en el nuevo capítulo en el que podemos adelantar que habrá sexo, mentiras y la aparición de un nuevo y esperadísimo personaje cuyo nombre empieza por P...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-6094249519479203001?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/6094249519479203001/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=6094249519479203001' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/6094249519479203001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/6094249519479203001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/04/muy-pronto.html' title=''/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/SAosxKOwvuI/AAAAAAAAACY/-oHk6P02ZJg/s72-c/proximamente.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-5413093959113952248</id><published>2008-04-08T00:29:00.009+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:15.664+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO XI: UNA ROSA EN LA ALMOHADA</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R_qmLIrDg1I/AAAAAAAAACQ/fpftLZb7w80/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186640631107388242" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R_qmLIrDg1I/AAAAAAAAACQ/fpftLZb7w80/s200/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R_qhBIrDg0I/AAAAAAAAACI/WGwIttzKUCQ/s1600-h/una%2Brosa%2Ben%2Bla%2Balmohada.jpg"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;(En capítulo anteriores: Libertad ha descubierto una carta de Jimena, oculta en el despacho de Chiqui Esteban. Marina, la hermana de Eva, ha regresado aunque su vuelta ha provocado una ola de sensaciones encontradas. La última cita de la chica es con el señor Chaflers al que le conmina a que se detenga en sus planes pero el hombre se resiste. La subdirectora de El Madrugador tiene otras preocupaciones porque, cuando acude junto a Laura, Eduardo y Mauri, a casa de Jimena es sorprendida por la comisaria Alejandra y Corrales que les apuntan con sus armas. Natalia sigue preocupada por la extraña desaparición de Carmen)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido Chiqui: Ahora que miro hacia atrás me doy cuenta de lo mucho que me has ayudado. Y, aunque te parezca doloroso, ha sido precisamente este recuerdo tan amable de tu bondad y tu amor una de las principales razones que me han hecho recapacitar y cambiar de opinión. No me siento una salvadora ni una arrepentida. Sólo alguien que quiere hacer las cosas bien después de haberlas hecho mal. Creo que aún estamos a tiempo. Y, aunque no fuera así, al menos quiero irme con la sensación de haberlo intentado. No me busques estos días. Si todo sale bien, seré yo quien te encuentre y te daré una sorpresa. Te pondrás muy contento. Entonces te cogeré de la mano y como tú hiciste aquella vez te diré que no te preocupes, que todo a partir de ahora va a ir muy bien. Deja de luchar por una rosa y lucha por tenerlas todas. Con todo el cariño que te puedo dar en estas circunstancias, Jimena.&lt;br /&gt;Libertad terminó de leer la carta. La llevó a la fotocopiadora que el subdirector de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; tenía en su despacho y luego cerró cuidadosamente el original para colocarlo tras el cuadro del que se había desprendido. Después abandonó sigilosamente la habitación. Se sentó ante su ordenador pero fue incapaz de escribir. En su mente circulaban centenares de preguntas por aquella misiva que Jimena escribió un mes antes de morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eva levantó las manos. Las pistolas de Alejandra y Corrales apuntaban ahora sólo hacia ella.&lt;br /&gt;- Ahora me vais a explicar tranquilamente vosotros cuatro qué hacéis en la casa de una mujer asesinada. Y espero que seais muy convincentes si no queréis dormir esta noche en los calabozos – avisó la comisaria.&lt;br /&gt;- No creo que podamos explicar nada tranquilamente mientras nos sigáis apuntando con esas armas – le respondió Eva.&lt;br /&gt;Corrales bajó la pistola pero Alejandra mantuvo la posición.&lt;br /&gt;- Aquí quien da órdenes soy yo.&lt;br /&gt;- Sólo estamos investigando el crimen de Jimena. Hemos venido a recabar más datos – se apresuró a contestar Laura.&lt;br /&gt;- Son periodistas. Trabajan en &lt;em&gt;El Madrugador&lt;/em&gt; conmigo – le aclaró Corrales.&lt;br /&gt;- ¡Mierda de periodistas metomentodos! ¡Os creeís con derecho a entrar en todos sitios! Pues se os va a caer el pelo – se mostró airada Alejandra mientras bajaba el arma. Eva dirigió su mirada al que creía que era el jefe de edición de su periódico.&lt;br /&gt;- ¿Y tú qué tienes que ver con todo esto?&lt;br /&gt;- La verdad es que no soy fotógrafo, Eva. Soy policía, jefe de la unidad central de homicidios. También estoy investigando la muerte de Jimena – respondió Corrales.&lt;br /&gt;- ¡Lo sabía! Tus fotos no tenían técnica ninguna – exclamó Eduardo felizmente.&lt;br /&gt;Corrales le apuntó con su arma pero Alejandra le ordenó bajarla. La comisaria se sentó en una mesa y, con su mirada, ordenó a todos a sentarse alrededor de ella.&lt;br /&gt;- Bueno, veo que todos estamos aquí para lo mismo. Así que lo mejor es que compartamos la información que tenemos con la condición de que nada de lo que diga aquí pueda ser publicado.&lt;br /&gt;Eva extendió su brazo pero cuando estrechó la mano a la comisaria en señal de pacto, la periodista intervino:&lt;br /&gt;- Ahora no diremos nada pero quiero la exclusiva en cuanto se cierre la investigación.&lt;br /&gt;Alejandra asintió resignada. Durante media ahora los dos grupos intercambiaron información. Eva le relató el hallazgo de las flores en casa de Jimena aunque omitió la presencia de Chaflers en la vivienda. También la aparición del extraordinario expediente académico de la chica y el master de biología avanzada. La comisaria aportó sus últimos avances y reveló el parto de la asesinada. Eva y los demás simularon sorpresa ante la policía aunque ya conocían ese dato.&lt;br /&gt;- En la casa todavía deben quedar pistas. ¡Busquemos! – se animó Eva.&lt;br /&gt;La comisaria iba a protestar pero se sintó sobrepasada por la evolución de los acontecimientos.&lt;br /&gt;- De acuerdo pero no quiero que nadie saque nada de esta casa sin mi supervisión. No hace falta que os diga que habéis hecho allanamiento de morada y os puedo meter en la cárcel en menos que canta un gallo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El edificio del polígono industrial parecía desde el exterior inactivo. Pero dentro los cánticos resonaban con inusual fuerza.&lt;br /&gt;- ¡Hossana! – cantaban todos los asistentes cubiertos con capucha.&lt;br /&gt;La música retumbaba entre las paredes y el eco de los aplausos acompasados movía las llamas de los dos grandes cirios que custodiaban el trono principal. Entonces el hombre con la máscara de grandes dimensiones salió tras la cortina, se situó frente al atril y se dirigió a los presentes.&lt;br /&gt;- Las noventa rosas ya están cortadas. ¿Las queréis? – exclamó.&lt;br /&gt;- ¡¡¡Sí!!! – respondieron al unísono.&lt;br /&gt;- El gran día está más cerca. Queda muy poco. ¿Estáis preparados?&lt;br /&gt;- ¡¡¡Sí!!!&lt;br /&gt;- Es hora de empezar de nuevo&lt;br /&gt;La música subió de volumen y todos cantaron con gran intensidad. Natalia lloraba de emoción entre el público aunque sus lágrimas estaban ocultas por la capucha. Ahora más que nunca estaba convencida de la importancia de su decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras en casa de Jimena todos buscaban datos cruciales que pudieran dar pistas sobre la investigación, Marta permanecía sentada junto a la ventana. Mauri se le acercó.&lt;br /&gt;- ¿En qué piensas? – curioseó el camarero.&lt;br /&gt;- Pienso en ese bebé. En mi sobrino. Y en lo rara que es la vida. No lo conozco de nada, no lo he visto nunca, pero le quiero.&lt;br /&gt;- La Toñi también decía eso. No hace falta verlo, para meterlo.&lt;br /&gt;- ¿Cómo?&lt;br /&gt;Alejandra y Corrales revisaban juntos unas carpetas que el policía había encontrado en una cajonera. La comisaria trataba de alzar su cabeza por encima del hombro del chico para comprobar el contenido de los papeles. Sus intentos eran casi inútiles. Se acercó tanto que cuando Corrales giró la cabeza levemente, sus labios y los de Alejandra quedaron a escasos milímetros. Pasaron unos segundos que a la comisaria le parecieron eternos. Fue él quien se movió primero.&lt;br /&gt;- ¿Querías ver algo? – dijo Corrales para romper el incómodo silencio.&lt;br /&gt;- Pues… sí… eeeh… ¿Qué son esos papeles?&lt;br /&gt;- Son facturas. Ropa, algún mueble… Nada importante, en principio…&lt;br /&gt;Alejandra se separó prudencialmente y, sin intercambiar palabra, cogió un puñado de documentos y se puso a revisarlos sin levantar la mirada. Laura, mientras, estaba en la cocina. Eduardo entró.&lt;br /&gt;- ¿Quieres algo? – se interesó la chica – Estaba preparándome…&lt;br /&gt;- Qué va. Yo no bebo tan temprano…&lt;br /&gt;- Me estaba haciendo una menta poleo.&lt;br /&gt;- Tampoco, gracias.&lt;br /&gt;- Me he cansado de buscar. La verdad me da un poco de apuro registrarle a una mujer muerta todas sus cosas. Cuando mi madre murió, no me atreví a tocar nada. Ni siquiera su armario. Y eso que tenía unas blusas monísimas…&lt;br /&gt;- Murió de cáncer, ¿no?&lt;br /&gt;Laura no respondió y sus ojos se nublaron. Eduardo reaccionó rápido.&lt;br /&gt;- Lo siento, no quería importunarte. Soy un metepatas.&lt;br /&gt;- No pasa nada. Lo que ocurre es que nunca he hablado de mi madre con nadie. Eres el primero que me pregunta.&lt;br /&gt;- Lo leí en un reportaje sobre tu padre en &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;- Sí, una de esas entrevistas pagadas para hacer publicidad. Él lo pasó muy mal. Antes éramos una familia pero desde que mi madre se fue, él se volcó en su trabajo, como si alejarse de mí le sirviera para olvidar más rápido. Le echo mucho de menos.&lt;br /&gt;- ¿Le conoces realmente? – preguntó intigrado Eduardo.&lt;br /&gt;- Es un hombre bueno, incapaz de hacer mal.&lt;br /&gt;Eduardo iba a insistir pero se dio cuenta de que si seguía hablando podría acabar desvelándose que el señor Chaflers había estado en esa misma casa pocos días antes. Ajena a todas las miradas, Eva proseguía su rastreo en el dormitorio de Jimena. Revisó los lugares más habituales pero pensó que la chica podría haber sido más rebuscada. Tuvo en cuenta que llevaba meses ocultando su embarazo. También quizás escondía algo entre esas paredes. Revisó el ropero, probó suerte tras las cuadros, giró la mesa de noche pero no fue hasta que se agachó bajo la cama cuando vio un libro entre el colchón y el somier. Lo retiró con cuidado. Era una orla universitaria. Buscó rápidamente entre el profesorado pero no había ningún maestro de Biología avanzada. Luego revisó los alumnos. Un suspiro salió de su boca y después inmediatamente llegó otro. Su corazó latió tan rápidamente que tuvo que respirar profundamente antes de decidir qué iba a hacer. Ocultó el libro entre sus ropas, salió del dormitorio, buscó una excusa rápida y abandonó la casa. Se dirigió con urgencia a la redacción de &lt;em&gt;El madrugador.&lt;/em&gt; Aparcó como pudo e iba a entrar en el edificio cuando una voz familiar le detuvo.&lt;br /&gt;- ¡Eva!&lt;br /&gt;- ¿Román? ¿Qué haces aquí?&lt;br /&gt;- Quería hablar contigo. He visto a tu hermana…&lt;br /&gt;- De verdad, Román, que ahora no puedo ni quiero hablar contigo…&lt;br /&gt;- Sé que me odias y me lo merezco…&lt;br /&gt;- Estoy muy ocupada – se excusó amagando con irse.&lt;br /&gt;- El regreso de Marina me ha hecho pensar en nosotros, en todo lo que vivimos. No sabes lo que todavía despiertas en mí...&lt;br /&gt;- Mira, Román. Si lo que me estás intentando es convencer de que te contratemos en el periódico, no lo vas a conseguir. Lo pensé mucho pero mi hermana me ha refrescado la memoria…&lt;br /&gt;- No busco trabajo. Te busco a ti.&lt;br /&gt;- Tienes frases solemnes más bonitas. Estás perdiendo fuelle.&lt;br /&gt;- ¿Qué tengo que hacer para convencerte de que no he podido olvidarte?&lt;br /&gt;- Inventar una máquina del tiempo. Retroceder al día en que te metiste en mi cama con mi hermana y a mí se me ocurrió salir antes del trabajo para darte una sorpresa. Volver al día en que me hiciste sentir como una auténtica mierda, al día en que todavía me podía creer todo eso que me dices ahora. Regresar a ese día con tu máquina del tiempo y borrarlo todo. ¿Puedes hacerlo?&lt;br /&gt;- No puedo borrar lo que hice pero puedo hacer que lo borre tu memoria con nuevos recuerdos – le susurró mientras la cogía por la cintura y aproximaba su boca hacia la de ella. El momento fue roto por una sonora bofetada.&lt;br /&gt;- Ni se te ocurra volver a tocarme, ¿vale?&lt;br /&gt;- Sé que aún me quieres. Estás temblando.&lt;br /&gt;- Tengo demasiadas cosas importantes que hacer hoy como para perder un minuto más de mi vida contigo – le dijo alejándose.&lt;br /&gt;- Tratas de autoconvencerte de que no pero yo sé que sí – gritó para ganar a la distancia con ella - ¡¡¡¡Yo sé que me amas!!!! – insistió. Un hombre que pasaba a su lado le miró extrañado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignacio conducía de regreso a la ciudad. La carretera dejaba a un lado la playa y al otro un campo seco entre marismas. Venía escuchando la radio cuando la vio a lo lejos. Se movía torpemente entre los charcos rodeados de matojos amarillentos por el intenso sol. Paró en seco. Se bajó del coche y se acercó a ella con precaución. No fue hasta tenerla a escasos metros cuando la reconoció.&lt;br /&gt;- ¿Carmen? ¿Qué haces aquí?&lt;br /&gt;La chica parecía herida. Tenía la cara ensangrentada, numerosas magulladoras, las ropas llenas de agujeros y andaba con enorme dificultad. Ignacio corrió a abrazarla antes de que se desplomara.&lt;br /&gt;- ¿Qué te han hecho?&lt;br /&gt;Carmen le miró con una leve separación entre los párpados. Antes de cerrarlos del todo, le preguntó.&lt;br /&gt;- ¿Quién eres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día de búsqueda de documentos en la vivienda de Jimena había terminado. Cada uno se fue a su casa. Anacleto abrió la puerta a Laura. Ella se duchó, se puso un pijama y se acostó. Era medianoche cuando su padre entró a oscuras en la habitación.&lt;br /&gt;- ¡Laura! ¡Laura! – la llamó a media voz con un suave zarandeo para despertarla.&lt;br /&gt;- ¡Papá! ¿Qué ocurre?&lt;br /&gt;- Es muy importante, hija.&lt;br /&gt;Encendió la luz y la chica vio al señor Chaflers portando una llamativa flor.&lt;br /&gt;- Tienes que prometerme una cosa. Llevarás siempre contigo esta rosa a partir de ahora. Puedes cortarle parte del tallo y meterla en el bolso, o llevarla en la mano pero es importante que no te separes nunca de ella. ¡Nunca! Prométemelo.&lt;br /&gt;- Pero, ¿para qué?&lt;br /&gt;- No te puedo decir nada pero me lo tienes que prometer.&lt;br /&gt;- Esto es muy raro…&lt;br /&gt;- Es muy importante.&lt;br /&gt;- Vale, te lo prometo.&lt;br /&gt;- También me tienes que prometer que llevarás siempre el móvil encendido para que yo te encuentre fácilmente.&lt;br /&gt;- Te lo prometo.&lt;br /&gt;- Gracias, Laura. Te juro que algún día te lo explicaré todo – El señor Chaflers dejó la rosa en la almohada y, con una suave caricia, recostó la cabeza de su hija junto a la flor.&lt;br /&gt;- Me voy a pinchar con las espinas - le alertó ella.&lt;br /&gt;- Todavía no – y entonces apartó la rosa a la mesa de noche.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-5413093959113952248?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/5413093959113952248/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=5413093959113952248' title='23 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/5413093959113952248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/5413093959113952248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/04/captulo-xi-una-rosa-en-la-almohada.html' title='CAPÍTULO XI: UNA ROSA EN LA ALMOHADA'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R_qmLIrDg1I/AAAAAAAAACQ/fpftLZb7w80/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-5866083962244837486</id><published>2008-04-02T23:34:00.005+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:15.905+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO X: LAS TRES CITAS</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R_QBForDgzI/AAAAAAAAACA/8tiX7Y_P8QA/s1600-h/20071028200311-muelle.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184770267339260722" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R_QBForDgzI/AAAAAAAAACA/8tiX7Y_P8QA/s200/20071028200311-muelle.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;(En capítulos anteriores. Eduardo y Eva dan a conocer a Mauri y Laura el embarazo de Jimena y la extraña insistencia de la chica asesinada en llevar siempre consigo una rosa. No obstante, ocultan a Laura que su padre, el señor Chaflers, conocía a la muerta. Corrales se ofrece a colaborar como experto en homicidios con la comisaria tras desvelarle él y Marta que huyen del maltratador Alejandro. Román concluye su trabajo pero la identidad de la persona que le contrató le altera. Eva, mientras, recibe la visita de Marina, su hermana, la verdadera razón de su odio hacia Román)&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;Eva no permitió que Marina entrara en su casa. Dejó a sus invitados en el salón y salió al descansillo para evitar que su conversación fuera escuchada.&lt;br /&gt;- La última vez que hablamos te dejé muy claro que no quería volver a verte. Que no me buscaras ni vinieras aquí otra vez pasara lo que pasara.&lt;br /&gt;- Pensé que el tiempo te haría olvidar. Pero veo que me equivoqué.&lt;br /&gt;- Te has equivocado demasiadas veces conmigo, ¿no te parece?&lt;br /&gt;- No, Eva. Te conozco demasiado bien y creéme. No suelo fallar contigo.&lt;br /&gt;- Sinceramente, Marina, tú y tu cinismo de veinte duros os podéis marchar bastante lejos. Si te queda algo de decencia, que lo dudo, vete de mi casa.&lt;br /&gt;- He vuelto a la ciudad por un asunto muy importante, Eva. Mucho más que algunos episodios del pasado que te hayan podido marcar…&lt;br /&gt;- No quiero ensuciar mi boca con insultos pero estás muy cerca…&lt;br /&gt;- Algo muy malo puede pasar pronto – le interrumpió en un susurro que sonó lleno de misterio - Sé que estás investigando el crimen de Jimena. Ten mucho cuidado porque podrías salir dañada.&lt;br /&gt;- ¿Qué sabes tú de eso?&lt;br /&gt;- Sólo he venido para advertirte de que te alejes. Sé que te he hecho daño. Incluso entiendo tu odio hacia mí. En cierto modo, lo he buscado. Pero no te puedes quejar. La vida te ha ido muy bien. Estás exactamente donde quieres. Mírame a mí. Sigo pagando los pecados del pasado. Y he vuelto para redimirlos.&lt;br /&gt;Los tacones de Marina avanzaron lentamente por el pasillo. El rítmico sonido retumbó en los oídos de su hermana. Eva volvió a entrar en la casa. Sus invitados se quedaron mirándola. Sus ojos parecían perdidos, como si le embargara una profunda tristeza. Pero en seguida se recompuso.&lt;br /&gt;- ¿Qué quería? – se atrevió a preguntar Eduardo.&lt;br /&gt;- Volver a joderme la vida. Pero no. Esta vez no lo va a conseguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignacio entró apresuradamente en la redacción de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;. Intentó pasar desparcibido al cruzar las mesas pero no logró evitar que le abordaran antes de llegar a su despacho. Era Natalia.&lt;br /&gt;- ¡Ignacio! Menos mal que vienes. ¿Dónde está todo el mundo?&lt;br /&gt;- ¿Me vas a pedir tú explicaciones a mí? – respondió groseramente.&lt;br /&gt;- Lo siento, no quería importunarte – se disculpó avergonzada la chica. Su respuesta provocó la reacción del director.&lt;br /&gt;- Discúlpame, estoy algo estresado. Tengo muchos líos en la cabeza.&lt;br /&gt;- Estoy preocupada por Carmen. No ha venido ni ayer ni hoy y tiene pendientes varios reportajes. La estoy llamando y no contesta. Podrá ser muchas cosas pero siempre es muy responsable con su trabajo. ¿Te ha llamado a ti? ¿Sabes si le le ha pasado algo?&lt;br /&gt;- La verdad es que estos días no he estado muy centrado. ¿Has hablado con Eva? A lo mejor ella sabe algo.&lt;br /&gt;- Es que tampoco está mucho tiempo por aquí…&lt;br /&gt;Ignacio miró alrededor y comprobó las ausencias.&lt;br /&gt;- No te angusties. Seguro que no es nada – le dijo finalmente con una media sonrisa antes de girarse y entrar en el despacho. Los ánimos del director no tranquilizaron a Natalia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrales y Alejandra revisaban concienzudamente la documentación que la comisaria había traído hasta la habitación donde el chico vivía con Marta. La hermana de Jimena veía la televisión, ajena a las conversaciones de los dos policías. Un agente controlaba la puerta desde el exterior.&lt;br /&gt;- Creo que habéis investigado poco su estancia en la ciudad. Es decir, ¿por qué alguien que estudió biología se instala aquí y empieza a trabajar en un periódico local? – concluyó Corrales.&lt;br /&gt;- Bueno, ya hemos interrogado a sus compañeros de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;. Apenas la conocían. Y el que más contacto tenía con ella, Chiqui Esteban, apenas ha aportado datos de interés. Hacía meses que no la veía. Sólo contactaba con ella a través de los artículos que enviaba.&lt;br /&gt;- ¿Y habéis estudiado esos artículos?&lt;br /&gt;- Sí, los más recientes. Eran asuntos locales. No hemos encontrado ningún dato de interés ni ninguna pista que nos pudiera llevar a pensar que se sintiera en peligro.&lt;br /&gt;- Por la conversación que tuvo con Marta y por su forma de actuar en los últimos meses, quizá ocultaba algo…&lt;br /&gt;- Bueno, hay un dato que todavía no te he comentado. Jimena, según la autopsia, había dado a luz sólo cuatro días antes de su muerte…&lt;br /&gt;Marta dejó de ver la televisión y se levantó del sillón sobresaltada.&lt;br /&gt;- ¿Qué? ¡Díos mío! Soy tía. Pero, ¿dónde está ese niño?&lt;br /&gt;- Hemos buscado al bebé pero no sabemos nada. No sabemos si iba con él el día de su muerte y el asesino se lo quitó o si está en otro lugar. No sabemos si está vivo o muerto…&lt;br /&gt;- ¡Hay que encontrarlo! ¡Tenéis que encontrarlo! – gritó Marta desesperada mientras Corrales intentaba tranquilizarla con susurros y caricias - ¿No lo entendéis? ¡Es la única familia que me queda!&lt;br /&gt;- Lo buscaremos. Todavía hay muchos sitios que pueden guardar secretos de Jimena – sentenció Corrales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Román movía nervioso la cucharilla de su café. Era el cuarto que pedía mientras aguardaba en el bar. Tenía entre sus manos el papel que le entregó el hombre que le había contratado para las fotos del polígono.&lt;br /&gt;- Quiero verte. Es importante –releyó.&lt;br /&gt;No le hizo falta ver la firma para reconocer la letra. Todavía conservaba otro mensaje similar que apareció junto a su almohada vacía aquella noche al despertar. De aquello ya había transcurrido mucho tiempo. Y ahora ella regresaba. La vio entre las cristaleras del bar y su corazón latió casi al ritmo que marcaban sus zapatos.&lt;br /&gt;- Román. Encantada de verte de nuevo.&lt;br /&gt;- Marina. Estás tan guapa como entonces.&lt;br /&gt;- Me encantaría poder decirte lo mismo.&lt;br /&gt;- Sabes que me cambiaste la vida. Que por tu culpa…&lt;br /&gt;- Por nuestra culpa. No lo olvides nunca.&lt;br /&gt;- Jugaste conmigo. Tardé tiempo en entenderlo pero sé que me utilizaste para vengarte de tu hermana. ¿Sabe ella que has vuelto?&lt;br /&gt;- Sí y no es que se alegre precisamente.&lt;br /&gt;- ¿A qué has venido?&lt;br /&gt;- Necesito que me ayudes.&lt;br /&gt;- Creo que ya te he hecho unas fotos muy interesantes, ¿no? ¿Me podrías explicar qué interés tienen las imágenes de gente entrando en una fábrica?&lt;br /&gt;- Esas fotos me son muy útiles para unos cálculos que estoy haciendo. Pero todavía no puedo contarte nada de eso. Voy a intentar hacer algo bueno para todos.&lt;br /&gt;- No está mal innovar de vez en cuando.&lt;br /&gt;- Nunca pude con tu sarcasmo.&lt;br /&gt;- Ya ves.&lt;br /&gt;- Te estoy hablando muy en serio. No sé si lo conseguiré pero necesito que, si todo sale mal, protejas a mi hermana. ¿Todavía la quieres?&lt;br /&gt;- No sé cómo tienes valor de preguntarme eso después de lo que vivimos…&lt;br /&gt;- ¿Y a mí? ¿Todavía me quieres?&lt;br /&gt;Román no respondió.&lt;br /&gt;- Me da igual. Si no lo haces por ella, hazlo por mí. O viceversa. Sólo necesito saber que cuando llegue el momento estarás a su lado – le dijo la chica con seriedad.&lt;br /&gt;- Nunca pude con tus misterios.&lt;br /&gt;Marina sonrió levemente y se alejó del fotógrafo. Román miró al camarero y reclamó otro café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mauri preparaba unos cócteles en la cocina de Eva mientras la dueña de la casa, Eduardo y Laura seguían analizando la documentación recabada en el domicilio de Jimena. Eran los papeles que Eva había robado en la última visita a la vivienda de la fallecida. Laura soltó la magdalena que acababa de mojar y dio un respingo en la silla. Su repentino movimiento llamó la atención de sus compañeros de investigación.&lt;br /&gt;- ¡Esto es un expediente académico! ¡Y no estudió periodismo!&lt;br /&gt;- Ya es que para trabajar en un periódico no te piden ni el DNI – se lamentó Eduardo.&lt;br /&gt;- A ver trae aquí – Eva le arrebató el papel a Laura y resumió su contenido en voz alta – Por lo visto estudió en la Facultad de Biología y parece ser que no se le daba nada mal. Todo matrícula de honor. ¡Qué pedazo de expediente!&lt;br /&gt;- Eso lo cantaba la Toñi en las fiestas de fin de curso. Que me pongo muy caliente, con tu pedazo de expediente – aportó Mauri desde la cocina. Los demás le ignoraron.&lt;br /&gt;- Pues muy mal tuvo que acabar la pobre de pasar a esas notas a trabajar en un periodicucho para ganar cuatro perras y media – opinó Eduardo.&lt;br /&gt;- Aquí dice que hizo un master en biología avanzada pero... ¡Mierda! Se acaba la página y no da más detalles. ¿Está la continuación por ahí? – se interesó Eva. Laura hizo un repaso rápido a la documentación repartida por la mesa y negó con la cabeza - Sería muy interesante saber cuál fue su promoción y ver quién fue el tutor de su master para preguntarle. El resto del expediente debe de haberse quedado en la casa. Eso me pasa por coger papeles al tuntún…&lt;br /&gt;- ¿No estarás pensando en volver a casa de Jimena? Ya nos arriesgamos bastante, ¿no te parece?&lt;br /&gt;- Si no hay riesgo, no hay noticia. Laura, Mauri. Coged vuestras cosas. Nos vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libertad puso el punto y final a su décima crónica. Le quedaban otras cuatro antes de acabar su jornada laboral. De nuevo acabaría de madrugada. El subdirector, Chiqui Esteban, le había dejado además un mayor número de encargos para el día siguiente antes de marcharse precipitadamente de la redacción para una reunión. Entre ellos, llamar a los redactores y fotógrafos de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; para encargarles los temas del día siguiente. Pero ahora Libertad no encontraba la lista con las previsiones. La buscó entre la montaña de papeles que había acumulado y no la encontró. Sabía que si no cumplía esa tarea recibiría la enésima bronca así que se atrevió a entrar al despacho del subdirector para rescatarla de su ordenador. Estaba encendido. Cerró la puerta para no ser vista. Iba a consultar los documentos recientes cuando se sentó en el sillón. Entonces sintió la comodidad de aquel asiento de piel. Se apoyó sobre el respado y disfrutó de la grandiosidad de aquella habitación llena de premios y fotografías con autoridades. Cerró los ojos y soñó con ser la verdadera dueña de aquel momento. No se dio cuenta en su ensoñación de que el sillón de ruedas se desplazaba hacia atrás hasta que golpeó bruscamente contra la pared. Abrió los ojos avergonzada y comprobó que tras las persianas plastificadas nadie la había visto. Iba a volver al ordenador cuando descubrió un sobre en el suelo. Estaba justo debajo de un gran diploma enmarcado y entendió que el choque con la pared lo había despegado del cuadro colgado. Lo recogió del suelo. Su boca lanzó un suspiro de asombro al comprobar el remite. Era una carta de Jimena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuatro improvisados investigadores llegaron a casa de Jimena. Eva sacó una horquilla del bolso y Eduardo tardó escaso tiempo en abrir la puerta. La subdirectora fue la primera en entrar. Le siguieron el fotógrafo, Mauri y Laura. Eva se fue directa al cajón del que creía haber extraído el expediente académico de la fallecida. Laura revisaba alguna estantenría al otro lado del salón, cuando sintió en la sien el frío de una pistola. Al girarse comprobó que Mauri y Eduardo también estaban siendo encañonados. Ajena a las novedades, Eva estaba vueltas de espaldas hasta que una voz la sorprendió.&lt;br /&gt;- No se te ocurra moverte.&lt;br /&gt;La comisaria Alejandra le apuntaba con un arma. Corrales hacía lo mismo con sus compañeros. Al fondo, Marta observaba la escena aterrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento soplaba de levante y allí, en el muelle, todavía más con más fuerza. El pelo le golpeaba con fuerza en la cara. Aquella era su tercerca cita prevista en el día. Marina caminó por el dique apartándose el cabello con un mano. Le vio al fondo del cantil, justo cuando empezaba el mar.&lt;br /&gt;- Aquí empezó todo, ¿no? – le recordó el hombre sin ni siquiera darse la vuelta, como si la hubiera escuchado llegar a pesar del enorme ruido que provocaba el viento.&lt;br /&gt;- Sí. Pero entonces no estábamos solos.&lt;br /&gt;El señor Chaflers se giró y miró a la chica. Marina tragó saliva pero se esforzó en disimular su desasosiego.&lt;br /&gt;- No voy a permitir que lo hagas – aseveró ella en un tono que sonó a promesa.&lt;br /&gt;- Lo siento. Llegas demasiado tarde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-5866083962244837486?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/5866083962244837486/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=5866083962244837486' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/5866083962244837486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/5866083962244837486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/04/las-tres-citas.html' title='CAPÍTULO X: LAS TRES CITAS'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R_QBForDgzI/AAAAAAAAACA/8tiX7Y_P8QA/s72-c/20071028200311-muelle.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-7458398728729407225</id><published>2008-03-30T20:09:00.006+02:00</published><updated>2008-12-09T13:06:16.977+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO IX: REGRESO INESPERADO</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R-_X-4rDgyI/AAAAAAAAAB4/YthNopWd9Ak/s1600-h/el_regreso_08.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5183599171491562274" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R-_X-4rDgyI/AAAAAAAAAB4/YthNopWd9Ak/s200/el_regreso_08.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; (&lt;em&gt;En capítulos anteriores: Alejandro ha huido y ha dejado en una delicada situación a la comisaria Alejandra, quien decide asumir personalmente la investigación del crimen de Jimena y va visitar a Marta y Corrales, cuya verdadera identidad de policía se encarga de desvelar. Libertad abandona la redacción de El madrugador entre las críticas de sus compañeros por haberse vendido a La verdad. Eva descubre a través de Javier que Jimena dio a luz cuatro días antes de morir, mientras Román inicia su nuevo trabajo haciendo fotos al edificio del polígono industrial, donde Carmen entra y es golpeada en la cabeza violentamente…)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- La primera vez que me pegó fue por haberle dado un café demasiado caliente. Me dio tal bofetada que estuve una semana sin oír nada. Me pidió disculpas y yo le perdoné. Luego vinieron más. Y cada vez más fuertes. Una vez le dije que no podía más, que me iba de casa, que no tenía fuerzas para resistir más golpes. Me encerró cuatro días en el cuarto de baño sin comida. Sinceramente, no sé cómo pude resistir tanto tiempo. En uno de sus viajes fuera de la ciudad, decidí ser valiente. Fui a comisaría y le denuncié. Fue Corrales el agente que me atendió – reveló Marta a la comisaria Alejandra.&lt;br /&gt;- Fue poco antes de que me ascendieran a la unidad central de homicidios – añadió el chico.&lt;br /&gt;- Analizó mi caso y me intentó ayudar. Trató de que el juez decretara medidas preventivas y le encarcelara. Pero, ¿sabe lo que dijo? Que no tenía ninguna consecuencia visible del maltrato y que era mi palabra contra la suya. Al llegar a casa Alejandro ya había vuelto y me dio tal paliza por no estar esperándole que durante una semana no pude moverme.&lt;br /&gt;- Me di cuenta de que por los métodos normales no podría ayudar a Marta. Ese cabrón seguiría en la calle. Quizá le metiéramos en la cárcel unos días pero volvería a salir e iría a por ella. A esas alturas yo me había enamorado.Entonces fue cuando me ascendieron. A mi cargo tuve la investigación de numerosos crímenes sin resolver en la capital. Asesinatos y homicidios sin culpables. Pensé que si Alejandro no pagaba por el suyo, quizás podría pagar por el de otro. Ideamos un plan para dejar pruebas de Alejandro, por ejemplo sus pelos, en el escenario de un crimen. Como responsable máximo de la investigación, sería yo el encargado de involucrarle. Lo teníamos preparado cuando…&lt;br /&gt;- Cuando me llamó mi hermana Jimena. Hacía años que no sabía nada de ella. Estaba muy alterada. Me dijo que me necesitaba. Que estaba en peligro y me tenía que dar algo. Que viajara hasta aquí urgentemente antes de que le pasara algo malo. Yo me quedé muy preocupada pero le dije que Alejandro no me dejaba viajar. Ella no sabía ni quién era él. Y me rogó que acudiera. Estaba llorando. Así que acepté. Quedamos a una hora en un bar llamado &lt;em&gt;La Salamanquesa&lt;/em&gt;, traté de convencer a Alejandro para viajar pero sólo me respondió con una paliza.&lt;br /&gt;- Así que fui yo el que viajó hasta aquí para ese encuentro. Pero llegué tarde. Antes de alcanzar el bar, vi una sombra que corría y alguien que yacía en el suelo. Supe que era Jimena por las fotos y las indicaciones que me había dado Marta. Estaba muerta. Todo fue muy rápido. Se me ocurrió dejar los pelos de Alejandro sobre ella. Escuché llegar a la Policía, saqué la cámara que llevo siempre y me puse a hacer fotos para simular que era fotógrafo de prensa y justificar así mi presencia allí. Pensé que también podía ser una forma de seguir de cerca la investigación sin necesidad de revelarme como policía.&lt;br /&gt;- Fue un plan loco. Utilizar a mi hermana para encarcelar a Alejandro. Pero en aquel momento era lo único que tenía. Mi hermana había muerto y yo seguía con un criminal en casa. Necesitaba una vía de escape. Entiéndame…&lt;br /&gt;Alejandra había escuchado su relato sin inmutarse. Con la mirada, ordenó retirarse a los dos agentes que la acompañaban. Los tres se quedaron solos en la habitación. La comisaria les miró con seriedad.&lt;br /&gt;- Sé por lo que has pasado, Marta. Y te creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorprendentemente, Román acudía puntual a su cita. Le interesaba. Aquel encuentro debía servir para cobrar su suculenta paga por las fotos ante el edificio del polígono industrial. El hombre que le había abordado la primera vez le aguardaba en la barra del mismo bar. El fotógrafo le entregó las imágenes.&lt;br /&gt;- Hay cientos de ellas. Espero que le sirvan.&lt;br /&gt;- Muchas gracias. Aquí tiene lo acordado – ambos se intercambiaron sobres. Los dos comprobaron el contenido con prudencia y con la mirada aprobaron las respectivas entregas. Román extendió el brazo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Ha sido un placer. Aquí me tiene para cuando me necesite.&lt;br /&gt;El hombre le respondió con el mismo gesto pero cuando ambos se estrecharon la mano, Román notó un papel entre sus dedos.&lt;br /&gt;- ¿Qué es esto?&lt;br /&gt;- Ábralo. Es un mensaje para usted.&lt;br /&gt;El fotógrafo obedeció extrañado. Era una cuartilla escrita a mano. Pronto reconoció la autoría. Su corazón latió con intensidad.&lt;br /&gt;- ¿Dóndé está? - preguntó intrigado Román.&lt;br /&gt;- Ha vuelto a la ciudad y quiere verle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo llamó al timbre de la casa de Eva. La subdirectora de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; le había mandado recopilar todas las fotos que le había hecho a a Jimena en vida para tratar de poder obtener alguna pista más. Cuando abrió la puerta, ella hablaba por el móvil.&lt;br /&gt;- Sí, Laura, vente para mi casa (…) Eduardo y yo estamos sobre una pista importante (…) Sí, claro que puede venir Mauri (…) Sí, tengo coctelera, no hace falta que traigas tú ninguna (…) Vale, nos vemos.&lt;br /&gt;Eva colgó, cogió la caja que traía Eduardo y vacío el contenido sobre la mesa principal de su salón. Cientos de imágenes se esparcieron por la madera.&lt;br /&gt;- Tan enamorado estabas de ella que ni te diste cuenta que estaba embarazada… - le reprochó Eva mientras rastreaba las fotos.&lt;br /&gt;- ¿Embarazada? Eso es imposible. No le noté nada.&lt;br /&gt;- ¿Cuáles son las últimas fotos que le hiciste?&lt;br /&gt;Eduardo echó un vistazo por encima y seleccionó algunas sin demasiada seguridad.&lt;br /&gt;- Pueden tener unos tres meses. La verdad es que últimamente salía poco.&lt;br /&gt;- Aquí lleva ropa más ancha. Si estaba embarazada, estaba haciendo un esfuerzo por ocultarlo. Pero, ¿por qué?&lt;br /&gt;- Quizás no quería que el padre se enterase.&lt;br /&gt;- Quizá el padre del niño es el asesino.&lt;br /&gt;- Pero, ¿la asesina no era una mujer?&lt;br /&gt;- Quizás Jimena se lío con un hombre casado, la esposa se enteró y la mató. Pero no sé… creo que este caso es algo más complicado – Eva se fijó de nuevo en las fotos - ¿Por qué en todas las fotos lleva una flor en la mano?&lt;br /&gt;- Ya te lo dije. Siempre iba con una rosa.&lt;br /&gt;- O era una hortera o esas flores son una pista fundamental. Piensa. Chaflers monta una empresa de flores donde se reúne una especie de secta. Sabemos que Jimena plantaba flores en su casa y siempre iba con una rosa en la mano. Y también sabemos que Chaflers tenía acceso libre a casa de Jimena, donde, por cierto, su invernadero ha sido saqueado.&lt;br /&gt;Eva miró a Eduardo, quien parecía que hacía tiempo que había dejado de escucharla. Miraba las imágenes y tenía los ojos llorosos .&lt;br /&gt;- Aún la quieres, ¿no?&lt;br /&gt;- No sé. Es como si durante estos últimos días me hubiese olvidado de ella y ahora, de nuevo, su recuerdo…&lt;br /&gt;- He sido una insensible haciéndote traer estas fotos. Lo siento…&lt;br /&gt;- No te preocupes. ¿Cuándo vamos a investigar a ese Chaflers?&lt;br /&gt;- Tenemos que ser cautos. Nuestra amistad con Laura nos puede permitir acercarnos a él. Creo que ella ignora todo sobre su padre. Pero a ella debemos darle los datos justos. Por si acaso… &lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¿Y Natalia? ¿Y Chiqui Esteban? Ellos estaban también en esa reunión extraña de la secta...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Hay tantos cabos sueltos. Pero a Natalia hay que cogerla un día por banda...&lt;br /&gt;- Por cierto, ¿has hablado con Román? - preguntó Eduardo para cambiar de tercio.&lt;br /&gt;- Y dale con Román. Mira, no le deseo ningún mal… Si quieres habla con él y dile que se entreviste directamente con Ignacio. Por si él le quiere dar una oportunidad...&lt;br /&gt;- Lo sabía. Aún sientes algo por él. Todavía queda algo entre vosotros.&lt;br /&gt;- No te equivoces, Eduardo… - pero no terminó la frase. Eva volvió a dirigir su mirada hacia las fotos de Jimena. En una de ellas, la chica salía de comprar el pan. Llevaba un jersey anchísimo, una bolsa con la compra en una mano y en la otra una rosa de un intenso rojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Natalia acabó su reportaje. En la redacción de &lt;em&gt;El madrugado&lt;/em&gt;r había numerosos puestos vacíos. Su compañera Carmen no había acudido a trabajar. Le había dejado numerosos mensajes pero no contestaba. Ningún jefe le había pedido explicaciones porque, entre otras razones, tampoco ninguno había acudido a su trabajo. El despacho de Ignacio permanecía cerrado desde temprano. Se había excusado por la mañana y no había regresado. Ni el jefe de edición, Corrales, ni la subdirectora, Eva, habían aparecido por el periódico. En cambio, en &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; la actividad era frenética. Libertad no había parado desde que se sentó frente al ordenador. Antes había ido a un pleno municipal, tres ruedas de prensa y había cubierto la inauguración de una exposición de pintura. Chiqui Esteban entró en la redacción tras varias horas de ausencia y la saludó.&lt;br /&gt;- ¿Qué, Libertad? ¿Qué hay de nuevo en el crimen de Jimena?&lt;br /&gt;- Pues no he podido investigar nada. Vengo de un pleno y de…&lt;br /&gt;- Mira, aquí no se te paga por dar excusas. Ya no eres una becaria. Queremos resultados.&lt;br /&gt;- Pero…&lt;br /&gt;- Mal empiezas una frase si la inicias con un pero…&lt;br /&gt;- Ahora me pongo con eso.&lt;br /&gt;El subdirector sonrió y se marchó a su despacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La comisaria Alejandra se sentó en la cama de la habitación de Marta y Corrales e invitó a ambos a hacer lo mismo en las dos sillas de las que disponía el cuarto.&lt;br /&gt;- Tendría razones suficientes para meterles a los dos en la cárcel. Pero creo que se cometería una injusticia. Así que debemos llegar los tres a un acuerdo. No abandonarán la ciudad de momento… - Pero Alejandro vendrá a por mí… - suplicó Marta.&lt;br /&gt;- Le pondré vigilancia especial. No se preocupe. Tendrá usted la consideración de testigo protegido.&lt;br /&gt;- Nada le detendrá…&lt;br /&gt;Alejandra se acercó a Marta y le agarró las manos para tranquilizarla.&lt;br /&gt;- Le aseguro que nunca más le volverá a hacer daño. Es una promesa personal… - entonces miró a Corrales – Necesito su ayuda. He oído que usted es un gran policía. Su ascenso no fue regalado. Sinceramente, estoy bastante perdida con las dos últimas muertes, la de Jimena y la de una cantante que murió en el mismo bar que Marta quedó con su hermana. Creo que ambos están vinculados.&lt;br /&gt;- Haré lo que pueda. Trabajaremos juntos.&lt;br /&gt;- Sí, pero usted mantendrá su identidad aquí como fotógrafo. Le necesito en &lt;em&gt;El Madrugador&lt;/em&gt;. Sé que tengo un chivato en mi comisaría, alguien que está facilitando toda la información sobre las investigaciones a la prensa. Quiero su nombre y así me olvidaré que usted ha colocado pruebas falsas en el escenario de un crimen…&lt;br /&gt;Corrales asintió y rubricó con su mirada el pacto con la comisaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eva abrió la puerta tras escuchar el timbre. Laura y Mauri la saludaron.&lt;br /&gt;- ¡Hola, Eva! A ver si me animáis a éste que está de capa caída… - dijo Laura entrando en la casa de la subdirectora con varias bolsas – He traído la merienda.&lt;br /&gt;- Pero si aquí sólo hay botellas de Bayleys... –se extrañó Eduardo al revisar su contenido.&lt;br /&gt;- Sí, pero he traído magdalenas para mojar.&lt;br /&gt;- Laura, aquí hemos venido para cosas serias. Mauri, siéntate donde quieras y pongámonos a trabajar – sentenció Eva en tono serio.&lt;br /&gt;Durante un tiempo los cuatro analizaron las pistas de las que disponían y ordenaron algunos datos. Eva les relató a Laura y Mauri lo que sabían del parto de Jimena y la llamativa insistencia de la chica en llevar siempore una flor en la mano aunque la periodista omitió cualquier información sobre los vínculos que habían encontrado entre la fallecida y Chaflers, el padre de Laura. Ninguno parecía sacar conclusiones certeras y sus indagaciones parecieron estancarse cuando sonó, de nuevo, el timbre.&lt;br /&gt;- ¿Quién es? ¿Esperas a alguien? – preguntó el fotógrafo.&lt;br /&gt;- La verdad es que no.&lt;br /&gt;Eva se levantó y se acercó hasta la puerta. Cuando abrió, el gesto de la subdirectora cambió de pronto.&lt;br /&gt;- ¡Marina!&lt;br /&gt;- Hola, Eva. Te he echado de menos.&lt;br /&gt;- ¿Cómo coño te atreves a venir aquí?&lt;br /&gt;Desde el fondo del salón, los otros tres seguían curiosos la conversación.&lt;br /&gt;- ¿Quién es? – preguntó Laura a Eduardo, quien también se había mostrado sorprendido por la visita.&lt;br /&gt;- Es su hermana – respondió el fotógrafo.&lt;br /&gt;- Pues para ser familiar directo, no parece que le tenga mucho cariño.&lt;br /&gt;- ¿Cómo te sentaría a ti haber descubierto a tu hermana montándoselo con tu novio en tu propia cama? &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-7458398728729407225?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/7458398728729407225/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=7458398728729407225' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/7458398728729407225'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/7458398728729407225'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/03/captulo-ix-regreso-inesperado.html' title='CAPÍTULO IX: REGRESO INESPERADO'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R-_X-4rDgyI/AAAAAAAAAB4/YthNopWd9Ak/s72-c/el_regreso_08.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-6845076590863156963</id><published>2008-03-28T09:12:00.003+01:00</published><updated>2008-12-09T13:06:17.196+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO VIII: NADIE ESTÁ SOLO</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R-yr9IrDgxI/AAAAAAAAABw/5iT0gmTkHZQ/s1600-h/20071127143750-soledad.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182706337985037074" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R-yr9IrDgxI/AAAAAAAAABw/5iT0gmTkHZQ/s200/20071127143750-soledad.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;(En capítulos anteriores: A la comisaria Alejandra todo le son problemas. La investigación sobre el asesinato de Jimena María Alcollante no avanza y, para colmo, ahora tiene sobre la mesa otra muerte, la de la Toñi. Laura decide aliarse con Eva para encontrar al asesino que mató a su amiga pero los datos que ella manejaba están ahora en poder de Libertad, la becaria de El madrugador, que ha decidido vendérselo al periódico rival. Marta quiere huir de la ciudad pero Corrales la convence para que se quede. Todavía ignora que el novio de la chica, Alejandro, ha escapado de los calabozos y se ha apoderado de varias armas…)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los dos principales periódicos de la ciudad competían por la mañana en titulares. &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; volvía a destacar con la primicia de la huida de Alejandro de la comisaría. “El detenido por el crimen de Jimena huye armado con varias pistolas”. &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; desconocía esa información pero, en cambio, llevaba a portada las últimas palabras pronunciadas por la Toñi antes de morir. “Me ha matado una mujer, al igual que a Jimena”, decidió titular finalmente Libertad en la que era su primera crónica en su nuevo trabajo. Ignacio, el director de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;, leyó la prensa rival indignado. Pero Eva le ganó en rabia cuando entró en su despacho. Eduardo la seguía.&lt;br /&gt;- Esta tía es una guarra, por decirle algo fino – gritó la subdirectora – hay que meterle un puro para que se acuerde de lo feo que es robar una información en una redacción y pasársela a otra.&lt;br /&gt;-Ya – respondió lacónicamente Ignacio.&lt;br /&gt;- ¿Pero no la vais a denunciar? ¡Que estaba trabajando aquí y ha publicado en otro medio! Eso es querellable…&lt;br /&gt;- Si al menos le hubiésemos hecho un contrato todavía le podíamos reclamar algo…&lt;br /&gt;- Desde luego que la cosa está fatal. Eso sí. Ella misma se ha cavado su propia tumba. A ver cuánto dura con esas aves de rapiña que hay en &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;…&lt;br /&gt;- No me lo esperaba de ella. Parecía simpática – aportó Eduardo.&lt;br /&gt;- Tú es que tienes un ojito clínico para la gente… - Eva salió del despacho pero antes de cerrar la puerta miró a Ignacio. Parecía abatido - ¿Estás bien? – se interesó.&lt;br /&gt;- Sí, es que últimamente duermo mal.&lt;br /&gt;- Cuídate. Eres el único director que tenemos… - Eva salió del despacho junto al fotógrafo. De repente, Eduardo se detuvo.&lt;br /&gt;- Creo que he tenido una revelación.&lt;br /&gt;- ¿Otra? Estás sembrado últimamente.&lt;br /&gt;- Creo que la que vendió tus fotos simpáticas…&lt;br /&gt;- Es una manera de decirlo.&lt;br /&gt;- La que las vendió fue ella. Libertad robó las fotos a Román y se las dio a &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;- No te inventes absurdeces para salvar a tu colega. Los dos conocemos a Román y ese cabrón le dio mis fotos privadas a su periódico.&lt;br /&gt;- Te digo que no. Román renunció a &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; para no entregar esas cintas. Me lo dijo a mí. Lo que pasa es que no quiso decirme que fue Libertad la que le robó las fotos.&lt;br /&gt;- ¿Y por qué iba Román a renunciar a su trabajo por mí?&lt;br /&gt;- Tú me llamarás cenutrio algunas veces pero la que no te enteras de nada eres tú. Román aún te quiere. Tanto que ahora está vagando por ahí en busca de un trabajo para no perjudicarte a ti.&lt;br /&gt;El fotógrafo se alejó y dejó pensativa a Eva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Román tenía frío. Había pasado la noche en la primera jornada laboral en su nuevo empleo y se despertó casi entumecido dentro de su coche. No era, sin duda, el trabajo de su vida pero le pagaban extraordinariamente bien. De todas maneras no entendía muy bien el encargo. Tomar fotos a todos los que entraran en aquel edificio del polígono industrial. Por la noche había habido poco movimiento pero ya le habían avisado que esa tarde se esperaba la llegada de un elevado número de personas. No preguntó la razón de sus imágenes al hombre que le ofreció esa tarea. Se limitó a coger los mil euros de adelanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandra colgó el teléfono con brusquedad. La comisaria había recibido la enésima llamada. Esta vez había sido el subdelegado del Gobierno, que le exigía explicaciones y soluciones inmediatas por la huida de Alejandro. Había encargado a todos sus agentes batir las calles de la ciudad en busca del fugitivo pero las primeras horas no habían dado resultado. Llamó a Javier. El policía entró en el despacho tímidamente.&lt;br /&gt;- ¿Deseaba algo?&lt;br /&gt;- ¿Qué novedades hay?&lt;br /&gt;- De momento, no hay rastro. Debe de haberse ocultado en alguna casa pero no creo que haya podido salir de la ciudad. Hay controles en todas las salidas.&lt;br /&gt;- ¡Ten muy claro que si yo caigo con esto, caemos todos! – le gritó al agente – ¡Quiero resultados pronto!&lt;br /&gt;- Estamos intentándolo pero no es fácil.&lt;br /&gt;- Lo que va a ser fácil en cortar cabezas. Sé que quieren la mía.&lt;br /&gt;- Haremos lo que podamos.&lt;br /&gt;- Eso no es suficiente. Quiero mucha cautela. Y tener a la prensa alejada. Sé de algún agente que anda por ahí cantando a los periodistas por peteneras. ¡Y aquí no canta nadie! Si reúno alguna prueba de quién ha sido, será la primera cabeza que ruede por esta comisaría. ¿Me entiendes?&lt;br /&gt;Javier tragó saliva y asintió. Alejandra cogió su arma, la enfundó y abandonó su despacho. El agente frunció el ceño y se mostró indignado. No soportaba que aquella mujer le llamara la atención. Cogió su teléfono móvil.&lt;br /&gt;- ¿Eva? Soy Javi. Necesito verte. Tengo datos muy interesantes que nadie sabe. Es hora de decir todas las verdades.&lt;br /&gt;Al otro lado, la periodista aceptaba la invitación del policía. Por la información que podía prestarle y por buscar una vía de escape. En los últimos días había acumulado demasiada tensión. Cuando colgó, Laura la sorprendió por detrás.&lt;br /&gt;- Hola, Eva.&lt;br /&gt;- ¿Qué tal, Laura?&lt;br /&gt;- Había pensado en que nos reuniéramos los cuatro del equipo de investigación.&lt;br /&gt;- Pero, ¿de qué me hablas?&lt;br /&gt;- Sí de Eduardo, Mauri, tú y yo. Tenemos que ponernos a trabajar ya para encontrar a la asesina de la Toñi y de Jimena, ¿no te parece? He pensado en quedar en mi casa para merendar. Si quieres, traéis vosotros las pastas y yo pongo el tequila.&lt;br /&gt;Eva pensó que sería una buena idea poder tener acceso a la casa de Chaflers y aceptó la invitación con simulada ilusión. Fue entonces cuando, a lo lejos, observó como Libertad entraba en la redacción de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;- ¡Seguridad! ¡Que llamen a seguridad! – exclamó la subdirectora.&lt;br /&gt;Laura trató de abalanzarse sobre la ex becaria pero Eva la agarró.&lt;br /&gt;- ¡Ladrona! ¡Da la cara! ¡Que has vendido a la Toñi! ¡No hables más de mi amiga! - se desgañitó Laura.&lt;br /&gt;Libertad se sentó tranquilamente en la que había sido su mesa. En una caja que llevaba en un brazo comenzó a meter varias cosas.&lt;br /&gt;- Sólo he venido a recoger mis cosas. No quiero saber nada de unas ordinarias como vosotras.&lt;br /&gt;- Ordinaria eres tú. Como hubiese dicho la Toñi, lo que tú has montao me lo paso por todo el mandao.&lt;br /&gt;- Desde luego, qué poco nivel hay aquí. Menos mal que ya me voy – Libertad terminó de llenar su caja y pasó desafiante ante Eva y Laura.&lt;br /&gt;- Vas muy equivocada en tu carrera. No sabes lo que estás haciendo – le advirtió la subdirectora.&lt;br /&gt;- Sólo he luchado por mi dignidad.&lt;br /&gt;Libertad abandonó la redacción del periódico con la cabeza alta mientras seguía recibiendo rimas obscenas por parte de Laura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta y Corrales hacían las maletas apresuradamente. La chica lloraba desconsolada. No había podido detener su llanto desde que se enteró de la noticia de la huida de Alejandro. Sabía que iría a por ella. Corrales trató de tranquilizarla pero lo dio por imposible. Se sumó al movimiento nervioso de introducir sus enseres en varias bolsas con las que pretendían huir esa misma tarde. Una llamada a la puerta les hizo temblar. Ambos se miraron y Marta amagó con escaparse por la ventana hasta que sonó una voz.&lt;br /&gt;- ¡Abran! Somos la policía.&lt;br /&gt;Corrales movió la puerta con el pestillo y sólo abrió del todo cuando comprobó la presencia de varios agentes con la comisaria Alejandra al frente. La policía entró en la habitación y observó las maletas.&lt;br /&gt;- ¿Tienen ustedes pensado marcharse de la ciudad?&lt;br /&gt;Marta se derrumbó. Corrales no sabía cómo explicar su presencia en la habitación.&lt;br /&gt;- Ustedes dos tienen mucho que contarnos antes de irse. Les hemos estado vigilando estos días. Es curioso que usted duerma con otro hombre mientras su novio estaba detenido por matar a su hermana.&lt;br /&gt;- No es lo que parece, se lo aseguro – balbuceó la chica.&lt;br /&gt;- Además de vigilarles, les hemos investigado a ambos – dijo Alejandra dirigiéndose a Corrales – y hemos descubierto cosas muy interesantes sobre usted.&lt;br /&gt;- No sé a que se refiere - le respondió simulando indiferencia.&lt;br /&gt;- Mentir no está nada bien. Y menos viniendo de un policía de la unidad central de homicidios. ¿Verdad agente Jorge Corrales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las horas pasaron dentro del coche. Román soportó el aburrimiento entreteniéndose con varias latas de coca-cola light y un buen número de bocatas que fueron saciando su apetito. Era el dinero que más fácil iba a ganar pero que menos interesante le estaba resultando conseguir. El fotógrafo se iba a echar la enésima cabezada cuando, a lo lejos, vio a una chica intentando entrar en el edificio. Sacó su teleobjetivo y no tardó en descubrir que era Carmen, la redactora de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;, a la que conocía de varias ruedas de prensa. La chica golpeó varias veces la puerta del edificio y pareció abrirse automáticamente. Entonces desapareció de su vista. En su cámara quedaron almacenadas una decena de fotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El edificio estaba oscuro. No se escuchaba a nadie. Carmen avanzó lentamente. No entendía por qué Ignacio y Natalia habían quedado en un lugar tan tenebroso. Supuso que se trataría de algún extraño y morboso juego entre ambos. Estaba dispuesta a desenmascararles. Quería comprobar la traición de su compañera pero, en el fondo, deseaba que todo fuera mentira y que todavía le quedase alguna oportunidad con el director. Siguió caminando pero no encontró nada. Sólo oscuridad y silencio. De pronto, sintió miedo y empezó a temblar.&lt;br /&gt;- ¿Ignacio? ¿Natalia?&lt;br /&gt;Su voz resonó pero no hubo respuesta. Iba tanteando la pared hasta que se detuvo asustada. Había avanzado tanto que ya no sabía el camino de regreso. Atisbó un poco de luz al final de un pasillo. Aceleró el paso pero, cuando pasó junto a una puerta abierta, sintió un profundo golpe en la cabeza. Se desmayó al sentir la sangre que corría por su rostro. Sólo llegó a escuchar una voz metálica:&lt;br /&gt;- La intrusa ha sido interceptada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eva y Javi se quitaron el estrés mutuamente tras un suculento almuerzo en la casa del policía. La periodista se incorporó sobre la cama y el chico la rodeó con sus brazos.&lt;br /&gt;- Lo necesitaba, de verdad. No nos va mal juntos, ¿no?&lt;br /&gt;- He de irme, Javi. Tengo una reunión. Me dijiste que tenías algo que contarme.&lt;br /&gt;- Mira, la comisaria Alejandra está muy perdida. Pero temo que su inutilidad nos hunda a todos. Así que prefiero que todo salga a la luz para que la echen rápidamente. Los jefazos se enfadarán todavía más si siguen saliendo datos a pesar del secreto de sumario.&lt;br /&gt;- Al grano, Javi.&lt;br /&gt;- Hay un dato que nadie sabe y que reveló la autopsia de Jimena.&lt;br /&gt;- Pero ya publicamos los resultados de la autopsia. Tú me la pasaste.&lt;br /&gt;- Estaba incompleta. Hubo páginas que se reservaron.&lt;br /&gt;- ¿Y qué decían?&lt;br /&gt;- Jimena había dado a luz sólo cuatro días antes de su muerte.&lt;br /&gt;- ¿Qué?&lt;br /&gt;- Desde entonces estamos buscando a ese niño. Al hijo de Jimena. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-6845076590863156963?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/6845076590863156963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=6845076590863156963' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/6845076590863156963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/6845076590863156963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/03/captulo-viii-nadie-est-solo.html' title='CAPÍTULO VIII: NADIE ESTÁ SOLO'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R-yr9IrDgxI/AAAAAAAAABw/5iT0gmTkHZQ/s72-c/20071127143750-soledad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-899485062636599725</id><published>2008-03-24T08:04:00.004+01:00</published><updated>2008-12-09T13:06:17.296+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO VII: SIEMPRE HAY UNA SALIDA</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R-dS_orDgwI/AAAAAAAAABo/8544583xon4/s1600-h/puertaabiertakx2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181201149516284674" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R-dS_orDgwI/AAAAAAAAABo/8544583xon4/s200/puertaabiertakx2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;(En capítulos anteriores. La Toñi aparece apuñalada en La salamanquesa. Es Laura la que descubre horrorizada el cuerpo. Román revela a Libertad que dispone de imágenes comprometidas de su anterior pareja, Eva, quien está más preocupada por desvelar claves del crimen de Jimena María Alcollante. Junto a Eduardo, sigue la pista de una empresa de flores, propiedad de Chaflers, en cuya nave principal descubren la reunión de una extraña secta. Mientras, Marta es interrogada por la policía y tiene que encararse con su novio detenido, Alejandro, quien no duda en amenazarla de muerte). &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;A la comisaría Alejandra se le complicaba el trabajo por momentos. Sin ninguna clave nueva tras la detención de Alejandro, la investigación sobre el crimen de Jimena María Alcollante parecía estancarse. Su única prueba seguían siendo pelos del arrestado encontrados en la ropa de la víctima. Ahora, además, tenía un nuevo asesinato sobre la mesa. El agente Javier le acababa de llevar a su despacho los últimos datos.&lt;br /&gt;- Se trata de Manuel García Arriero, de 56 años, más conocido como La Toñi, una imitadora de artistas que solía actuar en el tugurio donde ha aparecido muerta. Del camarero y dueño del bar no hemos podido sacar nada. Dice que le golpearon por detrás y que no vio nada. Luego está la chica que llamó a la policía. Es periodista y trabaja en &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;…&lt;br /&gt;- Estos periodistas son una plaga…&lt;br /&gt;- Su testimonio tampoco ha aportado nada. Si le digo la verdad, tengo la sensación de que nos iba a contar más cosas pero, de repente, se arrepintió.&lt;br /&gt;- O se lo está reservando para publicarlo a cuatro columnas. Quiero que me la traigas al despacho. No quiero intromisiones periodísticas…&lt;br /&gt;- Hay algo más. Laura es hija del empresario Chaflers.&lt;br /&gt;- ¿Y?&lt;br /&gt;- Se lo digo porque usted es nueva aquí pero ese hombre es muy poderoso. Es uno de los más ricos de la ciudad y del país.&lt;br /&gt;- Eso a mí no me incumbe. Y ahora váyase…&lt;br /&gt;Javier abandonó el despacho de la comisaria algo azorado mientras Alejandra comenzó a revisar el papeleo que se le acumulaba en la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanecía cuando una barca cruzó la bahía.&lt;br /&gt;- Que tus cenizas se las lleve el viento de levante, por detrás y por delante – Mauri abrió la urna y las cenizas de La Toñi salieron despedidas al aire y cayeron lejos, en el agua. Laura abrazó al camarero.&lt;br /&gt;- Eso que has dicho ha sido precioso. A ella le hubiese gustado mucho.&lt;br /&gt;- Gracias, Laura. Tú eras, junto conmigo, su única amiga. No sé que voy a hacer ahora.&lt;br /&gt;- No hables en singular. Ahora estamos unidos. ¿Y sabes lo que nos une? Sólo un objetivo: encontrar al asesino de la Toñi.&lt;br /&gt;- Pero, ¿por qué no le has dicho a la policía todo lo que te dijo la Toñi?&lt;br /&gt;- A la Toñi la policía no le gustaba nada. Ya sabes lo que decía, ¿no?&lt;br /&gt;- ¿En mi boca no entra una mosca sino una polla como una rosca?&lt;br /&gt;- Sí, eso también lo decía. Pero yo me refería a que ella no se fiaba de la policía. No me gusta a mí esa porra, prefiero Sodoma y Gomorra.&lt;br /&gt;Mauri no pudo evitar emocionarse.&lt;br /&gt;- La echaré tanto de menos.&lt;br /&gt;- Juntos encontraremos a la guarra que la mató. Sólo sabemos que es una mujer y que fue la misma que asesinó a Jimena. Así que tenemos que centrarnos los dos en saber más sobre el crimen. Y creo que tengo la solución…&lt;br /&gt;Mauri condujo la barca hasta la orilla. En la playa estaba aparcado el coche del señor Chaflers. Laura se despidió de su amigo y entró en el vehículo.&lt;br /&gt;- Sé que estás pasándolo mal y he venido a apoyarte – le dijo el padre a su hija.&lt;br /&gt;- Se me ha muerto una amiga mía – rompió a llorar ella y se acurrucó en el pecho de su progenitor.&lt;br /&gt;- Tranquila, Laura. Ella ya descansa en paz.&lt;br /&gt;El hombre acarició el pelo de la joven mientras, a través de la ventanilla, miraba como Mauri amarraba la barca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrales regresó de trabajar. Llevaba la cámara en la mano cuando entró en la habitación del hotel donde residía Marta estos días tras el asesinato de su hermana. Al abrir la puerta vio que la chica introducía en una gran maleta todos sus enseres.&lt;br /&gt;- ¿Qué haces, Marta?&lt;br /&gt;La joven no le hizo caso y siguió metiendo sus ropas como si no hubiese escuchado entrar el chico. Estaba nerviosa y lloraba. Corrales se acercó hasta ella y la detuvo intentando abrazarla.&lt;br /&gt;- ¿Qué te ocurre?&lt;br /&gt;- ¡No podemos estar más tiempo aquí! Hay que irse – le dijo deshaciéndose de los brazos del hombre para continuar con el equipaje.&lt;br /&gt;- Marta, tranquílizate y dime lo que ha pasado.&lt;br /&gt;- La perra de la comisaria me hizo hablar con él – balbuceó entre lágrimas - y me lo dijo claramente. Lo sabe todo. Todo. Y me va a matar. ¡Me va a matar! – Marta se derrumbó y se dejó caer sobre la cama. Corrales se arrodilló ante ella y apoyó sus manos sobre las rodillas de la chica.&lt;br /&gt;- No puede hacerte nada. Entiendo que tengas miedo de él por todo lo que te hizo. Pero esto lo ideamos juntos para que no volviera a hacerte daño. Y lo hemos conseguido.&lt;br /&gt;- Yo no planeé nada. Todo fue idea tuya.&lt;br /&gt;- Lo hice porque te quiero y porque quiero que seas feliz.&lt;br /&gt;- No puedo ser feliz mientras Alejandro pueda hacerme daño.&lt;br /&gt;- Pero ya no puede hacerte daño. ¡Va a ir a la cárcel!&lt;br /&gt;- ¡Tengo miedo! Y estoy cansada de huir…&lt;br /&gt;Marta se abrazó a Corrales y lloró desconsolada.&lt;br /&gt;- Aguarda sólo una semana más, cuando entre en prisión preventiva, los dos nos marcharemos para iniciar una vida juntos. Ese es nuestro plan. Nos lo prometimos. Y las promesas están para cumplirlas.&lt;br /&gt;- Sólo una semana y nos vamos...&lt;br /&gt;El fotógrafo asintió sonriendo y ambos se besaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eva entró en la redacción de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; en medio de un murmullo generalizado. En muchas mesas se veían claramente numerosos ejemplares de la edición especial de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;, en cuya portada aparecía una foto de grandes dimesiones con la periodista exclusivamente tapada con una página de periódico. En páginas interiores había más fotos de ella semidesnuda y el gran titular: Una periodista para todo, que encabezaba un artículo en el que se hacía un rápido repaso de la vida de la reportera centrándose, sobre todo, en lo más escabroso de su historial amoroso. En la página web de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;, también se había colgado un vídeo en el que Eva despotricaba contra toda la cúpula empresarial y el director de su diario. La periodista cruzó el pasillo directa hacia el despacho del director, tratando de simular que los comentarios en voz baja que iba dejando atrás no le afectaban.&lt;br /&gt;- Me alegra que hayas venido sin necesidad de que te llamara – le agradeció Ignacio.&lt;br /&gt;- He venido en cuanto he visto la portada de esa basura que llaman &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;- Nuestros servicios jurídicos ya están en marcha. Les vamos a denunciar por atentando al honor. Se les va a caer el pelo.&lt;br /&gt;- Sé quién es el promotor de todo esto…&lt;br /&gt;- No me importa quién ha sido. Sólo quiero que sepas que te apoyaré en todo…&lt;br /&gt;- Sé que han colgado un vídeo mío por Interne en el que digo unas cositas...&lt;br /&gt;- No hace falta que digas nada. También te defenderé ante los jefes. Ya les he convencido de que se trata de una maniobra por tu recién nombramiento…&lt;br /&gt;Eva se había preparado un discurso para justificar aquellas deshonrosas imágenes pero se vio sorprendida por el respaldo sin fisuras del director.&lt;br /&gt;- Gracias, Ignacio. No me esperaba esto. Estás siendo muy bueno y comprensivo conmigo.&lt;br /&gt;- No te mereces menos – le dijo sonriendo – ahora sal ahí y con la cabeza muy alta mandas a todo el mundo a trabajar, ¿vale?&lt;br /&gt;- De acuerdo – Eva se giró y estaba a punto de salir cuando el director la detuvo.&lt;br /&gt;- Oye, ¿de verdad crees que soy un niñato superficial hijo de papá al que le viene grande el puesto?&lt;br /&gt;- Eso lo dije hace mucho y estaba un poco perjudi…&lt;br /&gt;- Es broma. No hace falta que justifiques nada. Vete, anda.&lt;br /&gt;La periodista salió del despacho avergonzada pero, ante el resto de la redacción, se recompuso rápidamente. Dio dos gritos, lanzo media docena de órdenes y sintió una enorme sensación de alivio. Libertad se le acercó.&lt;br /&gt;- Me imagino que la bronca del director ha tenido que ser gorda, ¿no? Menuda putada te han hecho los de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;. Espero que no haya sanciones para ti. Yo te apoyaré siempre – le aseguró la becaria.&lt;br /&gt;- No necesitaré tu apoyo, bonita. Tengo todo el que necesito del director. Y ahora hazme cuatro copias de esto y ponte con la agenda – le instó entregándole una enorme pila de folios.&lt;br /&gt;Libertad no pudo disimular un amargo desconcierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo llegó puntual a su cita con Román en el bar donde siempre tomaban el café entre trabajo y trabajo. Soprendentemente, Román había llegado antes y ya estaba esperándole en la barra.&lt;br /&gt;- Menuda la has líado. No querrás escuchar la de barbaridades que Eva ha soltado por su boca sobre ti. Y tengo que decir que, en esta ocasión, te mereces casi todas. Soy tu amigo pero esto ha sido demasiado. Venderte así… - le reprochó el fotógrafo de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;- No sigas por ahí, Eduardo. Yo no he hecho.&lt;br /&gt;- Sí, claro, eso es muy fácil decirlo pero creo que Eva sabe muy bien quién le hizo esas fotos tan… picaronas, por decirlo, finamente.&lt;br /&gt;- Yo le hice las fotos pero no fui yo quien se las dio al periódico. De hecho, me autodespedí para no tener que entregarle ninguna imagen de Eva. Supe que querían hundirla y preferí irme del periódico para no contribuir. Alguien me robó esas imágenes.&lt;br /&gt;- ¿Y sabes quién es?&lt;br /&gt;- Sí, pero eso es cosa mía y ya estoy tratando de arreglarlo. ¿Cómo está Eva? ¿No la habrán echado?&lt;br /&gt;- Acabo de hablar con ella. Echa pestes sobre ti y creo que habló de utilizar unas tijeras con cierta parte de tu cuerpo pero, por lo demás, decía que el director la había apoyado y que &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; le iba a presentar una querella a &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;. Lo peor es que Eva había accedido a darte trabajo en el diario. Claro que eso fue antes de que tu archivo privado se publicase en toda la ciudad…&lt;br /&gt;- La he cagado, ¿no?&lt;br /&gt;- Yo diría que más bien que sí ¿Qué vas a hacer ahora?&lt;br /&gt;- No te preocupes por mí. He conseguido un trabajillo haciendo retratos en un campeonato de minibasket…&lt;br /&gt;- ¿Y de eso vas a vivir?&lt;br /&gt;- Supongo que me tendré que poner las pilas. Ya debo tres meses del alquiler. Si te enteras de algo…&lt;br /&gt;- Claro, pero si necesitas dinero, algo que puedo prestar. No mucho pero algo…&lt;br /&gt;- Gracias, Edu. A pesar de mis cagadas, es bueno saber que siempre hay un amigo… Pero en este lío me he metido yo solo, y yo solo tendré que salir.&lt;br /&gt;Eduardo se despidió y se marchó del bar. Román pidió otra coca-cola light y mientras la esperaba un hombre, sentado a su lado, comenzó a hablarle.&lt;br /&gt;- No he podido evitar oír su conversación. Y creo que tengo un trabajito que podría interesarle.&lt;br /&gt;- ¿Y quién es usted?&lt;br /&gt;- Considéreme un aliado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la redacción de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;, Eva repasaba su reportaje sobre la muerte de la Toñi, cuando notó que alguien la observa por detrás. Al volverse, vio que era Laura.&lt;br /&gt;- No quería molestarte, Eva. Simplemente, ¿se sabe algo nuevo de la muerte de la Toñi?&lt;br /&gt;- Iba a llamarte ahora, Laura. Sé que era amiga tuya y que fuiste tú quien la encontraste muerta. Debió de ser muy duro. ¿Cómo te sentiste? – le preguntó Eva con la libreta y el bolígafo a punto.&lt;br /&gt;- Tenemos que hablar pero sin apuntes ni grabadoras de por medio. Es muy importante.&lt;br /&gt;Laura cogió de la mano a la subdirectora y se la llevó a la sala de las máquinas de comidas y bebidas. Se aseguró de que no había nadie cerca y comenzó a hablar en voz baja.&lt;br /&gt;- Eva, me tienes que prometer que esto que te cuente ahora no saldrá publicado. Al menos, no de momento.&lt;br /&gt;- Si hay algo que he respetado siempre son las gargantas profundas…&lt;br /&gt;- Sí, algo de eso he leído sobre ti en &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; pero vamos a lo que vamos. ¿Puedo confiar en ti?&lt;br /&gt;- Claro, de compañera a compañera. ¿Qué sabes?&lt;br /&gt;- La Toñi fue testigo del crimen de Jimena. Ella lo vio todo. Yo cometí el terrible fallo de contárselo a todo el mundo. Y creo que mi indiscrección le ha salido muy cara. El asesino debió enterarse de que la Toñi podía desemascararle y decidió adelantarse a que ella aportase los datos.&lt;br /&gt;- Pero la policía no halla ningún vínculo entre ambas muertes.&lt;br /&gt;- Ella me lo confesó antes de morir. La persona que le había clavado el cuchillo es la que sólo días antes había matado de la misma forma a Jimena. Y te digo más… Era una mujer.&lt;br /&gt;Eva se quedó sorprendida por la revelación y, por primera vez, confió en Laura.&lt;br /&gt;- Eso que dices, ¿lo sabe alguien más?&lt;br /&gt;- Sólo Mauri, el dueño de &lt;em&gt;La salamanquesa&lt;/em&gt; y muy amigote mío.&lt;br /&gt;- Pues no debes contárselo a nadie más.&lt;br /&gt;- No lo haré pero tienes que comprometerte a algo.&lt;br /&gt;- Dime.&lt;br /&gt;- Sé que pocos en este periódico confían en mí por ser la hija de Chaflers y haberme bebido en esta redacción media destilería irlandesa. Pero te prometo que soy una buena periodista. Y se lo debo a la Toñi. Déjame ayudarte con esta investigación. Encontremos a la asesina.&lt;br /&gt;La subdirectora dudó por unos momentos pero se dejó llevar por los ojos llorosos de Laura.&lt;br /&gt;- De acuerdo.&lt;br /&gt;Y ambas sellaron su pacto con un apretón de manos que acabó en abrazo. Las dos dejaron la sala de las máquinas pero la habitación no se quedó vacía. Libertad salió del rincón donde había permanecido oculta y desde donde lo había podido escuchar todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Natalia se levantó de su asiento tras más de una hora ante la pantalla.&lt;br /&gt;- Necesito un cigarrillo. ¿Me acompañas fuera? – le preguntó a Carmen.&lt;br /&gt;- No, gracias, estoy muy liada – le respondió con sonrisa forzada.&lt;br /&gt;Natalia se alejó a la terraza y Carmen no dudó en levantarse apresuradamente para sentarse delante del ordenador de su compañera. Lo primero que hizo fue buscar algún documento reciente pero no encontró nada de interés así que se dio prisa en rastrear el correo electrónico. Esperaba ver algún mensaje de Ignacio pero no apareció. Revisó cajones y folios pero nada de lo que veía sació su urgente curiosidad. Cuando levantó la vista, un mensajero la saludó. Llevaba un paquete en la mano.&lt;br /&gt;- ¿Natalia?&lt;br /&gt;Carmen miró a su alrededor para comprobar que nadie en la redacción había escuchado al joven.&lt;br /&gt;- Sí, soy yo.&lt;br /&gt;- Le traigo un paquete. Fírmeme aquí.&lt;br /&gt;La periodista rubricó como pudo el papel que le entregó el chico y se apoderó del envío. Corrió a ocultarse en el cuarto de baño para abrirlo. Era una especie de vestido blanco con bordados dorados. Le pareció hermosísimo y sintió enormes celos. Dentro de la caja, había una nota.&lt;br /&gt;- Esta noche en la nave industrial. Cuatro golpes secos y dos más seguidos. Lleva nueva capa – leyó extrañada.&lt;br /&gt;Carmen supuso que Ignacio le escribía en clave para no descubrir su relación con Natalia. Al final del mensaje se recordaba la dirección de la nave y la hora de la cita.&lt;br /&gt;- Allí estaré yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libertad avanzaba a paso rápido por la calle hasta que se detuvo ante un gran edificio. Volvió a cortar el sonido del móvil. Era la enésima llamada de Román. Sabía que el fotógrafo trataba de contactar con ella para reprocharle el haber utilizado sus imágenes. Pero no estaba para esa conversación. Sus planes no habían salido tal y como los había planeado. Así que había decidido tomar las riendas de su nueva vida. Entró en la redacción de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; y buscó sin preguntar el despacho del subdirector, Chiqui Esteban. El hombre estaba reunido con varias personas cuando entró sin llamar. Pareció interrumpir una discusión.&lt;br /&gt;- Perdone. Soy Libertad y busco a Chiqui Esteban.&lt;br /&gt;- Estamos en una reunión, ¿no se ha dado cuenta? -e contestó.&lt;br /&gt;- He sido becaria de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; y tengo información sobre el crimen de Jimena María Alcollante que creo que puede interesarle mucho a su periódico.&lt;br /&gt;Chiqui Esteban se disculpó ante los hombres que se reunían en su despacho y se llevó a la joven a una habitación anexa.&lt;br /&gt;- ¿Usted me envió las fotos de Eva?&lt;br /&gt;- Sí. Y ahora tengo datos que harán temblar la investigación policial.&lt;br /&gt;- Me la he jugado ante los dueños del periódico con las fotos de esa petarda pero que me quiten lo bailao. El video colgado en Internet ha batido record de visitas. ¿Qué tienes?&lt;br /&gt;- Tengo las últimas palabras de la asesinada en &lt;em&gt;La salamanquesa&lt;/em&gt;. Ambos crímenes están conectados.&lt;br /&gt;- Me parece interesante. Pero, ¿por qué iba a fiarme de ti? No te conozco de nada.&lt;br /&gt;- Traigo esta información fresquita de la redacción de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;. Las ventas de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; han caído un 20% en los ultimos seis meses. Su puesto está ahora mismo en el aire y yo le estoy aportando las únicas noticias de interés que usted ha publicado en mucho tiempo. Con ello, volverá a fastidiar a Eva. Me necesita y lo sabe.&lt;br /&gt;- ¿Qué quieres a cambio?&lt;br /&gt;- Me conformo con un contrato de redactora y mi nombre junto a la información de portada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La comisaria Alejandra volvía a hacer horas extras. Desde que aterrizó en el cargo apenas dormía y lo peor era que su esfuerzo parecía no dar resultados. La investigación seguía completamente estancada y sus superiores no hacían más que presionarla. El tiempo máximo de detención de Alejandro se había agotado y el juez había exigido que el arrestado fuera conducido a su despacho para tomarle declaración. Ordenó a los agentes trasladar al detenido desde el calabozo a los juzgados. La comisaria sabía que carecía de pistas definitivas para sostener su encarcelamiento pero confiaba en que el temor generado en la ciudad llevase al magistrado a tomar esa medida preventiva. Sin embargo, ni ella misma ya estaba convencida de que Alejandro fuera el asesino de Jimena. De lo único que estaba segura es de que él y su novia Marta ocultaban algo. Alejandra resolvió esperar la decisión del juez en casa. Recogió sus cosas. Notó el revuelo nada más salir del despacho. Había gritos y carreras. Agentes cruzaban velozmente los pasillos sin orden. Fue Javier el que se dirigió a ella para informarle de lo que ocurría.&lt;br /&gt;- Alejandro se ha escapado y ha robado varias armas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-899485062636599725?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/899485062636599725/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=899485062636599725' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/899485062636599725'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/899485062636599725'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/03/captulo-vii-siempre-hay-una-salida.html' title='CAPÍTULO VII: SIEMPRE HAY UNA SALIDA'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R-dS_orDgwI/AAAAAAAAABo/8544583xon4/s72-c/puertaabiertakx2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-183224916367757642</id><published>2008-03-19T08:41:00.004+01:00</published><updated>2008-12-09T13:06:17.561+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO VI: EL RASTRO DE LA SANGRE</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R-DI2dFKS1I/AAAAAAAAABg/1z95hKSIaMs/s1600-h/Sangre.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5179360409320835922" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R-DI2dFKS1I/AAAAAAAAABg/1z95hKSIaMs/s200/Sangre.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;(En capítulo anteriores: Román fracasa en su intento de conseguir trabajo en El madrugador debido a una recién ascendida Eva, quien rechaza cualquier posibilidad de favorecer al fotógrafo. Al menos, consigue el consuelo de Libertad. Laura trata de convencer a sus compañeros de redacción de su investigación sobre el crimen pero la credibilidad de su fuente, la Toñi, resulta nula. La comisaria interroga al primer detenido por la muerte de Jimena, Alejandro, cuya novia, y Corrales celebran el éxito de su misterioso plan).&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Libertad abrió los ojos. La persiana permitía entrever que ya era de día. A su lado, seguía durmiendo Román. Se levantó. Comenzó a vestirse cuando el chico se despertó.&lt;br /&gt;- ¿Ya te vas? – le preguntó él mientras bostezaba.&lt;br /&gt;- Sí, tengo que pasar por casa antes de ir al periódico.&lt;br /&gt;- Oye, gracias – dijo mientras se sentaba en la cama – me has ayudado mucho.&lt;br /&gt;- Tú lo que tienes que hacer es olvidarte de esa petarda de Eva.&lt;br /&gt;- No puedo. La verdad es que yo no me porté muy bien con ella en el pasado. Pero ella tampoco se ha portado demasiado bien conmigo. Y pensar que por ella he perdido mi trabajo.&lt;br /&gt;- ¿Dejaste tu trabajo por ella? ¿Por qué? No lo puedo entender.&lt;br /&gt;- En fin, el subdirector estaba enfadado con ella por unas cosas que Eva había publicado sobre él. Me amenazó con despedirme si no reunía documentación comprometida de ella. Y de Eva tengo imágenes que harían temblar un país entero.&lt;br /&gt;- Ah, ¿sí?&lt;br /&gt;- De hecho, llegué a reunir algunas fotos y las metí en ese sobre – el fotógrafo señaló la mesa donde reposaban las imágenes que había seleccionado – Estuve a punto de entregárselas pero, al final, pensé que le fallaría a ella y a mí mismo. También seguí tu consejo.&lt;br /&gt;- E hiciste bien – le respondió Libertad tras hacer una pausa – ponerte a su nivel no es la solución.&lt;br /&gt;Román se levantó de la cama.&lt;br /&gt;- Me doy una ducha rápida y te llevo a casa – le susurró a la chica mientras le daba un beso. Libertad esperó a que el fotógrafo entrara en el cuarto de baño. Miró el sobre encima de la mesa. Y sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrales también se levantó de la cama. Marta dormía pero era sólo una apariencia porque antes de que el joven se apartara, ella le agarró por la cintura.&lt;br /&gt;- ¡Qué feliz soy! Ya podemos estar tranquilos. Esta misma tarde haré las maletas y nos iremos a casa. Empezaremos nuestra vida juntos.&lt;br /&gt;- No debemos precipitarnos, Marta. Si nos fuéramos ahora, podrían sospechar de nosotros. Y lo que menos debemos hacer es llamar la atención. Debemos permanecer aquí de momento. Yo, en el periódico. Y tú, como hermana y novia desconsolada.&lt;br /&gt;- Estoy harta de fingir.&lt;br /&gt;- Lo que tienes que hacer es concentrarte para no meter la pata en el interrogatorio. Esa comisaria es dura de pelar. Te lo digo con conocimiento de causa.&lt;br /&gt;- ¿La conoces?&lt;br /&gt;- No, pero tengo referencias de ella por mis colegas. Además Alejandro ha podido arremeter contra ti. Si ata algunos hilos, puede pensar mal de su querida novia.&lt;br /&gt;- Si me hizo lo que me hizo, yo ya sé que no es de fiar. Pero, tranquilo, me sé muy bien mi papel.&lt;br /&gt;El fotógrafo sonrió y ambos se besaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Natalia acababa de recibir un correo electrónico. Lo leyó algo preocupada pero no pudo terminarlo porque Carmen, su compañera de mesa en &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;, la interrumpió.&lt;br /&gt;- ¿Qué haces?&lt;br /&gt;- Pues trabajar, ¿qué voy a estar haciendo? – le contestó mientras minimizaba la página con rapidez.&lt;br /&gt;- Me tienes que ayudar, Natalia. He pensado en organizar una quedada de la redacción esta noche. Así invito a Ignacio y tengo oportunidad de conocernos más de cerca.&lt;br /&gt;- ¿Y qué tengo yo que ver con eso?&lt;br /&gt;- Es que, ya que a mí no me hace mucho caso, a lo mejor si se lo propones tú como algo general de toda la redacción, accede más fácilmente.&lt;br /&gt;- Esta noche no puedo Carmen.&lt;br /&gt;- Siempre estás liada. Tú no eres ni amiga ni compañera ni nada. Pero, ¿qué es eso tan raro que haces cada noche? ¿Con quién estás liada y no me lo cuentas?&lt;br /&gt;- Con nadie.&lt;br /&gt;Natalia se alejó y se acercó a la máquina de café. El director salió de su despacho y se aproximó a la chica. También quería tomar algo de beber. La periodista no se percató de la presencia de Ignacio y cuando se dio la vuelta le arrojó el contenido de su vaso.&lt;br /&gt;- ¡Otra vez! ¿En esta redacción nadie mira por donde va?&lt;br /&gt;- Lo siento. Qué torpe estoy – lamentó Natalia mientras trataba de secar el estropicio sobre la camisa del director.&lt;br /&gt;- No pasa nada, tonta. La tintorería te la descuento del sueldo y ya se arregla todo.&lt;br /&gt;Ambos empezaron a reír a carcajadas. El director apoyó su mano sobre el hombro de Natalia. Carmen observaba la escena desde lejos con profunda indignación.&lt;br /&gt;- Pero, qué tonta he sido. Ahora lo entiendo todo. Y yo que creía que era mi amiga. Pero esto no se queda aquí. Ya verás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eva y Eduardo regresaron a la casa de Jimena. El fotógrafo probaba suerte con una horquilla prestada pero la cerradura se le resistía.&lt;br /&gt;- He hablado con Ignacio, ¿sabes? – dijo ella para hacer tiempo mientras él seguía peleándose con la puerta.&lt;br /&gt;- ¿Hablar sobre qué?&lt;br /&gt;- Sobre Román. He estado pensando y creo que me pasé con él. Supongo que si me pidió trabajo es porque está bastante necesitado. Así que le he pedido a Ignacio que le contrate.&lt;br /&gt;- ¿Y qué te ha contestado?&lt;br /&gt;- Que haga lo que yo quiera que para eso soy la nueva subdirectora. Pero que no quiere conflictos en la redacción. Es que, ya sabes, yo le conté un poco de lo que iba la cosa…&lt;br /&gt;- Me parece muy bien. Él se pondrá muy contento. Así trabajaremos juntos y no nos tendremos que pelear por el mejor sitio. Eso, si el nuevo no nos jubila a todos. Dos días y ya es jefe de edición.&lt;br /&gt;- A mí ese tío no me da buena espina…&lt;br /&gt;- ¡Ya está!&lt;br /&gt;La puerta acababa de abrirse. Ambos entraron con sigilo. De nuevo, la casa parecía vacía. Eva fue la más valiente y corrió a abrir los primeros cajones que encontró.&lt;br /&gt;- Pero, ¿buscamos algo en concreto? – le preguntó el fotógrafo.&lt;br /&gt;- Todo y nada. Cualquier cosa nos puede servir pero, sobre todo, si tiene relación con Chaflers. Ahora que sabemos que entra aquí con suma facilidad, tenemos que encontrar qué es lo que les unía.&lt;br /&gt;Eduardo se adentró un poco más en la casa mientras la chica metía papeles que encontraba en una bolsa, aunque no parecía muy convencida de lo que hacía. De pronto, el fotógrafo se alertó.&lt;br /&gt;- ¡Díos mío!&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa?&lt;br /&gt;- ¡Las flores! – exclamó señalando el solarium que ya habían visto el día anterior.&lt;br /&gt;- ¿De qué flores me hablas?&lt;br /&gt;- ¿No te acuerdas? El otro día en esa habitación había un montón de flores y ya no queda ninguna.&lt;br /&gt;- ¿Y para eso tanto alboroto?&lt;br /&gt;- Creo que las flores, Eva, son más importantes de lo que pensamos. He investigado por Internet a Chaflers y resulta que acaba de hacerse con dos empresas, una dedicada a la producción de gas con una nueva planta en la bahía, y otra, una distribuidora en el polígono industrial de ¿a qué no sabes qué?.&lt;br /&gt;- ¿De flores?&lt;br /&gt;- Ahí estamos. Creo que Jimena trabajaba para Chaflers en ese negocio. Y si esas flores han desaparecido será por algo&lt;br /&gt;Eva lució una amplia sonrisa y Eduardo no supo interpretarla.&lt;br /&gt;- Te parece una tontería, ¿no? - murmuró avergonzado el fotógrafo.&lt;br /&gt;- Todo lo contrario. Me has sorprendido. No esperaba ese ramalazo de periodismo de investigación tan bestial de un fotógrafo.&lt;br /&gt;- Somos mejores de lo que te piensas.&lt;br /&gt;- Son demasiados años de rutina viendo siempre lo mismo. Y ahora, ¿sabes lo que vamos a hacer?&lt;br /&gt;- ¿Ir a la redacción a poner todo esto en papel?&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué vamos a poner en papel si no tenemos nada? De verdad, que eres lo peorcito que hay. Ahora mismo nos vamos a ese polígono industrial. Hay una empresa de flores que nos espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura llegó a su mansión. Esperaba una nueva noche de aburrimiento hasta las tantas cuando vio en el garaje el coche de su padre. Corrió a la puerta. Cuando la abrió, el señor Chaflers estaba de pie en el salón, junto a la chimenea.&lt;br /&gt;- ¡Papá! ¡Has vuelto! ¿Cuánto tiempo llegas aquí? – le preguntó visiblemente emocionada mientras le abrazaba.&lt;br /&gt;- He llegado esta mañana. ¿Y qué tal todo?&lt;br /&gt;- Muy bien pero necesito 6.000 euros.&lt;br /&gt;- Pero si ya te di ese dinero para el lote de manzanilla.&lt;br /&gt;- Sí, pero yo te pedí La Guita y tú me enviaste Hornimans. Además el dinero no es para beber. Es para mi trabajo. Quiero comprar a una fuente, como los buenos periodistas.&lt;br /&gt;- Pero, ¿por qué ibas a hacer eso?&lt;br /&gt;- Es que el periódico no me quiere dar… bueno no tiene fondos para pagarle a la Toñi, que es una artistaza que no veas que canta en &lt;em&gt;La salamanquesa. &lt;/em&gt;Tendrías que ver cómo interpreta &lt;em&gt;Como una ola&lt;/em&gt;. Es que se te caen los pelos del sombrajo… Bueno, a lo que iba, que además de artista es fuente porque ella vio todo el crimen de Jimena María Alcollante pero me pide 6.000 euros por la información&lt;br /&gt;- ¿ Que ella lo vio todo? ¿Y por qué no va a la policía?&lt;br /&gt;- Porque a ella no le gusta la policía. Lo resume en su frase: ese agente que me la ponga en la frente.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- Te juntas con una gente.. Toma – dijo firmando un cheque que entregó en la mano a su hija – Todo sea por la felicidad de mi niña. Ambos volvieron a abrazarse. Ella, con sonrisa ilusionada. Él, con semblante serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chiqui Esteban apagó la luz de su despacho en &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;. Cuando estaba a punto de entrar en el ascensor, un redactor le detuvo.&lt;br /&gt;- Perdone, subdirector…&lt;br /&gt;- ¿Qué quieres? Ya me iba. Y tengo prisa.&lt;br /&gt;- Acaban de enviarle este sobre. Por fuera dice que es importante y urgente.&lt;br /&gt;Chiqui revisó el contenido sin mostrárselo a quien se lo había entregado. El subdirector rio complacido.&lt;br /&gt;- ¿Es importante? – curioseó el redactor.&lt;br /&gt;- Muy importante. Ahora tengo una cita importante pero volveré. Diles a los de cierre que reserven una página y un faldón en la portada. Mañana daremos de que hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta entró en la comisaría. Javier la acompañó hasta el despacho de Alejandra, quien la aguardaba con rostro severo. La chica mantenía sus grandes gafas oscuras.&lt;br /&gt;- Esto no es Gran Hermano. ¿Se podría quitar usted las gafas?&lt;br /&gt;- Es que soy fotosensible.&lt;br /&gt;- Ya. Bueno, le agradezco que haya venido. Me imagino que no lo estará pasando muy bien. Su novio ha sido detenido por matar a su hermana. ¿Qué tiene que decir?&lt;br /&gt;- Que me parece muy fuerte – contestó mientras rompía en llanto.&lt;br /&gt;- No tengo tiempo para lágrimas. ¿Qué sabe usted del asesinato de su hermana?&lt;br /&gt;- Ya se lo dije todo. No tengo ni idea. Sólo que Jimena me llamó cuatro días antes y me advirtió de lo peligroso que era Alejandro. Pero nada más.&lt;br /&gt;- ¿Y no sintió curiosidad por ese mensaje? Su hermana llevaba años sin contactar con usted y, de repente, esa llamada. ¿Sabe? He llegado a dudar de que esa llamada se hubiese producido…&lt;br /&gt;Marta tragó saliva.&lt;br /&gt;- Pero hemos comprobado en la factura de teléfono de su hermana que así fue. ¿Nos está ocultando algo?&lt;br /&gt;- ¿Yo? Para nada. Sólo le digo la verdad.&lt;br /&gt;- Levántase, me imagino que quiere hablar con su novio.&lt;br /&gt;A la chica se le cambió la cara.&lt;br /&gt;- ¿Yo? Ejem… no sé si estoy preparada.&lt;br /&gt;Pero la comisaria no le hizo caso. La cogió del brazo y ambas salieron del despacho, recorrieron un largo pasillo y llegaron a una puerta. Era la sala de interrogatorios. Alejandra le hizo un gesto para que pasara. Marta temblaba. Javier, que acompañaba a las mujeres, abrió la puerta y dejó paso a la joven. La comisaria se quedó fuera. En el interior de la habitación esperaba sentado Alejandro.&lt;br /&gt;- Hola – saludó tímidamente Marta.&lt;br /&gt;El joven, con la mirada perdida, se acercó lentamente a su novia mientras el policía custodiaba la puerta. Extendió sus manos y la abrazó. Su boca se acercó al oído de Marta.&lt;br /&gt;- Gracias por venir – dijo en voz alta pero enseguida añadió susurros para que el agente no le escuchara – Sé que estoy aquí por tu culpa. Pagarás por ello.&lt;br /&gt;Marta trataba de zafarse del abrazo pero él lo intensificó.&lt;br /&gt;- Te voy a matar en cuanto salga de aquí. Lo sabes, ¿no? – volvió a murmurar y de repente elevó el volumen – Te quiero un montón. Yo soy inocente. Y tú lo sabes.&lt;br /&gt;La chica lloraba. Por el miedo y por el dolor que le producían los brazos de su novio. Tras el falso espejo, la comisaria observaba la escena.&lt;br /&gt;- Estos dos ocultan algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era de noche y el polígono industrial estaba vacío. Dos sombras cruzaron una de sus calles. Eva y Eduardo buscaban la empresa de flores de Chaflers. Por fin la encontraron pero cuando iban a entrar vieron a una mujer que llamaba al gran portón. Los dos trabajadores de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; se escondieron tras un coche.&lt;br /&gt;- ¿La has visto? ¡Era Natalia! – se sorprendió Eva.&lt;br /&gt;- Pero, ¿ella no está en Cultura? De verdad, que tenéis un lío de secciones.&lt;br /&gt;- Aquí es que la gente no respeta ya nada. Tenemos que entrar ahí sea como sea.&lt;br /&gt;Ambos se acercaron al edificio. Lo rodearon y no tardaron en descubrir una ventana abierta accesible. No sin esfuerzo, lograron colarse en el interior tras utilizar varias cajas apiladas. Ya dentro escucharon una extraña música. El sonido fue el rastro que siguieron para avanzar por el inmueble. Subieron varias escaleras. Tardaron en ver luz. Habían accedido a unos pasillos en alto que rodeaban la planta baja. Los dos se miraron extrañados. Casi un centenar de personas se vestían con capas blancas y se tapaban las caras con capuchas del mismo color. Entre ellas, estaba Natalia. Eva no tardó en reconocer otro rostro conocido. El de Chiqui Esteban, el subiderector de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué es esto? – preguntó intrigado Eduardo.&lt;br /&gt;- Todo menos una empresa de flores – le contestó Eva.&lt;br /&gt;Ambos se sobresaltaron cuando la música cobró volumen. La multitud blanca se colocó en perfecto orden dirigiendo la vista hacia un palco con un atril.&lt;br /&gt;- ¡Hossana! ¡Hossana! – cantaban todos.&lt;br /&gt;De pronto, una especie de sacerdote, vestido con una túnica negra y roja y con la cara cubierta por una máscara de grandes dimensiones apareció tras una cortina y se colocó frente al atril.&lt;br /&gt;- ¡Se acerca el día, hermanos! ¡Hay que estar preparados! ¿Lo estáis? – proclamó en tono solemne.&lt;br /&gt;Una afirmación colectiva resonó en la nave industrial e hizo temblar a los dos testigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura caminaba feliz por las oscuras calles del centro. Llevaba el cheque de su padre en el bolso. Llegó a &lt;em&gt;La salam&lt;/em&gt;anquesa. Era el día de descanso en el bar pero sabía que encontraría allí a su propietario y a la Toñi, que aprovechaba esta jornada para ensayar. La puerta estaba entreabierta. Ella terminó de abrirla. El club parecía vacío, aunque las luces estaban encendidas.&lt;br /&gt;- ¿Mauri? ¿Toñi? Traigo el dinero para que me cuentes toda la verdad.&lt;br /&gt;Al entrar, vio que el dueño del bar yacía en el suelo inconsciente.&lt;br /&gt;- ¡Mauri! ¡Díos mío! ¿Qué ha pasado!&lt;br /&gt;El chico no respondía a los golpes que le daba Laura. Pero, de pronto, abrió los ojos.&lt;br /&gt;- ¡Mauri! ¿Qué ha ocurrido?&lt;br /&gt;- Alguien me ha golpeado por detrás. No sé qué ha pasado.&lt;br /&gt;- ¿Y la Toñi?&lt;br /&gt;- Estaba en su camerino.&lt;br /&gt;Laura cruzó el bar corriendo. Llegó hasta la habitación de la artista. La cantante yacía en el suelo entre un gran charco de sangre. La chica gritó horrorizada, se agachó y le agarró la cabeza con suavidad.&lt;br /&gt;- ¡Toñi! ¿Qué te han hecho?&lt;br /&gt;- Mmmmm – respondió con una voz bajísima&lt;br /&gt;- ¡Estás viva! Díos mío. Voy a llamar una ambulancia – suspiró mientras trataba de sacar el móvil del bolso pero la Toñi la agarró con una mano.&lt;br /&gt;- Me muero toa.&lt;br /&gt;- Tranquila, todo saldrá bien. Vendrá un médico muy guapo y te sacará de aquí. Ya verás. Te pondrás bien – le respondió llorando.&lt;br /&gt;- Para una cosa que me clavan en quince años y tenía que ser un cuchillo jamonero…&lt;br /&gt;- No te preocupes, Toñi… Todo saldrá bien.&lt;br /&gt;- Laura, éste es mi fin… - musitó.&lt;br /&gt;- ¡No! ¿Quién te ha hecho esto? ¿Ha sido el mismo que mató a Jimena?&lt;br /&gt;- Sí… - respondió ya con un hilo de voz casi inaudible.&lt;br /&gt;- ¿Quién ha sido el cabrón?&lt;br /&gt;- No era un hombre. Era una mujer…&lt;br /&gt;Y, en ese momento, la Toñi se desvaneció. Habían sido sus últimas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-183224916367757642?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/183224916367757642/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=183224916367757642' title='27 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/183224916367757642'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/183224916367757642'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/03/captulo-vi-el-rastro-de-la-sangre.html' title='CAPÍTULO VI: EL RASTRO DE LA SANGRE'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R-DI2dFKS1I/AAAAAAAAABg/1z95hKSIaMs/s72-c/Sangre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-6876890659041367444</id><published>2008-03-17T00:44:00.010+01:00</published><updated>2008-12-09T13:06:17.722+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO V: LA TRAICIÓN DEL AMOR</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R92x2dFKS0I/AAAAAAAAABY/hYT7xmiSqOs/s1600-h/corazÃ³n+roto.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5178490695623265090" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R92x2dFKS0I/AAAAAAAAABY/hYT7xmiSqOs/s200/coraz%C3%B3n+roto.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;(En capítulos anteriores: El misterioso fotógrafo Corrales ha sido fichado por El madrugador tras conseguir las imágenes clave del asesinato de Jimena María Alcollante. Otro fotógrafo, Román, de La verdad, ha renunciado a su puesto para no traicionar a la que fue su amor, Eva, quien ha descubierto que existe relación entre la joven muerta y el conocido empresario Chaflers, el padre de Laura, otra periodista que ha indagado en los bajos fondos sobre el crimen. Un crimen que ya tiene su primer detenido: Alejandro, el cuñado de la fallecida)&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; lo había vuelto a conseguir. En exclusiva llevaba a portada la primera detención por el caso del asesinato de Jimena María Alcollante. Eva había recibido la llamada de su confidente policial, Javier, apenas media hora antes de que se cerrarse la edición. Corrió a la redacción y escribió una página entera bajo el titular: La Policía detiene al cuñado de Jimena como presunto autor del crimen. La periodista ya estaba buscando fotos de archivo cuando Corrales, el nuevo fotógrafo, se presentó en la redacción con una tarjeta llena de imágenes del momento del arresto. Sin duda, alguien también le había informado. Y no había sido ella.&lt;br /&gt;- No sé cómo lo has hecho. Cuando a mí me han avisado, el tío ya estaba en los calabozos. Y estas fotos son del hotel donde fue detenido – le dijo la redactora cuando terminó de escribir.&lt;br /&gt;- ¿Yo te pido a ti explicaciones de cómo encuentras las noticias?&lt;br /&gt;- No, pero yo me muevo mucho en el ambiente policial… Así que ya me contarás quién te informa a ti…&lt;br /&gt;- Es que aquí estáis muy mal acostumbrados. Yo no soy de los que esperan a que me lleguen las noticias. Yo voy a ellas.&lt;br /&gt;- Y has llegado el primero…&lt;br /&gt;- No sólo he llegado el primero. He sido el único. No lo olvides…&lt;br /&gt;El fotógrafo se alejó. El móvil de la periodista sonó repentinamente. Era Eduardo.&lt;br /&gt;- Hola, Edu. Sí, ya he terminado (…) No, todavía no he podido hablar con Ignacio de lo que hemos visto en casa de Jimena (…) De momento, creo que lo mejor es no decir nada (…) Ese tío es muy poderoso y tenemos que tener esa información muy atada (…) Hay que seguir muy de cerca a la hija. Hay que aprovecharse de que trabaja aquí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esas horas de la madrugada, Laura seguía en &lt;em&gt;La salamanquesa&lt;/em&gt;, el club donde actuaba cada noche la Toñi.&lt;br /&gt;- ¡Toñi! Eres una pedazo de artista. ¡Qué grande eres! Vales por dos.&lt;br /&gt;- Chocho, eso es que te has bebido catorce cubatas y ves doble.&lt;br /&gt;- Toñi, ¿y es verdad que la Jimena venía aquí mucho?&lt;br /&gt;- Y cada vez con un maromo distinto. Yo soy una mujer madura y tengo el coño como una cerradura pero ésa estaba en la flor de la vida y tenía to el poderío en el chumi metío.&lt;br /&gt;- ¿Y el día de la muerte también vino?&lt;br /&gt;- Yo ese día estaba muy perjudicada. Me había tomado tres pacharanes.&lt;br /&gt;- Sé de lo que me hablas.&lt;br /&gt;- No me acuerdo de mucho y to lo veía turbio. Pero la Jimena sí vino. Ahora, no me preguntes con qué maromo vino porque yo estaba ciega como una perra.&lt;br /&gt;- ¿Y viste con quién se marchó? Justo después la mataron…&lt;br /&gt;- Como te he dicho yo lo vi todo pero mantener este cuerpazo cuesta lo suyo…&lt;br /&gt;- No te entiendo, Toñi.&lt;br /&gt;- Que esa información te va a costar mucho parné.&lt;br /&gt;- Qué poquita vergüenza tienes.&lt;br /&gt;- Todo lo que tengo de morro lo tengo de potorro. Y tengo que decir que mi boquita se va a quedar cerrada hasta que no vea los billetes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, Ignacio observaba orgulloso en su despacho la edición del periódico que dirigía. A &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; ni siquiera le había dado tiempo a publicar la noticia de la detención de Alejandro. En cambio, &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; lucía una página entera con imágenes impactantes del arresto. Llamaron a la puerta.&lt;br /&gt;- Pase.&lt;br /&gt;Libertad, la becaria, se asomó.&lt;br /&gt;- ¿Se puede?&lt;br /&gt;- Sí, claro. Tú eres la única que tiene educación en esta redacción y llama antes de entrar.&lt;br /&gt;- Le quería preguntar por mi reportaje del ibis eremita. He visto que no ha salido. Había trabajado bastante en él…&lt;br /&gt;- Bueno, tuvimos que levantar bastantes cosas con el tema del crimen. Lo tuyo puede esperar.&lt;br /&gt;- Es un ave en vías de extinción, ¿sabe?&lt;br /&gt;- Lo sé, pero hay otras prioridades. Y, sinceramente, entre la exclusiva de Eva y tus pajaritos creo que es fácil elegir.&lt;br /&gt;Libertad respiró profundamente antes de hablar.&lt;br /&gt;- Yo discrepo… - pero el director no la dejó terminar y la interrumpió.&lt;br /&gt;- Llámate a toda la redacción, que estén en el descansillo en quince minutos. Tengo algo importante que comunicar.&lt;br /&gt;La becaria salió indignada del despacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandro daba vueltas sin parar en la sala de interrogatorios, una pequeña habitación con una mesa, dos sillas una frente a la otra y un espejo. La comisaria entró acompañada de un agente que se quedó de pie junto a la puerta. La policía se sentó y le hizo un gesto al detenido para que hiciera lo mismo. El chico se resistió pero terminó cediendo.&lt;br /&gt;- Esto es un tremendo error y se arrepentirán…&lt;br /&gt;- No creo que amenazarme sea lo más indicado para usted teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra… Lo mejor es que colabore.&lt;br /&gt;- ¿Colaborar? Me acusan de un asesinato que no he cometido…&lt;br /&gt;- En breve, llegará su abogado pero he pensado que no estaría de más hablar entre usted y yo en confianza.&lt;br /&gt;- Yo a usted no la conozco de nada. Lo único que sé es que me ha detenido sin pruebas.&lt;br /&gt;- Lamento decirle que se equivoca. ¿Cuándo fue la última vez que vio a Jimena?&lt;br /&gt;- Hace mucho tiempo.&lt;br /&gt;- Eso es mentira y usted lo sabe.&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué sabrá usted de mi vida?&lt;br /&gt;La comisaria se levantó airada.&lt;br /&gt;- Usted estuvo con Jimena la noche que murió. Y por mucho que intente negarlo, no podrá. Porque hay restos de ADN suyos en el cuerpo de su cuñada.&lt;br /&gt;- Eso es imposible.&lt;br /&gt;- Dígaselo al informe forense que le sitúa como único sospechoso de haber matado a Jimena María Alcollante. Lo tiene muy crudo. Así que lo mejor es que cuente de una vez toda la verdad.&lt;br /&gt;Alejandro se calló por un momento. Tras pensarse su respuesta, volvió a hablar.&lt;br /&gt;- Hay alguien que quiere involucrarme en esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la redacción de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; aguardaba el mensaje del director.&lt;br /&gt;- ¿Para qué nos habrá reunido? - se interesó Natalia.&lt;br /&gt;- ¿Querrá confesarme su amor en público? – sugirió Carmen.&lt;br /&gt;- ¿Habrá reconsiderado la importancia del ibis eremita? – se cuestionó Libertad.&lt;br /&gt;- Con la de cosas que tengo acumuladas… - se lamentó Eva.&lt;br /&gt;- ¿Habrá que hacer fotos de esta reunión? – se preguntó Eduardo.&lt;br /&gt;- ¿Por qué no ponen Bayleys en la máquina de café? – protestó Laura.&lt;br /&gt;Ignacio apareció y se situó estratégicamente entre Eva y Corrales. El nuevo fotógrafo no solía aparecer por la redacción tan temprano.&lt;br /&gt;- Gracias por estar todos aquí. Hoy hemos hecho un gran periódico. Y se lo debemos a dos personas a las que hoy quiero felicitar públicamente. Eva y Corrales. Un aplauso para ellos.&lt;br /&gt;La redacción respondió con palmas desganadas.&lt;br /&gt;- Tan bien han hecho su trabajo que hoy tengo que comunicar que Eva pasa a ser subdirectora y Corrales será el nuevo jefe de edición.&lt;br /&gt;Hubo varios murmullos pero fue la periodista recién ascendida la que se atrevió a hablar primero.&lt;br /&gt;- Todo esto es muy bonito. Pero, ¿qué voy a tener que hacer? Y, sobre todo, ¿cuánto voy a ganar más?&lt;br /&gt;- Todo eso se verá pero como subdirectora quiero que seas mi enlace entre el resto de redactores y yo. Llevarás los asuntos de personal – le respondió feliz el director - ¿Y tú? ¿Estás contento? – preguntó mirando al fotógrafo, quien respondió con un vago gesto aprobatorio – Bueno, todos a trabajar.&lt;br /&gt;- Yo quería decir una cosa – interrumpió Laura.&lt;br /&gt;- ¿Qué quieres ahora?&lt;br /&gt;- Tengo una información muy importante sobre el crimen de Jimena. Me la ha pasado una fuente muy buena. Alguien que lo vio todo.&lt;br /&gt;De nuevo, un murmullo se apoderó de la redacción.&lt;br /&gt;- ¿Y se puede saber quién lo vio todo y no lo sabe la policía? – se interesó Eva en tono incrédulo.&lt;br /&gt;- Es la Toñi, una artistaza que canta en &lt;em&gt;La salamanquesa&lt;/em&gt;. Lo que pasa es que reclama dinero por la información. Ahora con estos cambios, ¿esto te lo pido a ti, Ignacio, o ya lo hablo con la subdirectora?&lt;br /&gt;- Con nadie. Laura, ya te dije que tú no te encargabas de ese tema. Te recomendaría que dejaras de ir a determinados tugurios y te centraras un poco en la labor que se te encomienda – le respondió el director. Ignacio se acercó al oído de Eva – A ésta mejor seguirle el rollo pero sin hacerle ningún caso, ¿vale? – le susurró.&lt;br /&gt;El director se marchó y dejó a toda la redacción entre comentarios. La ausencia de contestación indignó a Laura, que se fmarchó enfurecida. Eva se acercó a Libertad.&lt;br /&gt;- Oye, bonita, encárgate hoy del pleno municipal y, antes de irte, me traes un café a la mesa.&lt;br /&gt;- Yo hoy tenía pendiente un reportaje sobre el ibis…&lt;br /&gt;- Ya has escuchado al director… Soy la nueva subdirectora. Así que menos charlar y más trabajar. Que suficientes elementos subversivos tenemos en esta redacción.&lt;br /&gt;La becaria se alejó maldiciendo entre dientes. Eva se giró para acercarse hasta su puesto cuando se encontró de frente con Román.&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué haces tú aquí? Tan bajo ha caído &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; que te manda para espiarnos. Qué patético.&lt;br /&gt;- Ya no trabajo allí.&lt;br /&gt;- Mucho han tardado en echarte.&lt;br /&gt;- Me he ido yo.&lt;br /&gt;- Pues me parece muy bien. Después de este interesante informativo sobre tu vida, te dejo. Hasta luego – Eva hizo amago de marcharse.&lt;br /&gt;- Me acabo de enterar de que eres subdirectora y… verás, yo necesito trabajo.&lt;br /&gt;Eva lanzó una carcajada pero de pronto se puso seria.&lt;br /&gt;- ¿Tú qué parte de 'vete de mi vida y no me vuelvas a hablar pedazo de cabrón' no entendiste?&lt;br /&gt;- No se debe vivir del rencor, Eva. Te estoy pidiendo un favor. Si no lo quieres hacer por los buenos tiempos, hazlo por el periódico. Sabes que soy el mejor fotógrafo de la ciudad.&lt;br /&gt;- Ahora tenemos uno que te da mil vueltas. Ni muerta dejaría que trabajaras aquí. No sé cómo tienes tanta poca vergüenza. Pero, ¿no te bastó con todo lo que me hiciste?&lt;br /&gt;- Aquello fue un tropiezo… la vida está para perdonar.&lt;br /&gt;- Que te perdone otra. Porque yo no. Y vete ahora mismo antes de que llame a los de seguridad. Aquí no eres bienvenido. Y no te lo dice Eva. Te lo dice la subdirectora de este periódico.&lt;br /&gt;El fotógrafo abandonó la redacción con la cabeza baja. Libertad había observado la escena desde lejos. También Eduardo, quien no dudó en acercarse a Eva.&lt;br /&gt;- Te has pasado un montón. Debe de estar metido en algún lío si ha venido para pedirte trabajo.&lt;br /&gt;- Si te da pena, dale la mitad de tu sueldo. Yo a ese no lo quiero ni a dos metros de mí. Mis niveles de compasión los agoté conmigo misma por culpa suya. Así que…&lt;br /&gt;- Tú no eres así y lo sabes. Dale una oportunidad.&lt;br /&gt;- Eduardo, déjame en paz. Tú yo tenemos mucho trabajo. Esta tarde volveremos a casa de Jimena.&lt;br /&gt;Román bajaba por las escaleras profundamente afectado por las palabras de Eva. Un grito le sobresaltó.&lt;br /&gt;- ¡Espera! – exclamó Libertad, que había seguido al fotógrafo.&lt;br /&gt;- Ah, hola. No te esperaba. ¿Qué quieres?&lt;br /&gt;- Esa tía es una arpía. No le hagas ni caso. Se le ha subido el ascenso a la cabeza.&lt;br /&gt;- No te preocupes. El error ha sido mío al venir aquí. No sé qué esperaba…&lt;br /&gt;- Ignoro lo que os ocurrió a los dos en el pasado pero nadie se merece que le hablen así. No sé cómo lo has permitido…&lt;br /&gt;- Supongo que, en parte, me lo merezco.&lt;br /&gt;Román volvió a bajar la cabeza pero Libertad le cogió por la barbilla y le plantó un profundo beso.&lt;br /&gt;- Yo sé cómo se curan estas cosas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chiqui Esteban entró en la comisaría. El subdirector de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; buscó el despacho de Alejandra pero encontró a la máxima responsable policial entre los pasillos.&lt;br /&gt;- Con usted quería hablar yo.&lt;br /&gt;- Lo siento pero no tengo tiempo. ¿Y además quién es usted? – preguntó la comisaria, visiblemente molesta.&lt;br /&gt;- Soy Chiqui Esteban, subdirector de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;- Lo lamento pero no concedo entrevistas ni hago declaraciones.&lt;br /&gt;- Pues bien que a los de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; se informa desde esta comisaría de todas las detenciones que se producen a medianoche. Quiero datos y no pienso marcharme hasta que haya igualdad de trato a los medios de esta ciudad.&lt;br /&gt;- Ignoro quién informa a los periódicos pero, desde luego, de mí no sacará una sola palabra… Además, ahora que me doy cuenta, usted conocía a la fallecida, ¿no? Su nombre aparece en mis informes.&lt;br /&gt;- En fin… pues… sí.&lt;br /&gt;- ¿Mantenía una relación sentimental con Jimena como se dice por ahí?&lt;br /&gt;- Eso no es asunto suyo.&lt;br /&gt;- Lo es en cuanto que esa chica está muerta y su crimen está por resolver. Le veo muy preocupado por su periódico y muy poco por la fallecida. ¿La amaba? ¿Qué sabe usted del crimen?&lt;br /&gt;- Soy yo el que ha venido a hacer preguntas…&lt;br /&gt;- Pues yo soy la comisaria y está usted en mi lugar de trabajo…&lt;br /&gt;Chiqui Esteban pensó su respuesta.&lt;br /&gt;- La muerte de Jimena ha sido muy dolorosa. Ella no debía morir en este momento.&lt;br /&gt;- ¿En este momento?&lt;br /&gt;- Quiero decir… que era muy joven.&lt;br /&gt;- Usted y yo tenemos una conversación pendiente. Ahora, si me permite, debo seguir trabajando. La comisaria entró en su despacho y el subdirector se arrepintió de haber acudido a la sede policial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta despidió al agente que acababa de tomarle declaración en su habitación de hotel. Alejandra había aceptado que la chica permaneciera allí tras comprobar su estado de abatimiento. No había podido dejar de llorar desde que su novio había sido arrestado por la muerte de su hermana. El policía le reveló que, al día siguiente, la propia comisaria la visitaría para seguir con el cuestionario.&lt;br /&gt;- Muchas gracias. Ha sido muy amable – le dijo ella con los ojos enrojecidos y llorosos.&lt;br /&gt;- De nada. Váyase a dormir y ánimo – le contestó el agente con ternura.&lt;br /&gt;Al cerrar la puerta, Marta se secó las lágrimas y se miró al espejo para retocarse el pelo. Llamó desde su teléfono móvil.&lt;br /&gt;- Sí. Ya se ha ido. Puedes venir.&lt;br /&gt;La chica volvió al espejo, sacó la caja de maquillaje y se pintó las rayas de los ojos. Luego se pasó un pintalabios y se enrojeció las mejillas con colorete. Sonrió abiertamente al verse más bella. Se quitó el camisón que había llevado todo el día y se puso un vistoso y escotado traje de noche. No tardaron en llamar a la puerta. Corrió a abrirla.&lt;br /&gt;- Me he puesto guapa para ti.&lt;br /&gt;Corrales sonrió y entró en la habitación. Ambos se abrazaron. La chica acercó su boca a la oreja del fotógrafo.&lt;br /&gt;- Tranquilo. Todo ha salido como teníamos pensado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-6876890659041367444?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/6876890659041367444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=6876890659041367444' title='47 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/6876890659041367444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/6876890659041367444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/03/captulo-v-la-traicin-del-amor.html' title='CAPÍTULO V: LA TRAICIÓN DEL AMOR'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R92x2dFKS0I/AAAAAAAAABY/hYT7xmiSqOs/s72-c/coraz%C3%B3n+roto.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>47</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-2383665989449561196</id><published>2008-03-13T23:14:00.005+01:00</published><updated>2008-12-09T13:06:17.978+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO IV: LA NECESIDAD DE UN CULPABLE</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R9mpvdFKSzI/AAAAAAAAABQ/TemPQQoFtzE/s1600-h/justicia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5177355879364315954" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R9mpvdFKSzI/AAAAAAAAABQ/TemPQQoFtzE/s200/justicia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;(En capítulos anteriores. Marta reconoce a la comisaria Alejandra que contactó con Jimena cuatro días antes de que su hermana muriera apuñalada. Una llamada en la que Jimena le recomendó que se alejara de su novio Alejandro. El subdirector de La verdad, Chiqui Esteban, indignado con un reportaje de Eva, redactora de El Madrugador, obliga al fotógrafo Román, antiguo amor de la chica, a buscar en su archivo imágenes que la perjudiquen. La periodista acude a casa de Eduardo en busca de respuestas pero el hombre la espera con un cuchillo en la mano…)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Román pidió su cuarta coca-cola light. Sentado en una de las sillas del bar, junto a una mesa, no hacía más que remover el sobre que llevaba la mano. No le costó encontrar imágenes comprometidas de Eva. Se decidió por una fotografía en la que la periodista envolvía su cuerpo desnudo en una de las páginas de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; y en un video casero en la que ella se burlaba de todos sus compañeros de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;, sobre todo, del director, Ignacio, visiblemente ebria. Documentación perfecta para la exigencia realizada por su jefe. Pero no podía dejar de sentirse mal. Si entregaba aquel sobre, hundiría a la que un día había sido su pareja. Si no lo hacía, perdería su trabajo en un momento especialmente delicado puesto que acababa de reparar su objetivo, necesitaba otro ordenador urgentemente y llevaba dos meses sin pagar el alquiler.&lt;br /&gt;- ¡Hola!&lt;br /&gt;Libertad, la becaria de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;, estaba frente a él.&lt;br /&gt;- Hola. No te había visto.&lt;br /&gt;- Acabo de entrar. Me iba a tomar algo antes de ir a trabajar.&lt;br /&gt;- Yo ya me iba pero… si quieres te invito. ¿Qué quieres beber?&lt;br /&gt;- Un café. Necesito algo de energía… Te veo algo apagado. Creo que tú también necesitas energía...&lt;br /&gt;- Digamos que no estoy en mi mejor momento… - de pronto decidió confiar en la chica - ¿Qué harías si tuvieras que decidir entre la seguridad de tu futuro o fallarle a alguien importante?&lt;br /&gt;- No sé… si me explicas algo más…&lt;br /&gt;- Me gustaría pero no puedo.&lt;br /&gt;- Sinceramente, no te conozco. Pero si me estás diciendo todo esto es porque te importa esa persona a la que puedes fallar. No lo hagas. Sé fiel a tus principios.&lt;br /&gt;Román sonrió levemente y finalmente cogió la mano de la chica.&lt;br /&gt;- Gracias. Me has ayudado mucho. A ver si nos vemos un día… - dijo levantándose.&lt;br /&gt;- Claro… cuando tú quieras – le respondió pero el fotógrafo ya no la oyó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuchillo que Eduardo agarraba con su mano cayó al suelo. Eva se apresuró a cogerlo y lo dirigió a su compañero de periódico.&lt;br /&gt;- ¡Apártate, asesino! Acabaste con Jimena pero no conmigo.&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué dices? Yo no he hecho – le respondió el fotógrafo llorando mientras caía al suelo de rodillas. La chica se le acercó.&lt;br /&gt;- Entonces, ¿tú no mataste a Jimena? ¿Y qué significan todas estas fotos y ese mensaje en el suelo?&lt;br /&gt;- Yo la quería. Estaba enamorado pero fui tan idiota que nunca me atreví a hablar con ella. Sólo le hacía fotos desde mi balcón. Ayer me emborraché tanto que cogí el cuchillo y escribí en el suelo. ¡Y acababa de poner la tarima flotante! – Eduardo volvió a romper en llanto.&lt;br /&gt;-Tranquilo, tranquilo – le susurró Eva pasándole la mano por el hombro – Si ya sabía yo que tú no podías ser un asesino. Con lo bueno que tú eres…&lt;br /&gt;- Lo mejor que tenía me lo han matado…&lt;br /&gt;-Lo que tenemos que hacer es aclarar todo lo que pasó. Y encontrar al asesino. Y para eso tenemos que entrar en la casa de Jimena. A ti no te dejaría la llave, ¿no?&lt;br /&gt;- Pero si casi no me atrevía a decirle hola en el ascensor, ¿cómo me va a dar la llave?&lt;br /&gt;- Pues también es verdad. Me da igual. Tú y yo tenemos que entrar en esa casa. Tiene que estar llena de pistas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La comisaria Alejandra estudiaba la documentación del caso Jimena. La confesión de Marta sobre la última llamada de su hermana le había hecho tomar algunas medidas. De pronto, Javier entró en su despacho bruscamente.&lt;br /&gt;- Pase – dijo la policía con ironía.&lt;br /&gt;- Lo siento. Pero tengo novedades importantes. Acaban de llegar las pruebas de ADN sobre los restos encontrados en la ropa de la chica.&lt;br /&gt;- Sí. Las esperaba para hoy.&lt;br /&gt;- No hay huellas pero sí hay pelos. Han aparecido en la camisa y en la falda. Pelos que no son de ella – sentenció el agente.&lt;br /&gt;- ¡Los pelos del asesino!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carmen recogía sus cosas en la redacción del periódico. Natalia todavía escribía en el ordenador. Ignacio salió de su despacho y pasó por delante de las redactoras. Entonces Carmen inició una conversación repentina.&lt;br /&gt;- Claro, Natalia. Estás muy liada y no puedes venir. Pues me haces una faena porque tenía las entradas desde hace semanas. Y ahora tendré que ir sola..&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué dices? – le preguntó Natalia sin levantar la cabeza del ordenador.&lt;br /&gt;Carmen le trató de hacer un gesto para que le siguiera el juego.&lt;br /&gt;- Pues me han dicho que es una obra buenísima. ¡Qué pena!&lt;br /&gt;- Hasta luego, no trabajéis mucho - Ignacio pasó de largo sin hacer ningún caso a la chica.&lt;br /&gt;- ¡Qué porquería! Pues esto a veces funciona en las películas.&lt;br /&gt;- Si quieres que salga contigo, díselo más claramente. Me da que Ignacio no es de los que cogen estas dobleces femeninas– le sugirió Natalia.&lt;br /&gt;- Me da mucho palo. Bueno, ya que me quedo sin acompañamiento, te espero y nos tomamos una copa, ¿no?&lt;br /&gt;- Lo siento, Carmen, pero hoy no puedo.&lt;br /&gt;- ¿Y eso? ¿Has quedado con alguien? ¿Se puede saber quién es?&lt;br /&gt;- No. Y además no es asunto tuyo.&lt;br /&gt;Carmen se indignó, agarró el bolso y abandonó la redacción sin despedirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura caminaba sola por la calle. La misma calle en la que habían matado a Jimena. Como entonces también era de noche. Las farolas apenas ilumibaban la acera. De los portales sólo salía silencio.Las botas de la chica salpicaban algunos charcos. Dio varias vueltas por la manzana hasta que logró encontrar el local que buscaba. Le habían dicho que cerca del lugar del crimen había un club nocturno. También le habían desaconsejado que acudiera sola porque no era apropiado para jóvenes respetables. Pero estaba decidida a investigar a fondo y ya estaba de vueltas de muchos establecimientos inapropiados. Al entrar comprobó que los que le habían hablado del bar no se equivocaban mucho. Dos bailarinas esqueléticas se contoneaban alrededor de una barra mientras que un orondo travesti ponía voz a una copla enlatada. En la barra varios hombres de mediana edad tomaban sus copas con la mirada fija en las estanterías llenas de licores. El camarero, un hombre joven, le sonrió.&lt;br /&gt;- ¿Querías algo o te has perdido?&lt;br /&gt;- Ponme un whisky doble que hoy no puedo beber. Estoy trabajando.&lt;br /&gt;- ¿Ah, sí? ¿Y en qué trabajas?&lt;br /&gt;- Si te lo digo, te tendría que matar… ¿Cómo te llamas?&lt;br /&gt;- Mauricio, pero llámame Mauri – dijo sirviéndole la copa que ella se bebió de un trago.&lt;br /&gt;- Mauri, si, en un suponer, yo necesitara que alguien de este bar me contara algún secretillo nocturno, ¿quién es la persona que maneja más información?&lt;br /&gt;- Pues… supongo que La Toñi. Es la que está cantando. Entonar no entona mucho pero la tía sabe tela.&lt;br /&gt;Laura miró a La Toñi. En ese momento, la artista homenajeba emocionada a Rocío Jurado. La periodista acababa de encontrar a la fuente que necesitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chiqui Esteban salió de su despacho al ver desde los cristales que Román había vuelto a la redacción después de no pisarla en todo el día.&lt;br /&gt;- Chaval, se te acaba de cumplir el plazo de 24 horas – cuando se acercó observó que el fotógrafo portaba una caja de cartón donde estaba guardando algunos objetos personales - ¿Qué haces?&lt;br /&gt;- No quiero trabajar con tipejos como tú. Así que me voy.&lt;br /&gt;- Me parece estupendo. Aquí no queremos gente débil como tú.&lt;br /&gt;- En cuanto salga por esa puerta ya no trabajaré para ti…&lt;br /&gt;- ¿Y?&lt;br /&gt;- Que ya no tendré reparos en partirte la cara si me sigues calentando…&lt;br /&gt;- Tú sabrás lo que haces con tu vida y por qué le sigues el juego a esa gentuza de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;. Pero a ver ahora de qué vives.&lt;br /&gt;- Te agradezco tu preocupación pero me las sabré arreglar – le respondió mientras le daba la espalda para dirigirse hacia el ascensor.&lt;br /&gt;- Sabes que estás cometiendo el error de tu vida, ¿no?&lt;br /&gt;Román no contestó. Chiqui Esteban volvió a dirigirse hacia él.&lt;br /&gt;- La hundiré de todas formas. Si lo has hecho por ella, ten claro que la hundiré igualmente.&lt;br /&gt;El fotógrafo entró en el ascensor, se giró y miró a la cara del que hasta entonces era su jefe.&lt;br /&gt;- Ten cuidado y no vayas a ser tú el que se hunda.&lt;br /&gt;Las puertas del ascensor se cerraron y ahogaron la contestación del subdirector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Natalia se bajó del autobús. Miró el reloj y aceleró el paso. Llegaba tarde. Dobló varias esquinas. En el polígono industrial contó hasta llegar a la cuarta nave. Encontró el gran edificio de frente. Se acercó a la puerta y utilizó el código acordado. Cuatro golpes secos y rápidos con el puño y dos toques al timbre. Tardaron en reaccionar. El enorme portón se abrió con un chirriante crujir metálico. Un hombre de hábito blanco con capucha la saludó.&lt;br /&gt;- Hossana, hermana.&lt;br /&gt;- Hossana.&lt;br /&gt;Natalia entró y el hombre del hábito cerró tras comprobar que no había nadie fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura aguardó a que La Toñi hiciera un descanso en su actuación para abordarla en su camerino. La artista retocaba su maquillaje cuando la periodista entró.&lt;br /&gt;- Fotos, no – le pidió la cantante mientras tapaba su rostro con una mano.&lt;br /&gt;- Toñi. Eres fantástica. Soy una admiradora tuya. No hay nadie que haga la Jurado como tú.&lt;br /&gt;- En realidad, sí. La Estefanía pero se la llevó la mardita droga. Así que ahora sólo queda una serviora.&lt;br /&gt;- Eres muy grande, Toñi. Y es que la cosa en la calle está muy mal, ¿no te parece?&lt;br /&gt;- A mí me da igual. Yo soy como el café de levante, disfruto por detrás y por delante…&lt;br /&gt;- Mayor verdad no la habría dicho yo. ¿Pero no tienes miedo de tantos hombres peligrosos que hay por las calles?&lt;br /&gt;- Yo soy como la Pantoja. Polla que veo, polla que se me antoja.&lt;br /&gt;Ante tantas evasivas, Laura decidió ir al grano.&lt;br /&gt;- Toñi. Sé que tú estás muy al tanto de todo lo que pasa por estos bajos fondos. No te voy a engañar. ¿Sabes algo del crimen que hubo aquí al lado el otro día? Mataron a una chica.&lt;br /&gt;- ¿Eres pulisía?&lt;br /&gt;- No. Soy periodista. Y sólo busco la verdad.&lt;br /&gt;- Pues yo te puedo ayudar. Yo lo vi todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandro veía la televisión en la habitación del hotel cuando llamaron a la puerta.&lt;br /&gt;- ¡Abre! – le dijo a su novia.&lt;br /&gt;Marta acababa de salir del cuarto de baño. Al abrir, se encontró con cuatro agentes de policía. Uno de ellos apuntaba con un arma. No esperaron respuesta. Entraron rapidamente en la estancia, dejaron atrás a la chica y se dirigieron hacia el interior. Cuando ella pudo volverse, ya habían esposado a su novio.&lt;br /&gt;- Pero. ¿qué es esto? Exijo una explicación – protestó él.&lt;br /&gt;- Alejandro Massia. Está usted detenido.&lt;br /&gt;- Pero, ¿por qué? – preguntó indignado.&lt;br /&gt;- Por el asesinato de Jimena María Alcollante.&lt;br /&gt;Marta rompió en un amargo llanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eva tiró la cuarta horquilla malgastada. Habían intentado forzar la cerradura de Jimena tantas veces que la periodista se vino abajo.&lt;br /&gt;- Nada. Que no hay manera.&lt;br /&gt;- Déjame probar – le animó Eduardo.&lt;br /&gt;La chica estaba ya tan desesperada que ni siquiera oyó cuando el fotógrafo logró abrir la puerta . Cuando se dio cuenta, dio un salto de alegría.&lt;br /&gt;- Vales un potosí, Eduardo. Recuérdame estas cosas cuanto te critico las fotos que me traes a veces.&lt;br /&gt;Ambos entraron. La casa estaba en silencio. A través de su fuente policial, Javier, Eva sabía que el registro de la casa de Jimena no había aportado ninguna pista aclaratoria pero ella sí podía conseguir muchos detalles valiosos para un reportaje lleno de detalles.&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué es eso? – se extrañó Eduardo.&lt;br /&gt;- Parece un invernadero.&lt;br /&gt;En una especie de solarium se acumulaban cientos de plantas en flor. Predominaban rosas de todos los colores pero llamaban la atención las rojas por su gran tamaño.&lt;br /&gt;- Le gustaban mucho las flores. Siempre iba con una en la mano – recordó el fotógrafo.&lt;br /&gt;- Hemos de darnos prisa. Hay que mirar en cajones y armarios. Todo puede ser valioso.&lt;br /&gt;El hombre se detuvo.&lt;br /&gt;- No sé, Eva. Esto está mal. Jimena está muerta. Esto es como una profanación…&lt;br /&gt;- Esto es periodismo de investigación.&lt;br /&gt;Pero la discusión fue corta porque en ese momento ambos oyeron como unas llaves abrían las puerta de la casa. Sin hablarse, los dos corrieron a esconderse tras una cortina. Estaban temblando por miedo a ser descubiertos. Escucharon unos pasos. Sonaban duros y pesados. Pertenecían a una sola persona. Parecía conocer la casa porque entró directamente en el solarium. Eduardo vio como Eva sacaba la cabeza de la cortina y se asustó del atrevimiento. La chica mudó de gesto sorprendida pero no pudieron intercambiar palabras. Los pasos se acercaron a la cortina pero, en seguida, se distanciaron, realizaron un corto camino hasta la puerta, que volvió a cerrarse. La casa se quedó de nuevo vacía. Eduardo suspiró aliviado y ambos salieron del escondite.&lt;br /&gt;- ¿Le has podido ver?&lt;br /&gt;- Sí – respondió ella secamente como en shock. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿Y?&lt;br /&gt;- No te lo vas a creer. Era ese empresario…&lt;br /&gt;- ¿Quién?&lt;br /&gt;- Chaflers.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-2383665989449561196?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/2383665989449561196/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=2383665989449561196' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/2383665989449561196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/2383665989449561196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/03/captulo-iv-la-necesidad-de-un-culpable.html' title='CAPÍTULO IV: LA NECESIDAD DE UN CULPABLE'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R9mpvdFKSzI/AAAAAAAAABQ/TemPQQoFtzE/s72-c/justicia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-7008577624519036759</id><published>2008-03-10T21:53:00.011+01:00</published><updated>2008-12-09T13:06:18.407+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO III: EL PODER DE UNA FOTO</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R9Wg_dFKSxI/AAAAAAAAABA/nlzLQ18LDVo/s1600-h/camara.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176220358730730258" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R9Wg_dFKSxI/AAAAAAAAABA/nlzLQ18LDVo/s200/camara.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; (&lt;em&gt;En capítulos anteriores: Marta Alcollante Palomo ha prometido vengarse del asesino de su hermana Jimena. La Policía investiga sin apenas pistas. Dos hombres lloran su pérdida. Chiqui Esteban, subdirector de La verdad, se derrumba ante su tumba, mientras que Eduardo, fotógrafo en El madrugador, se desploma ante las cientos de imágenes que tomó de la chica en vida.Pero sólo un misterioso profesional de la cámara dispone de las fotos claves del crimen…)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El asesino de Jimena le clavó tres puñaladas y la dejó desangrarse en la calle. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El titular de portada aparecía a grandes letras en negrita. En el interior, &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; dedicaba cuatro páginas al suceso que había conmocionado a la ciudad. En las dos primeras, Eva realizaba un pormenorizado detalle del crimen, con todos los datos de la autopsia preliminar que había conseguido a través de Javier, su principal fuente policial. También describía las primeras acciones de la Policía para encontrar al culpable, que eran bastante escasas, y que incluían la convocatoria de un interrogatorio con la hermana de la víctima ese mismo día. Las palabras que Marta dedicó a Libertad ocupaban la tercera página. La becaria se había construido un curioso reportaje a través de una descripción minuciosa del funeral y de una disección de cada palabra pronunciada por la chica y su novio Alejandro. La última página se había reservado para otros detalles llamativos. En ella, Eva explicaba la presencia del subdirector de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;, Chiqui Esteban, en el cementerio, sin omitir su proclama ante la tumba de rodillas ni referencias a los rumores que apuntaban a una relación con la víctima. Pero, sin duda, lo que más llamaba la atención de la edición de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; eran las impresionantes fotografías, en las que la joven apuñalada yacía en el suelo, muerta en la noche, sin nada que la cubriera. Eva se fijó en la firma.&lt;br /&gt;- ¿Quién coño es Corrales? – se preguntó en voz alta. En ese momento, la puerta del despacho del director se abrió. Ignacio salió y llamó con la mano a la redacción. Junto a él, estaba el mismo hombre que el día anterior le había entregado las fotografías del crimen.&lt;br /&gt;- Un poco de atención. Quería presentarles a nuestro nuevo fichaje. Se llama Corrales y será nuestro nuevo fotógrafo de sucesos. Portaros bien con él.&lt;br /&gt;El chico sonrió levemente y saludó casi con pereza. Carmen se acercó al oído de Natalia.&lt;br /&gt;- ¡Qué guapo es! – suspiró Carmen.&lt;br /&gt;- Yo lo veo un poco de la calle.&lt;br /&gt;- No me refiero al nuevo. Hablo de Ignacio. Desde lo que pasó ayer no me lo quito de la cabeza.&lt;br /&gt;- A mí el nuevo me recuerda a alguien… O a algo…&lt;br /&gt;Eva fue la primera en levantarse y saludar a Corrales. Forzó una sonrisa al acercarse.&lt;br /&gt;- Bienvenido – le dijo a viva voz pero enseguida le susurró – ya hablaremos tú y yo sobre tus métodos de obtención de fotografías.&lt;br /&gt;- Dejaros de secretitos – interrumpió el director – Trabajaréis juntos en el caso. Quiero que mañana haya otro especial sobre el crimen. Hoy se la hemos metido doblada a &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;- Yo suelo trabajar solo – protestó el fotógrafo.&lt;br /&gt;- Bueno, seguro que los dos os entenderéis a las mil maravillas.&lt;br /&gt;Corrales se alejó con el rostro serio para cruzar la puerta de salida. Eva e Ignacio se le quedaron mirando.&lt;br /&gt;- Pero, ¿quién es ese tío? – preguntó la chica indignada.&lt;br /&gt;- El que hoy nos va a hacer vender miles de periódicos.&lt;br /&gt;- Y lo fichas así sin más, sin curriculum, sin recomendaciones, sin antecedentes penales… Ignacio, que tiene fotos de la muerta antes de que lleguen los maderos. ¿Quién te dice a ti que no la mató y luego le hizo fotos?&lt;br /&gt;- Fue lo primero que le pregunté.&lt;br /&gt;- ¿Y qué te dijo? – dijo Eva algo sorprendida.&lt;br /&gt;- “Puedo ser muchas cosas pero no un asesino”. Eso fue lo que me dijo.&lt;br /&gt;En ese momento, Corrales cruzó la puerta del final del pasillo. Cuando estaba a punto de cerrarse, volvió de nuevo abrirse. Pero no era el fotógrafo. Era Chiqui Esteban, que se acercó hasta el director y Eva visiblemente enojado. Llevaba en la mano un ejemplar de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;, que tiró en la cara de Ignacio.&lt;br /&gt;- ¡Esto es una basura!&lt;br /&gt;Ignacio se recompuso y le contestó sonriendo.&lt;br /&gt;- Basura es lo que ha sacado hoy tu periódico. Mucha infografía y mucho dibujito pero, al final, no tenéis nada.&lt;br /&gt;Toda la redacción contemplaba el enfrentamiento.&lt;br /&gt;- No hacéis periodismo – y se dirigió a la redactora de sucesos – Esto que has sacado sobre mí… No tienes ni idea… Es… es…&lt;br /&gt;- Se le llama exclusiva. Parece que no te salen palabras. No sé cómo has llegado a subdirector – contestó Eva en un tono burlón.&lt;br /&gt;- Es una infamia.&lt;br /&gt;- No hemos puesto nada que sea mentira.&lt;br /&gt;El subdirector de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; recogió el periódico de la competencia del suelo y lo abrió por su página.&lt;br /&gt;- "Chiqui Esteban, al que toda la redacción de su medio atribuye una relación amorosa con la víctima, se postró ante la tumba y preguntó dónde estaba su rosa. No sabemos si ignoraba su nombre (Jimena) o bien era un curioso juego sexual entre ambos" – leyó en voz alta - ¿Esto es periodismo?&lt;br /&gt;Eva iba a hablar pero Ignacio no la dejó.&lt;br /&gt;- Mira, Chiqui, me imagino que estás pasando por unos malos momentos. Primero lo de tu novia…&lt;br /&gt;- No era mi novia…&lt;br /&gt;- Lo que sea y ahora el fracaso de tu periódico. Insultarnos puede descargarte pero no va a solucionar tus problemas. Es mejor que te vayas si no quieres que llamemos a seguridad…&lt;br /&gt;Chiqui Esteban miró a su alrededor. Toda la plantilla de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; le miraba. Comenzó a sudar y decidió marcharse. A medio camino se volvió.&lt;br /&gt;- Esto no se acaba aquí – sentenció. Y su mirada la dirigió a Eva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la sede de la Policía de Cádiz, la nueva comisaria, Alejandra, se estrenaba en el cargo. En su primer día de trabajo, tenía que lidiar con un asesinato en plena calle. Sabía que el nuevo puesto no le iba a ser fácil. Había tenido que enfrentarse a las reticencias de los más veteranos por su juventud y por su condición de mujer. Pero estaba dispuesta a dejarles con la boca callada. Para demostrar que nadie se había equivocado al nombrarla. Javier abrió la puerta.&lt;br /&gt;- Comisaria. Ya ha llegado la hermana de la asesinada.&lt;br /&gt;- Que pase.&lt;br /&gt;Alejandra se levantó. Marta entró en su despacho. Mantenía sus gafas oscuras y no iba sola. La acompañaba su novio Alejandro, que la sostenía por una mano.&lt;br /&gt;- Siéntense – invitó la comisaria – Antes que nada, le transmito mis condolencias. Creo que era la única familia que tenía.&lt;br /&gt;- Ahora yo soy su única familia – cortó en seco el chico. Su novia lloraba.&lt;br /&gt;- ¿Cuándo fue la última vez que la vio?&lt;br /&gt;- Hacía mucho tiempo, quizás cuatro años, cuando se fue de casa. Me dejó sola.&lt;br /&gt;- ¿Sus padres ya habían muerto?&lt;br /&gt;- En realidad, sólo teníamos madre. Fue madre soltera. Nunca conocimos a nuestro padre… Mi madre murió poco después de que Jimena se marchara. Enfermó gravemente… y no pudo aguantar. Mi hermana ni siquiera vino al funeral…&lt;br /&gt;- ¿No se llevaban bien?&lt;br /&gt;- Jimena no se llevaba bien con nadie…&lt;br /&gt;- ¿A qué se dedicaba cuando se fue de casa? ¿Ya era periodista entonces?&lt;br /&gt;- ¿Periodista? ¿Mi hermana? No, claro que no. ¿Cómo se le ocurre?&lt;br /&gt;- Su hermana trabajaba ahora en un periódico local. ¿No lo sabía?&lt;br /&gt;- No. Mi hermana era bióloga. Siempre fue una mujer de ciencias. Estaba siempre en los laboratorios y con un montón de libros sobre flores y plantas. Otra cosa no, pero fue una excelente estudiante. Siempre sacaba matrícula de honor. Todos pensábamos que acabaría ganando el Nobel pero… - Marta se echó a llorar.&lt;br /&gt;La comisaria trató de consolarla pero era imposible.&lt;br /&gt;- Podríamos dejarlo para mañana. Sigue en shock – sugirió Alejandro.&lt;br /&gt;La comisaria asintió y ambos abandonaron el despacho. El chico la abrazaba hasta que Marta se soltó.&lt;br /&gt;- Se me ha olvidado el bolso en el despacho.&lt;br /&gt;La joven cruzó la sede policial y entró sin llamar. Cogió el bolso que había dejado deliberadamente en la silla. Alejandra la miró extrañada cuando Marta se le acercó al oído.&lt;br /&gt;- Le he mentido. Supe de Jimena hace muy poco. Mi hermana me llamó hace cuatro días. Estaba muy nerviosa y sólo acertó a decirme: Sé quién es Alejandro. Aléjate de él – sollozó. Alejandra la intentó consolar pero ella agarró el bolso y abandonó rápidamente la estancia. A lo lejos, la comisaria pudo ver como Marta se abrazaba a su novio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura entró en la redacción de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;. Pasaban las dos de la tarde y lucía unas grandes gafas negras con las que ocultaba media cara. Natalia la vio llegar y no pudo evitar dirigirse a ella. - ¿Qué? ¿Otra noche de juerga?&lt;br /&gt;- No. Es que tengo conjuntivitis.&lt;br /&gt;- Sí, claro.&lt;br /&gt;Laura no hizo caso a la chica y siguió caminando hasta el despacho del director. No llamó a la puerta. Ignacio se estaba poniendo la chaqueta.&lt;br /&gt;- Voy a poner cerrojos en esa puerta. ¿Qué quieres ahora, Laura? Ya me iba a comer.&lt;br /&gt;- Quiero pedirte disculpas por mi comportamiento de estas semanas. Estoy dispuesta a cambiar.&lt;br /&gt;- Me parece muy bien…&lt;br /&gt;- Claro. A cambio quiero un tema de entidad. Estoy harta de reportajes tiroriro. Quiero un asunto de portada. Estoy dispuesta a encargarme del crimen de Jimena María Alcollante.&lt;br /&gt;El director no pudo evitar una carcajada.&lt;br /&gt;- Laura. Estoy convencido de la capacidad financiera de tu padre. Pero creo que ese tema te queda un poquito grande. Vamos, sin ofender.&lt;br /&gt;- ¿Qué tengo que hacer para que me des ese tema?&lt;br /&gt;- Me tendrías que traer una entrevista a cara descubierta con el asesino.&lt;br /&gt;- Hecho. Comenzaré a investigar esta misma tarde...&lt;br /&gt;Laura abandonó la habitación. Ignacio se quedó con la palabra en la boca.&lt;br /&gt;- ¿Y ahora quién hace el reportaje de la plantación de coliflores en los jardines de la ciudad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la redacción de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt; la tensión se cortaba. El subdirector había tenido ya broncas con casi toda la redacción. Acababa de llamar a su despacho a uno de sus fotógrafos.&lt;br /&gt;- Siéntate, Román. No me voy a andar con tapujos. Tu puesto está en al aire ahora mismo. Habrás visto las fotos de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;- Sí. Pero algo raro tiene que haber ahí porque…&lt;br /&gt;- Me da igual. Todo lo que digas serán excusas baratas. Vas a tener que espabilarte…&lt;br /&gt;- Yo había pensado que ya que Jimena trabajaba para nosotros y usted la conocía, a lo mejor podríamos pegar un pelotazo sacando una foto suya ya que &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; no la ha sacado…&lt;br /&gt;- ¡Cállate! No sé cómo se te ocurre semejante cosa. Estás al borde del despido y sólo hay una cosa que puedes hacer. Tú conoces a Eva, ¿no?&lt;br /&gt;- ¿La de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;?&lt;br /&gt;El subdirector asintió.&lt;br /&gt;- Digamos que la conozco bíblicamente hablando…&lt;br /&gt;- Haz lo que tengas que hacer. Pero a esa mujer hay que hundirla. Tráeme las peores fotos suyas que tengas, saca todos sus trapos sucios, quiero saber todas sus debilidades , qué tenemos que hacer para machacarla…&lt;br /&gt;- Sinceramente, no creo que…&lt;br /&gt;- O eso o estás en la puta calle. Y sé que no estás precisamente en tu mejor momento económico.&lt;br /&gt;Román iba a hablar pero tuvo que callarse. Cuando iba a salir del despacho, el subdirector volvió a dirigirse a él.&lt;br /&gt;- Tienes 24 horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eva llamó al telefonillo por quinta vez. Eduardo no contestaba. Había estado llamando al móvil del fotógrafo durante toda la mañana, así que había decidido buscarle en su casa. Pero sus intentos volvían a malograrse.&lt;br /&gt;- ¿Dónde coño estás?&lt;br /&gt;Quería contarle todas las novedades del día, incluida la aparición de Corrales. Su objetivo era que Eduardo le ayudara a investigar en su edificio, el mismo donde vivía Jimena. Su idea final era, incluso, tratar de entrar en el domicilio de la chica. La periodista no se dio por vencida. Aprovechó que una vecina salía del portal para entrar en el inmueble. En el cuarto piso llamó varias veces a la puerta de Eduardo. No hubo respuesta. Acercó su oreja a la madera para tratar de escuchar algún sonido al otro lado. No oyó nada. La chica abrió el bolso y sacó una llave. El fotógrafo se la había dejado una vez hace unos años cuando realizó un largo viaje. Se supone que entonces tenía que regarle las plantas pero ahora recordaba haber dado otros usos a aquel piso. El chirrido de las bisagras rompió el silencio. Eva adelantó su cabeza y miró a un lado y otro.&lt;br /&gt;- ¿Eduardo?&lt;br /&gt;Nadie le respondió. La casa parecía vacía. Entró en el salón y la puerta se cerró detrás de ella. La joven se asustó. Quería disimular pero aquella aparente calma la aturdía. Sentía como si, de pronto, fuera a estallar la tormenta. Había algunos platos en el fregadero. Dos moscas se alimentaban de restos de comida. Avanzó hacia el pasillo. No encontró nada en el dormitorio ni en el cuarto de baño. Atrás fue dejando alguna puerta cerrada. Al fondo, había una entreabierta. Era una habitación oscura.&lt;br /&gt;- ¿Hay alguien ahí? – preguntó con voz temblorosa.&lt;br /&gt;Empujó con cuidado la puerta. La penumbra le impedía ver nada. Alargó la mano en busca del interruptor. Cuando lo pulsó, quedaron ante ella las cientos de fotografías que Eduardo había hecho de la joven apuñalada. En el suelo de madera había escrito un mensaje: Jimena, te quiero. La periodista se llevó la mano a la boca horrorizada cuando escuchó un ruido a sus espaldas. Al girarse, Eduardo le aguardaba blandiendo un cuchillo con la mirada perdida.&lt;br /&gt;- ¡Eduardo! ¡Fuiste tú!… &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-7008577624519036759?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/7008577624519036759/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=7008577624519036759' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/7008577624519036759'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/7008577624519036759'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/03/captulo-iii-el-poder-de-una-foto.html' title='CAPÍTULO III: EL PODER DE UNA FOTO'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R9Wg_dFKSxI/AAAAAAAAABA/nlzLQ18LDVo/s72-c/camara.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-2962392602521173317</id><published>2008-03-06T19:14:00.006+01:00</published><updated>2008-12-09T13:06:18.921+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO II: LA VERDAD BAJO TIERRA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R9A7cU22dmI/AAAAAAAAAA4/VXcKHRLBaIs/s1600-h/i11601516608tierra-entierro-8.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174701329669846626" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R9A7cU22dmI/AAAAAAAAAA4/VXcKHRLBaIs/s200/i11601516608tierra-entierro-8.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; (&lt;em&gt;En el capítulo anterior: El crimen de Jimena María Alcollante es todo un misterio para la Policía. Nada se sabe sobre quién la apuñaló en plena calle. El caso es una gran noticia para El madrugador o La verdad, los dos periódicos de la ciudad. En el primero investigan Eva, la especialista en sucesos, y Libertad, la nueva becaria, junto con el fotógrafo Eduardo, al que le unía una relación especial con la joven asesinada. En el segundo, trabajaba la víctima, aunque, en realidad, allí apenas nadie la conocía…&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Eduardo! ¡Eduardo! ¡Vuelve en ti! – Eva intentaba reanimar al fotógrafo, que se había desplomado sobre el suelo del bar.&lt;br /&gt;Poco a poco abrió los ojos. La periodista, la becaria Libertad y su colega Román le miraban preocupados.&lt;br /&gt;- ¿Qué te ha pasado, tío? Menudo susto – le preguntó el chico.&lt;br /&gt;- Me ha dado una bajada de tensión…&lt;br /&gt;- ¿La conocías? ¿Conocías a Jimena? – se interesó Eva. Su compañero de periódico se había desmayado nada más oír la identidad de la víctima del apuñalamiento en el que todos estaban trabajando.&lt;br /&gt;- Bueno, algo, era mi… vecina – respondió algo evasivo.&lt;br /&gt;- ¿Vivía en tu edificio?... Bien, ya que tus fotos no valen un duro, al menos esa información que aportas nos podrá servir de algo.&lt;br /&gt;- No sé cómo puedes ser tan fría, Eva. ¿No te das cuenta de que él la conocía? – protestó Román.&lt;br /&gt;- ¿Me vas a dar tú lecciones de sensibilidad? Porque eso sería el colmo de la contradicción…&lt;br /&gt;- No discutáis – interrumpió Eduardo – Me voy a casa. No me encuentro muy bien.&lt;br /&gt;- Ok. Ya te llamo después para ver si podemos entrar en el piso de Jimena o consultar al resto de vecinos. Ahora, tú y yo – añadió dirigiéndose a Libertad – nos vamos a hacer una ronda policial.&lt;br /&gt;Las dos chicas comenzaron a recoger sus cosas. Román se acercó al oído de Libertad.&lt;br /&gt;- No le hagas mucho caso a ésta. Es una resentida y vive del rencor…&lt;br /&gt;La becaria le devolvió una sonrisa pícara. Eva no pudo escuchar el comentario pero tampoco puso demasiado interés en enterarse.&lt;br /&gt;- Me llamo Román, ¿y tú?&lt;br /&gt;- Libertad.&lt;br /&gt;- Pues a mí me tienes preso.&lt;br /&gt;La chica soltó una carcajada. Eva la arrastró hasta el exterior del bar sin despedirse de los fotógrafos.&lt;br /&gt;- Mira, bonita. He visto como le miras. Sinceramente, tú haz lo que te dé la gana. Pero si quieres ser feliz en la vida, no te lo recomiendo. Es un embaucador. No merece la pena. Hazme caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura trataba de dormir en su casa pero demasiados pensamientos recorrían su mente. La puerta de su habitación sonó dos veces y después se abrió.&lt;br /&gt;- Señorita Laura, el señor Chaflers le llama al teléfono.&lt;br /&gt;- ¿Desde dónde llama mi padre? – le preguntó incorporándose de la cama.&lt;br /&gt;- Creo que se encuentra en la mansión de Córdoba, señorita – contestó el mayordomo entregándole el teléfono inalámbrico.&lt;br /&gt;- Gracias, Anacleto – dijo en voz baja al coger el aparato. La chica tosió para recomponer su voz y trató de disimular su aturdimiento - ¿Papá?&lt;br /&gt;- No. Soy su secretaria. Le paso con el señor Chaflers.&lt;br /&gt;Laura resopló. Tras dos minutos de espera, su padre le contestó.&lt;br /&gt;- ¿Laura? ¿Cómo estás, hija? ¿Qué tal te va en el periódico?&lt;br /&gt;- ¡Muy bien, papá! Estoy muy contenta.&lt;br /&gt;- Muchas gracias por firmar como Laura Barco. Así no llamarás mucho la atención. Ya sabes lo conocido de nuestro apellido…&lt;br /&gt;- ¿Me has leído? – preguntó ilusionada.&lt;br /&gt;- No. Sabes que estoy mucho fuera con los líos de la empresa y no llega la prensa local.&lt;br /&gt;- Lo puedes mirar por Internet…&lt;br /&gt;- Bueno, ¿y te está gustando el trabajo?&lt;br /&gt;- Sí – respondió lacónicamente.&lt;br /&gt;- Si no te gusta, podemos ponerte en otra cosa. Ya sabes que a mí esta vocación periodística tuya no me convence demasiado…&lt;br /&gt;- Sí, sí. Sí me gusta.&lt;br /&gt;- Lo que quieras. Pero ya sabes que cuando te canses, me lo dices y vemos qué podemos hacer contigo. Lo mejor para mi niña…&lt;br /&gt;- No, papá. De verdad. Te demostraré que puedo ser una buena periodista. Te lo juro – afirmó convencida pero su padre ya había colgado – Te juro que estarás orgulloso de mí –añadió en una frase que sólo escuchó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eva había encomendado a Libertad acudir a la rueda de prensa convocada por la Policía sobre el suceso. Mientras, ella se había citado en una cafetería cercana con su contacto en el cuerpo. Javier le esperaba en la barra vestido de paisano. Ella le dio un beso en la boca. Él intentó abrazarla pero la chica pudo escabullirse.&lt;br /&gt;- Vamos a lo que vamos. ¿Qué sabes?&lt;br /&gt;- Sólo me quieres para que te pase datos.&lt;br /&gt;- Bueno, creo que tú yo nos hemos pasado más cosas…&lt;br /&gt;El joven policía asintió divertido.&lt;br /&gt;- Venga, Javi. Que no tengo mucho tiempo.&lt;br /&gt;- Es lo que te dije por la mañana. La autopsia lo ha corroborado. No hay huellas en el cuerpo. Debía de llevar guantes. Murió de tres puñaladas, una en el corazón. No fue violada y sólo tenía golpes de la caída. El asesino se limitó a clavarle el cuchillo. La científica está con las ropas por si pudiera haber algún restos de ADN pero, de momento, no ha pasado los datos.&lt;br /&gt;- Me estás contando lo mismo que tus jefes están dando en rueda de prensa.&lt;br /&gt;- Es que no hay nada más. Ni una puta pista sobre el agresor. No hay testigos ni cámaras que pudieran haber registrado imágenes.&lt;br /&gt;- ¿Y qué se sabe de ella?&lt;br /&gt;- Este mediodía hemos estado en &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;. Pero, la verdad, es que allí nadie la conocía.&lt;br /&gt;- ¿Y el subdirector? Chiqui Esteban. Me dicen que estaban liados y que fue él quien la contrató.&lt;br /&gt;- Sí, te recuerdo que eso te lo conté yo. Le hemos interrogado pero sólo dice que hacía una semana que no sabía nada de ella. Es cierto. Su último artículo lo publicó el domingo. De todas formas, le seguimos de cerca… - Javi se detuvo al contemplar la cara desilusionada de Eva, nada conforme con los datos que le aportaba el agente – Hoy trataremos de preguntarle a la familia. Hemos citado a la hermana tras el entierro. Es su única pariente conocida.&lt;br /&gt;- ¿El entierro? ¿Es esta tarde?&lt;br /&gt;- Sí, a las seis.&lt;br /&gt;- Gracias, guapo.&lt;br /&gt;Eva se levantó de la silla junto a la barra y se dirigió a la puerta de la cafetería.&lt;br /&gt;- ¿Quedamos esta noche? – preguntó Javier apresuradamente pero no obtuvo respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El director de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; revisaba a media tarde las maquetas del periódico del día siguiente. Había reservado cuatro páginas al crimen de Jimena. Confiaba en Eva, aunque no tenía muy claro cómo rellenaría todas las páginas, sobre todo, al comprobar el pobre trabajo que le acababa de entregar Eduardo. El fotógrafo se había disculpado y había pedido permiso para irse a casa por encontrarse mal. Llamaron a la puerta de su despacho. Era Carmen, una de sus redactoras de Cultura. Llevaba un café en la mano.&lt;br /&gt;- Quería preguntarle una duda sobre la rehabilitación de la Catedral.&lt;br /&gt;La joven periodista se acercó a su jefe.&lt;br /&gt;- Carmen, puedes hablarme de tú. Lo prefiero.&lt;br /&gt;La frase alteró a la chica y los nervios le hicieron arrojar el café sobre la camisa del director. Él clamó al cielo y corrió a desabrocharse para evitar quemarse.&lt;br /&gt;- Uy, lo siento, perdona – resopló azorada mientras sacaba del bolsillo pañuelos de papel, que comenzó a pasar apresuradamente por el torso desnudo del hombre. En ese momento, la puerta del despacho se abrió. Era Natalia que no pudo evitar llevarse la mano a la boca profundamente sorprendida.&lt;br /&gt;- ¿Interrumpo algo?&lt;br /&gt;El director se sonrojó pero trató de resolver dignamente la situación.&lt;br /&gt;- No pasa nada. A tu compañera le gusta arrojar cafés hirviendo sobre su jefe. Una curiosa afición. Por cierto, ¿a usted no le han enseñado a llamar la puerta? – refunfuñó mientras se ponía una camisa limpia que acababa de sacar de uno de los numerosos armarios del despacho - ¿Y qué quería?&lt;br /&gt;- Hay aquí un hombre que le quiere ver. Dice que tiene algo interesante.&lt;br /&gt;- Que pase.&lt;br /&gt;Carmen abandonó el despacho con la cabeza agachada mientras Natalia hacía escasos esfuerzos por no reírse en su cara. Un joven con cazadora de cuero y vaqueros gastados entró en la habitación. Llevaba una cámara de fotos al hombro.&lt;br /&gt;- Me llamo Corrales y creo que tengo algo publicable sobre el crimen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol caía cuando el féretro de Jimena María Alcollante quedó bajo tierra. Eva y Libertad observaban la escena desde lejos. Una veintena de personas rodeaban la tumba. Una chica oculta bajo unas grandes gafas de sol echó un puñado de tierra. Parecía que lloraba y su cuerpo temblaba. Un joven alto y fornido la rodeó con sus brazos para consolarla.&lt;br /&gt;- Me he informado. Por lo visto es su hermana Marta Alcollante Palomo. Ha venido desde fuera con su novio, un tal Alejandro – reveló Eva a la becaria – Tu misión será arrancarles algunas palabras. Es la única familia que tenía la muerta.&lt;br /&gt;- ¿Yo? ¿Con la hermana? Pero si está llorando…&lt;br /&gt;Eva se colocó delante de la becaria y la agarró por los hombros.&lt;br /&gt;- Mira, bonita. Eres muy joven y tienes toda la vida por delante. Pero es ahora cuando surgen momentos fundamentales en los que tienes que tomar una decisión. Las calles están llenas de academias para hacer oposiciones y convertirte en una magnífica funcionaria. Hay miles de bares esperando que tú te tomes una hora para desayunar mientras cobras en un mes más de lo que verás en un año haciendo prácticas en el diario. Pero el periodismo es esto. Cobrar una mierda, pasarte el día buscando una noticia y entrevistar a familiares de muertos cuando el cuerpo todavía está caliente. Estás a tiempo de decidir. Pero si quieres ser periodista quítate esa carita de mosquita muerta, da un paso adelante y después otro, y después otro y llegas hasta la hermana y le sueltas en la cara que qué se siente al perder al único familiar directo que tenía. O eso o vete a tu casa a estudiar la Constitución Europea.&lt;br /&gt;Libertad tenía los ojos llorosos. Sin pronunciar palabra, inició el camino hasta el funeral. Marta y Alejandro se habían alejado ya de la tumba de Jimena. Ella caminaba con la cabeza apoyada a su novio cuando escuchó la voz de la joven periodista.&lt;br /&gt;- Perdón, ¿podría hacerle una pregunta?&lt;br /&gt;Ambos se giraron hacia Libertad sorprendidos.&lt;br /&gt;- ¿Quién eres y qué quieres? – preguntó bruscamente el hombre.&lt;br /&gt;- Trabajo en &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt; y… – tragó saliva – me preguntaba si… tiene algo que decir… sobre… en relación… a la muerte de su hermana.&lt;br /&gt;- Por favor, déjenos en paz – cortó en seco Alejandro. Él tiró de su novia y continuaron caminando por el sendero que cruzaba el césped. Pero, avanzados unos pasos, fue ella la que se detuvo y se volvió hacia la periodista.&lt;br /&gt;- Puedes escribir algo en tu periódico. Y ponlo en un titular muy grande para que se entere el que lo ha hecho. Que como me llamo Marta Alcollante Palomo que no pararé hasta que el asesino pague por lo que ha hecho. Ponlo muy clarito. ¡¡No pararé!! – entonces rompió a llorar y se abrazó a su novio mientras Libertad trataba de apuntar cada palabra en su pequeña libreta.&lt;br /&gt;Mientras, junto a la tumba permanecía un hombre. Era Chiqui Esteban, el subdirector de &lt;em&gt;La verdad. &lt;/em&gt;Al descubrirse solo, se dejó caer de rodillas sobre la hierba.&lt;br /&gt;- ¿Dónde está mi rosa? - sollózó en un amargo llanto que pareció un reproche ante la lápida de Jimena - ¿Dónde está mi rosa?&lt;br /&gt;Eva permanecía atenta sin ser vista. También ella apuntaba en su cuaderno. Miró alrededor y chasqueó la lengua.&lt;br /&gt;- ¿Dónde están los fotógrafos cuando hacen falta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo se bebió el quinto vaso de ginebra sin respirar. Le habían mentido. El alcohol no hacía olvidar. Al revés. Cada trago le devolvía a la memoria la imagen de su vecina Jimena. Vivía en el piso de abajo y recordaba las veces que se habían cruzado en el ascensor. La borrachera le agujereaba la mente para maldecirse de las veces que le hubiese gustado hablar con ella y no lo hizo. Trató de levantarse del sofá. Lo consiguió al tercer intento. Todo le daba vueltas. Cruzó tambaleándose el pasillo. Al fondo estaba el cuarto de fotografía, aquel que utilizaba todavía para revelar como se hacía antes de la era digital. Abrió la puerta. Todo estaba oscuro. Buscó el interruptor pero sus manos no atinaban a encontrarlo. Chocó con varios objetos que no supo identificar. Logró iluminar el cuarto. Al volverse, su cabeza fue bombardeada por imágenes. Cientos de fotos colgaban del techo y se agolpaban pegadas a las paredes. En todas ellas, se repetía la misma cara.&lt;br /&gt;- ¡Jimena! ¡Cuánto te quiero!&lt;br /&gt;La chica caminaba, hablaba por el móvil, cruzaba un paso de peatones, entraba en una tienda, cargaba varias bolsas, hacía muecas divertidas, miraba seria. En cada foto vestía diferente. Había escenas de noche y también de día. En unas hacía frío y en otras calor. Todas tomadas desde lejos, desde el balcón de casa de Eduardo. Y en ninguna Jimena le hablaba. Y ya nunca podría hacerlo. Al pensarlo, el fotógrafo volvió a desplomarse al suelo y, en la caída, se llevó una hilera de fotos. Cientos de caras de Jimena le cubrieron del todo. Abrazó las imágenes y se quedó dormido con una sonrisa…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-2962392602521173317?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/2962392602521173317/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=2962392602521173317' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/2962392602521173317'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/2962392602521173317'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/03/captulo-ii-la-verdad-bajo-tierra-en-el.html' title='CAPÍTULO II: LA VERDAD BAJO TIERRA'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R9A7cU22dmI/AAAAAAAAAA4/VXcKHRLBaIs/s72-c/i11601516608tierra-entierro-8.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8936539854395080880.post-8671216748157850803</id><published>2008-03-04T08:37:00.030+01:00</published><updated>2008-12-09T13:06:19.217+01:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO PRIMERO: UN CUCHILLO CRUZA EL AIRE</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R85DMk22dlI/AAAAAAAAAAw/SvRbSIh-Ryw/s1600-h/cuchillo.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174146905226507858" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R85DMk22dlI/AAAAAAAAAAw/SvRbSIh-Ryw/s200/cuchillo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Supo que iba morir al verle los ojos. Aunque no le dio tiempo a pensar demasiado. Estaba tan cansada de correr, que cuando cayó sobre el suelo mojado de aquel portal, casi se dio por vencida. Le miró a la cara antes de que le clavara el cuchillo. Se estremeció, aunque fingió templanza. Se mantuvo así hasta que pudo. Lo peor es que su asesino tampoco dejó de mirarla a los ojos en ningún momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la redacción de &lt;em&gt;El madrugador&lt;/em&gt;, el periódico más leído de la ciudad, el crimen no se conoció hasta el mediodía siguiente. Las radios habían informado de la aparición de un cuerpo en el casco antiguo pero apenas habían podido aportar datos sobre su identidad. Eso se supo avanzada la mañana.&lt;br /&gt;-Se llamaba Jimena María Alcollante. Tenía 25 años y toda la vida por delante - rimó divertida Eva. Tanto tiempo haciendo periodismo de sucesos la habían insensibilizado ante las tragedias.&lt;br /&gt;- ¿Quién era? ¿De dónde era? ¿A qué se dedicaba? ¿Por qué la han matado? - le inquirió Ignacio, el director del periódico.&lt;br /&gt;- Por lo visto era una escritora en ciernes. Había publicado alguna cosilla pero más bien eran buenas intenciones. Era de Madrid pero llevaba aquí, al menos, un año. No sacaba mucho dinero de sus publicaciones, así que colaboraba en algún medio. Tenía una columna en &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;- ¡Mierda! Seguro que esa gente tiene todo el historial de esa chica - protestó el director por las ventajas que se presentaban para el diario de la competencia.&lt;br /&gt;- No te creas. Por lo que me cuentan se limitaba a enviar los textos por correo electrónico. Nadie la conocía, aunque se rumorea que estaba liada por algún directivo. Todo habladurías.&lt;br /&gt;- ¿Con quién?&lt;br /&gt;- Con Chiqui Esteban.&lt;br /&gt;- ¿El subdirector?&lt;br /&gt;- Ese mismo. A la chica le dieron tres puñaladas. El asesino la persiguió por varias calles y la dejó tirada en el portal. No hay huellas, de momento, ni arma del crimen. Tampoco pisadas. Estaba lloviendo. De momento, la Policía no tiene ni un solo dato.&lt;br /&gt;Eva salió del despacho. Recogió sus cosas y se decidió a marcharse al lugar del suceso, aunque antes el director salió del despacho y lanzó un grito.&lt;br /&gt;- ¿Dónde está Laura?&lt;br /&gt;La aludida estaba sentada al fondo de la redacción, con la cabeza echada sobre la mesa. El bufido del director la despertó de un profundo sueño&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa, &lt;em&gt;coone&lt;/em&gt;? - le respondió indignada.&lt;br /&gt;- Esto es una redacción, no tu dormitorio. Pero, ¿no te da vergüenza?&lt;br /&gt;- Vergüenza me da tu cara.&lt;br /&gt;En la redacción se hizo el silencio. Todos los periodistas giraron sus miradas hacia el director aguardando su reacción. Pero no hubo sorpresas.&lt;br /&gt;- Todos sabemos por qué estás aquí. Pero no creo a que a tu padre, por mucho dinero que ponga en este periódico, le guste saber a qué te dedicas en esta redacción.&lt;br /&gt;- Me dedico a lo que me sale del...&lt;br /&gt;En otra mesa cercana, dos redactoras hablaban en voz baja.&lt;br /&gt;-Qué ordinaria es y qué poquita vergüenza tiene - criticó Natalia.&lt;br /&gt;- El pobre Ignacio tiene el cielo ganado. Vaya elemento - le apoyó Carmen.&lt;br /&gt;- El día que su padre deje de poner la mitad de la publicidad, alguien la pondrá en su sitio...&lt;br /&gt;- A quien a mí me gustaría poner en su sitio es a Ignacio...&lt;br /&gt;- Carmen, que te pierdes... Es el director. No tienes nada que hacer. No se va a fijar en una simple auxiliar de redacción.&lt;br /&gt;- Eso está por ver...&lt;br /&gt;Eva era ajena a la polémica y ya había agarrado su abrigo cuando Ignacio la detuvo con su voz.&lt;br /&gt;- ¡Eva! Ya que Laura no está por la labor, que vaya contigo la nueva.&lt;br /&gt;Eva miró a su lado. Sentada frente a un ordenador estaba Libertad, recién incorporada como becaria. La joven se asustó del encargo. Eva la miró y rechistó por la compañía impuesta.&lt;br /&gt;- Venga, levanta. No tengo todo el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el portal donde murió Jimena se agolpaban desde temprano los cámaras de televisión y los fotógrafos. Eduardo, de&lt;em&gt; El madrugador&lt;/em&gt;, y Román, de &lt;em&gt;La verdad&lt;/em&gt;, pugnaban por el mejor sitio. Un impactante codazo desplazó a Eduardo en el momento en que varios policías abandonaban el portal.&lt;br /&gt;- ¡Cabrón! No tienes derecho a la vida - protestó Eduardo.&lt;br /&gt;- Aprende un poco de esta profesión. Que llevas media vida y no sabes ni enfocar -le respondió sin detener el disparador.&lt;br /&gt;Después ambos se marcharon juntos al bar y se intercambiaron fotografías.&lt;br /&gt;- Pobre muchacha. Qué lástima de ella - se lamentó Eduardo.&lt;br /&gt;- No tenemos ni una buena foto. Pero, ¿a qué hora se llevaron el cuerpo?&lt;br /&gt;- Cada vez cuentan menos con nosotros. Ni nos avisan ni nada.&lt;br /&gt;En ese momento, Eva y Libertad entraron en el bar. Román guiñó a las chicas pero sólo Libertad le devolvió una sonrisa tímida, casi avergonzada.&lt;br /&gt;- ¿Qué tienes? - interrogó Eva a Eduardo.&lt;br /&gt;- A la Policía saliendo.&lt;br /&gt;- ¿Y éste tiene algo mejor? - preguntó mirando de reojo al otro fotógrafo.&lt;br /&gt;- Tú sabes lo que tengo mejor... - bromeó Román.&lt;br /&gt;- Ni me hables... O sea, que no tenemos nada con enjundia.&lt;br /&gt;- Pues te compras una cámara y haces tú las fotos.&lt;br /&gt;- Seguro que no es tan difícil si la maneja un tipejo como tú.&lt;br /&gt;Eduardo sonrió a Libertad.&lt;br /&gt;- ¿A qué parece mentira que un día se amaron?&lt;br /&gt;- Eso forma parte de mi oscuro pasado y nadie tiene por qué saberlo, Eduardo - protestó Eva.&lt;br /&gt;- Por cierto, ¿cómo se llamaba ella? - le preguntó el fotógrafo.&lt;br /&gt;- Jimena María Alcollante. 25 años y toda la vida por delante.&lt;br /&gt;A Eduardo se le cambió la cara. Acababa de enterarse de la muerte de la única mujer a la que había amado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8936539854395080880-8671216748157850803?l=sospechasdeunanoticia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/feeds/8671216748157850803/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8936539854395080880&amp;postID=8671216748157850803' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/8671216748157850803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8936539854395080880/posts/default/8671216748157850803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sospechasdeunanoticia.blogspot.com/2008/03/captulo-primero-un-cuchillo-cruza-el.html' title='CAPÍTULO PRIMERO: UN CUCHILLO CRUZA EL AIRE'/><author><name>Pedro Espinosa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06803800571697723829</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_dLxUtMyqQ7g/R85DMk22dlI/AAAAAAAAAAw/SvRbSIh-Ryw/s72-c/cuchillo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry></feed>
